A pesar de que la oposición echó el resto para el llamado Tachirazo (por
cierto, será que entre las 42 neuronas que suman los cerebros de la Coordinadora
DemoKKKrática no son capaces de inventar otro nombre: Catiazo, Petarazo,
Tachirazo...), llevando gente hasta de Monagas, la concentración fue escuálida
incluso en el aspecto numérico. Los esfuerzos de Globovisión por mostrar algo de
gente se los demolía la crudelísima realidad. Eran cuatro gatos, con perdón de
esos felinos.
Porque en la microcentración de San Cristóbal todo era “importado” de
otros estados: público y oradores. Y qué sarta de embustes y estupideces
vomitaban por los micrófonos. Eso sí, nadie salió diciendo que los ocho
malandros actualmente presos son inocentes de los delitos que les imputa. Estos
facinerosos están siendo juzgados por rebelión civil, usurpación de autoridad,
lesiones leves y otros actos delictivos. Su culpabilidad es notoria y se trata
de un hecho comunicacional, ya que todos los ciudadanos pudimos ver como
allanaban la residencia del Gobernador, lo sacaban violentamente, en medio de
insultos y golpes. Claro, esa es la conducta violenta propia de esos matones del
Táchira, donde la oposición contrata asesinos para liquidar a quienes consideran
un obstáculo. Si no que lo diga Genaro Méndez Contreras y el “presunto” Roberto
Giusti, autores intelectuales de la muerte de Jorge Nieves, entre otros
crímenes.
La Asamblea Nacional invitará a los dueños de las televisoras a discutir,
artículo por artículo, la ley de responsabilidad social de los medios. Eso sí,
reuniones públicas, televisadas y no los conciliábulos a los que están
acostumbrados. De esta forma se verá que es pura mentira, pura demagogia lo que
están diciendo en contra de ese proyecto de ley, que para nada vulnera la
libertad de expresión. Es más, en Venezuela sólo limitan ese derecho los
empresarios de los medios, que meten la información por un tubo
antichavista.
Precisamente es efecto de la perniciosa labor de desinformación que
realizan esos medios el que haya personas oponiéndose a un programa para
erradicar el analfabetismo. Se requiere no tener alma o estar disociado por años
de siembra de odio por parte de sujetos como Caín Cisneros, el chulo Marcel
Granier y otras gentes de mal vivir para atacar un plan educativo de esa
naturaleza. Por cierto, sólo un imbécil puede pensar que es posible
“ideologizar” a un individuo mientras se le enseña a leer.
Otro fruto de la disociación psicótica producida por las televisoras se
evidencia en la campaña para que la gente no compre pollos brasileños. Por ahí
anda circulando en Internet unos correos que señalan que esos pollos son de mala
calidad, a pesar de que basta verlos para darse cuenta de que son exactamente
iguales a los que se producen en cualquier otra parte del mundo. Lo único que
les falta decir a los loquitos que manejan esa campaña es que las aves en
cuestión sólo hablan portugués...
Un tobo de agua helada le echó a la Coordinadora DemoKKKrática Thomas
Jocelyn-Holt, secretario de asuntos internacionales de la democracia cristiana
chilena. Copei lo trajo a Venezuela para insuflarles optimismo y resulta que les
dijo que Chávez está muy fuerte incluso si es verdad eso de que “sólo” tiene con
él un tercio del electorado, de voto durísimo. Igualmente, demolió la estúpida
estrategia opositora que en lugar de estar preparándose para el referendo
revocatorio, están sembrando violencia y odio, es decir, todo lo que puede
abortar cualquier solución electoral Lo que el dirigente político chileno ignora
es que la oposición no quiere salidas electorales, pues sabe que en ese terreno
Chávez se los pega otra vez, como en las siete oportunidades anteriores.
Los sicarios de Bandera Rota (antes Roja) siguen cometiendo sus fechorías en
el Liceo Andrés Bello. Estos hampones actúan a sueldo de Enrique Mendoza, quien
le tira una “fuerza” a Gabriel Puerta Aponte para que ponga sus matones al
servicio de la oposición. En complicidad con sujetos de tanta inteligencia como
Andrés “Viagra” Mata, salen ahora diciendo que son chavistas, pertenecientes a
un desconocido Grupo Camilo Cienfuegos, cuyo mismo nombre apunta hacia Bandera
Rota. Claro, nadie es capaz de explicar porqué los estudiantes chavistas deben
manifestar contra el gobierno, destrozar un liceo, arrojar pupitres por las
ventanas o lanzarle piedras a los transeúntes, es decir, las acciones típicas de
la oposición. Como tampoco hay nadie capaz de explicar porqué la Policía
Metropolitana tiene órdenes directas de Alfredo Peña de Otero de no capturar
jamás a ninguno de esos revoltosos, que operan libremente por la zona, caminan
encapuchados delante de los funcionarios y que cuando la PM entra al liceo,
previamente avisan y les dan tiempo para que se marchen por la puerta trasera.
Por cierto, la pareja Peña-Mendoza no actúa en complicidad sólo en el pago
a los sicarios de Bandera Rota. Ambos acordaron darle permiso a cualquier acto
político provocador, de esos que invariablemente terminan en violencia que
decida realizar la oposición Alfredo Peña de Otero se encarga de eso, como ya lo
hizo en Petare, pasando por encima de la voluntad del alcalde de Sucre,
autoridad legítima en la zona.
Hablando de gente rara, Manuel Rosales, el gobernador que firmó el acta
constitutiva de la dictadura empresarial encabezada por Carroña Estanga, está
realizando una verdadera purga en todos los entes dependientes de la gobernación
zuliana. En el mejor estilo clientelar adeco, este rufián coloca a verdaderos
hampones al frente de, por ejemplo, el Hospital de Especialidades Pediátricas de
Maracaibo. De allí sacaron a un profesional con óptimas credenciales, pero que
suscribió un convenio con la Alcaldía para atender a niños discapacitados, algo
que no toleró el baboso gobernador.