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El alzamiento y las bravuconadas de Alberto Federico Ravell, cuando este lunes 28 de mayo el ministro William Lara lo denunció por propiciar el magnicidio, son puras pantominas; simples globitos de ensayos que lanzó para ver si lograba manipular a sus grupos a fin de que se radicalizaran.
Esto no ocurrió. Si acaso unos patoteros de oficio, contratados por los opositores radicales, lanzaron piedras para intentar provocar a la policía, pero la PM no les hizo el juego.
Si revisamos bien el transcurrir de este 29 de mayo, podremos apreciar que la oposición ya comienza a entrar en desespero. No tienen lo que necesitan: El muertico opositor para acusar al gobierno.
Los seudolíderes opositores se han percatado de que difícilmente podrán provocar a las fuerzas de seguridad y, a su vez, queda en evidencia en todos los medios de comunicación, incluso en el mismo Globovisión, que la violencia la generan sus supuestos “manifestantes pacíficos” gran parte de ellos disfrazados de estudiantes universitarios.
Es por ello que comenzamos a escuchar un alcalde Capriles haciendo llamados a que los estudiantes no cierren la redoma de El Cafetal, además reconociendo hechos de violencia que encabezan ciertos opositores; al alcalde de Los Salias, Juan Fernández, llamando a la calma y denunciando supuestos infiltrados, que si los hay son de ellos; y hasta estudiantes deslindándose de los guarimberos. La cosa se les puede escapar de las manos.
Ravell lo sabe. El Estado y sus fuerzas de seguridad tiene el control de las calles, incluso los organismos de inteligencia están a la caza de los desestabilizadores. Es por ello que Ravell no se atrevió hoy a dividir la pantalla durante la cadena del Presidente Chávez, pero ayer, cuando en cierta manera sintió que ganaba la batalla comunicacional, sí lo habría hecho.
El problema de Ravell radica ahora en que la contundente denuncia del Ministro Lara no hizo más que quitarle el disfraz democrático. Su nerviosismo lo reveló como el payaso que es y, por ello, no le quedó más opción que hacer ridículos remedos en contra del Ministro de Comunicación e Información. Acostumbra a actuar así cuando no tiene la razón.
Su miedo, incluso, se puso en evidencia esta mañana cuando bajó el tono y tuvo que ser sumiso ante la posición del diputado de la Asamblea Nacional, Calixto Ortega, quien al confundirse sobre qué imágenes de las denunciadas por el ministro Lara (las de CNN o las de Globovisión) fueron calificadas por Ravell como un error, dejó al descubierto que la incitación al magnicidio por parte de Globovisión fue premeditada. Dios protege al inocente, a Calixto por supuesto.
Sí, cuando Ravell aclaró ante el diputado Ortega que lo que calificó como un error fueron las imágenes de CNN mas no a las de Globovisión, aceptó la responsabilidad en cuanto a las denuncias del ministro Lara. Por cierto, nada debe extrañar que el Matacuras hiciera uso de estas imágenes del Papa. Allí quedó revelada su devoción morbosa por los atentados contra sacerdotes.
En fin, a la oposición le está saliendo el tiro por la culata y la debilidad de sus planes golpistas la tiene estancada. Pero no hay que subestimar al oponente, el desespero lo puede llevar a ejercer acciones descontroladas.
Pero, por lo momentos, las condiciones no les son favorables como para dividir la pantalla durante alguna cadena del Presidente Chávez.
* Periodista
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