Tremendo escándalo armaron en los medios de comunicación golpistas con el
traslado a tribunales de ocho rufianes que en abril del año pasado asaltaron la
gobernación del Táchira, causaron destrozos importantes en la edificación y,
encima, detuvieron al gobernador Blanco La Cruz sin la menor formalidad, sin
orden de arresto y sometiéndolo a trato vejatorio. En la tarde de este martes,
un par de centenares de personas, intentaron atacar a la policía y sitiaron el
edificio donde operan los tribunales de San Cristóbal. Con increíble cinismo,
El Nazional afirma que hubo malos tratos a los detenidos, a pesar de que
en los videos se observa que en todo momento fueron tratados con guante de seda,
pese a ser delincuentes de altísima peligrosidad. Al final, la escuálida
multitud provocó una considerable tranca en el centro de la ciudad. Por cierto,
ninguno de los facinerosos que hoy inventan malos tratos a los detenidos por
orden judicial, ha expresado la menor condena a la arbitraria detención hace
poco más de un año del gobernador tachirense. Vale la pena recordar como el ex
fiscal Ramón Escovar Salom alias Pirujo, afirmaba que a este honesto funcionario
que se negaba a reconocer la usurpación de Carroña Estanga debía reducírsele por
la fuerza y encarcelarlo. Y pensar que una piltrafa como Pirujo, capaz de pedir
medidas de arbitrarias y sin formalidad judicial, fue Fiscal General durante el
puntofijismo...
Por cierto, la sensual mulata Albis Muñoz demostró su ralea y la del
sector que representa. Condenó las detenciones de los facinerosos del Táchira
diciendo que se está enjuiciando a quienes actuaron el 11 y 12 de abril, pero no
se enjuicia a quienes lo hicieron el 13 y el 14. Lo que no menciona la
usurpadora de Fedecámaras es que en las primeras fechas se produjo un golpe de
Estado y se depuso al gobierno legítimo en medio de las más aberrantes
arbitrariedades y violaciones de derechos humanos, es decir, se perpetraron
delitos gravísimos, por no hablar de detenciones criminales como las de Rónald
Blanco La Cruz, Tarek William Saab o Ramón Rodríguez Chacín. Por el contrario,
el 13 y el 14 se repuso en su cargo al Presidente constitucional y se terminó la
mascarada de Carroña Estanga, todo ello sin violencia, sin detenciones, sin
abusos y en medio del júbilo nacional. Es una “pequeña” diferencia que esos
rufianes de Fedecámaras se niegan a admitir.
El prófugo Carlos “de que” Fernández anda por España hablando mal de
Venezuela. Con el cinismo propio de los capos opositores, asegura que el
gobierno venezolano no convocará a referéndum, a sabiendas de que no es al
Ejecutivo a quien le compete hacerlo, sino al Consejo Nacional Electoral, una
vez que se cumplan los requisitos. Es parte de la campaña que esos tipos
mantienen para desacreditar al país, dado que admiten que jamás lo gobernarán y
que Chávez será su Presidente por muchísimo tiempo.
El pobre Pingo no da una. Está nervioso. Este martes volvió a meter
la pata con el sexo de sus invitados. Anunció que entrevistaría a Carlos Dorado,
presidente de Italcambio, y a otra dama, Cilia Flores. Por cierto que a Dorado
se le conoce por robarle las prestaciones a sus trabajadores y por tener la casa
de cambio al borde de la quiebra, al mejor estilo de los hermanos Muggia en
Cambios La Guaira (sí, aquellos otros estafadores que huyeron del país y dejaron
aquí a docenas de ensartados por varios millones de dólares). Pero nunca
habíamos escuchado que tuviera costumbres sexuales a la moda de Primero
Justicia. Eso sí, en esta oportunidad Pingo se apresuró a corregirse y ratificó
el sexo masculino del invitado, para no repetir el error que cometió en el caso
de Gerardo Blyde, uno de los efebos más viriles de Primero Justicia.
