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Homenaje a Robin Cook, ex ministro de Relaciones Exteriores inglés
La batalla contra la mentira y el fraude de EE.UU en Irak
Reinaldo Gargano (BITACORA)
No es posible afirmar que 'el mundo asiste asombrado' a las nuevas denuncias de fraude y proliferación de mentiras para justificar la guerra contra Irak con el fin de adueñarse de sus riquezas y, como dice el teórico de la derecha extremista norteamericana, Kagan, 'cambiar el mapa político del Medio Oriente'.
Pero realmente es preciso tener un rostro de piedra y una soberbia insolente para sostener, ahora, que 'los ataques contra el gobierno norteamericano y sus agencias de inteligencia, constituyen una conspiración de los medios periodísticos', que se inventan situaciones para desacreditar al gobierno del presidente Bush.
Afortunadamente parece que, a nivel del Partido Demócrata han comenzado a escucharse voces que tratan de sacar al público de Estados Unidos del abrazo patriotero y llaman a luchar 'contra la banda de extremistas de derecha que se ha apoderado del gobierno y su política exterior'.
Y no es para menos. Lo último en materia de mentiras es lo descubierto por el New York Times y colocado en el centro de las denuncias de fraude informativo. Se trata de la demostración de la falsedad total del famoso 'operativo rescate' de la valiente enfermera norteamericana víctima de una emboscada, presunta, de las sanguinarias huestes de Saddam Hussein. En una investigación sumaria realizada por la dirección del New York Times, que tiene una historia para defender, quedó probado que el famoso periodista realizador del reportaje nunca había salido de su estudio y que todo era producto de un montaje destinado a 'endulzar' y 'prestigiar' una aventura guerrerista que destrozó de un plumazo la estructura jurídica y el derecho internacional, que decretó la inutilidad del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que convirtió la doctrina de la 'guerra preventiva' en una práctica real.
Que asistamos, sin conmovernos, a la defensa de la mentira y el fraude por parte de Colin Powell y Condoolezza Rice, dos grandes representantes del gobierno norteamericano, es realmente llamativo. Porque aunque ya hace medio año que EEUU y Gran Bretaña denunciaron la existencia de 'armas de destrucción masiva' en poder de Irak y estas no aparecen. Porque aunque una misión de especialistas -con centenares de efectivos y sofisticados equipos- trabajando durante meses no encontró ninguna de esas armas para presentar ante el Consejo de Seguridad. Aunque hayan transcurrido dos meses de la desaparición de Saddam Hussein y su régimen y las armas 'de destrucción masiva' sigan sin aparecer.
Aunque norteamericanos y británicos ocupen todo el territorio de Irak y las armas sigan sin aparecer. Pese a todo ello, el ministro de Exteriores de Bush y su principal consejera de Seguridad, dicen que 'las armas de destrucción masiva' existen en Irak. Uno entra a sospechar que seguramente las están trasladando desde EEUU, donde en materia nuclear existen 7.990 cabezas nucleares y EEUU no ha suscrito ningún tratado de prohibición de armas químicas o de destrucción masiva.
Claro que estos intentos de salvar la cara caen demolidos ante la franqueza de otros integrantes del equipo 'extremista'. Así Paul Wolfowicz -quien quiere la guerra contra Irak desde hace diez años- dice que nunca 'fue un elemento decisivo para determinar la guerra que Irak tuviera esas armas de destrucción masiva o que fuera aliado de Bin Laden, el terrorista por excelencia. También Kagan, un formidable nuevo teórico de la derecha guerrerista, dice a quien quiera leerle que 'el poder militar es el que determina el dominio del mundo'. Y que dicho poder lo tiene EEUU y Europa no es capaz de conseguirlo. De ahí que justifiqué aquella frase de Donald Rumfeld, el agresivo ministro de Defensa de Bush, de desprecio a 'la vieja Europa'. Es algo así como resucitar la teoría de Mao de que 'el poder está en la punta del fusil'. Con lo cual no es difícil imaginar el mundo que les espera a las futuras generaciones si esta gente sigue en el poder.
Ya fue vergonzoso, que Colin Powell difundiera un video, en el Consejo de Seguridad, en el cual Bin Laden menazaba con multiplicar el terrorismo si se atacaba a Irak. Simultáneamente, la TV árabe Al Jazira completaba la presunta prueba de complicidad de Saddam Hussein con Bind Laden, difundiendo el mismo video pero con el agregado de una justificación del asesinato de Saddam Hussein por Bin Laden, llamándolo a aquel 'apóstata' y 'laico', y que por lo tanto quien lo matara no tendría castigo de Alá. O al mismo Colin Powell, presentando ante el Consejo de Seguridad, un texto leído por Anthony Blair en los Comunes, en el que se describía un plan de Irak para conquistar toda la región. Una vergüenza: veinticuatro horas después un joven estudiante californiano, no sé si de origen árabe, reivindicó la autoría del plan, como trabajo de tesis en su Universidad, realizado diez años antes. Y el joven reclamó sus derechos. No conocemos comentarios al respecto.
Lo que sí conocemos es que ante este descomunal fraude internacional hubo gente que reaccionó con energía. Quienes lo hicieron con decisión en Inglaterra fueron los diputados laboristas, ciento veintidós de los cuales votaron contra la moción de Blair de apoyar la guerra contra Irak.
Lideró dicha posición el ministro de Relaciones Exteriores, Robin Cook. Este brillante y a la vez un ejemplar humano excepcional, dejó pública constancia en el Parlamento inglés que no existían pruebas, que habían existido hechos reprobables y que no apoyaba la guerra que su primer ministro proponía. Dejó el Ministerio y como miembro del Grupo Parlamentario Socialista Europeo fue electo por sus colegas presidente de ese sector que es el grupo parlamentario con mayor coherencia de la Unión Europea.
Su propia e inmediata designación seguida a los hechos que hemos narrado es algo a tener en cuenta, especialmente cuando se observan conductas, en el concierto internacional y cercanas, tan alejadas de los principios.
Tuvimos, hace unos veinte días, la oportunidad de escucharle en el Congreso del Partido Socialista Francés, en la ciudad de Dijon. Excelente orador -en un lengua no muy propicia para la elocuencia- dijo algunas cosas memorables contra el fraude y la mentira, a favor del derecho internacional, de la paz y sobre todo de los valores de la democracia y el socialismo y fundó su renuncia a la cartera ministerial. De sus palabras yo recogí una parte que puso de pie durante cinco minutos a los cinco mil asistentes al Congreso. Dijo Robin Cook: 'En Inglaterra hay un dicho de la clase obrera que dice lo siguiente: 'La honradez va de la mano con la pobreza'. Luego de mi renuncia como ministro de Asuntos Exteriores no deben caber dudas de que seré más pobre. Tampoco deben caber dudas de que he mantenido mi honradez'. Y así finalizó.
Yo también lo hago aquí. Me parece que los comentarios huelgan.
* Reinaldo Gargano es presidente del Partido Socialista de Uruguay
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