Por cierto, a Pingo no es una sino dos las conversaciones que le grabaron los
técnicos de Globovisión. En esa empresa, como en todas partes, los trabajadores
son chavistas, aunque lo oculten para no perder sus empleos. Pero aprovechan
oportunidades como la de poder grabar al periodista hablando con su mamá e
insultando a toda la oposición. Si quieren saber la calaña del conductor de
Primera Página, no deje de visitar los enlaces que incluimos a continuación.
Allá podrá escuchar lo que Pingo piensa y dice de Alberto Federico Ravell, Ramos
Allup, Marta Colomina, Leopoldo Castillo, Alfredo Peña de Otero y otros
rufianes. Oiga a Pingo y después decida si es o no un montaje, como afirma ahora
el único periodista que se empolva la nariz dos veces antes del desayuno. Estos
son los links:
Los empresarios lácteos son otros que empiezan a entender las
consecuencias de su participación en el paro de diciembre y de haberse
transformado en un partido político en lugar de un gremio. Sus dirigentes
gremiales, por el contrario, todavía no se dieron cuenta y hablan
envalentonados, como si fueran gran cosota. Por ahí anda lloriqueando Rodrigo
Agudo, vicepresidente de la cámara que agrupa a las empresas de ese sector,
porque el gobierno está promoviendo la producción de leche de soya para los
programas sociales. En la estupidez de quienes se sienten superiores por tener
cuatro centavos, afirma que esos proyectos son “ideológicos”. Son tontos
incapaces de dar marcha a atrás y no tratan de recuperar el terreno perdido. Son
esos mismos individuos soberbios que en diciembre arrojaron millares de
toneladas de leche a los ríos que desaguan en el lago de Maracaibo y que no
tienen hombría para admitir sus errores.
Es bueno conocer el prontuario de la gente. Eso explica ciertas conductas.
Leopoldo Castillo (“el marico de Aló ciudadano” según dice textualmente el
gordito Pingo, su compañero de Globovisión) posee un historial que avergonzaría
a la administradora de un prostíbulo. Se inició en la política cargándole el
maletín a Hilarión Cardozo. Tras años jalándole parejo, Hiladrón Tramposo se lo
llevó de asistente a la OEA y luego convenció a Luis Herrera para que lo
nombrara embajador en El Salvador. Una vez en el cargo, lo compró la CIA y
empezó a jugar para los estadounidenses. Mandó p’al cipote a su viejo mentor y
actuó contra la línea del gobierno venezolano, que apoyaba a José Napoleón
Duarte y sus socialcristianos, para respaldar al mayor Roberto D’Abuisson y sus
paramilitares de extrema derecha. Desde San Salvador participó en el asesinato
de monseñor Arnulfo Romero y de varios sacerdotes jesuitas. De ahí le viene el
alias de Matacuras con que se le conoce en el medio diplomático. La presión de
la CIA sobre Luis Herrera demoró que éste lo sacara del servicio exterior, lo
que finalmente hizo, con patada en el trasero y todo. La CIA siguió protegiendo
a su sicario, que había ayudado incluso a terroristas de la ralea de asesinos
como Luis Posada Carriles, ahora preso en Panamá por intento de magnicido y
responsable de la muerte de más de un centenar de personas. La CIA colocó a
Matacuras bajó las alas de Gustavo Cisneros, a quien incluso le manejó algunos
asuntos de lavado del dinero que proviene del polvito blanco ése que tanto
consume Pingo. En 1993, Castillo se cuadró con Oswaldo Álvarez Paz e intrigó
contra Caldera. Siguió conspirando incluso meses después de que se convirtiera
en Presidente. Este último, todavía en plenitud del poder, le exigió a Cisneros
–muy débil por la quiebra del Banco Latino, que le dejó sin el efectivo generado
por su chacachaca- que botara a ese vasallo felón. Cisneros sacrificó a Castillo
y lo sacó a patadas de La Colina. Leopoldito vegetó durante casi una década,
dedicado a la borrachera y cachándole wiskies a Oswaldito, que aún no había
dilapidado lo que se robó en la Gobernación zuliana con sus testaferros del Opus
Dei. Sobrevivía de lo que le tiraban desde Washington y de mendigar a la
comunidad cubana. Finalmente, Alberto Ravell, que siempre está recogiendo
basura, lo metió en Globovisión para que emplee su proverbial chabacanería en
atacar a Chávez.