Especial de Paralelo 21, Radio Universidad de Guadalajara, México ww.radio.udg.mx/versionb/pagina/paralelo/21.htm
El puzzle de la guerra del Irak 2003, continúa ampliándose y se
transforma, en una inevitable espiral de contrasentidos e inconsistencias, donde
el estado es la gran víctima.
El espectáculo de portavoces de los países responsables de un desastre de
proporciones globales, negando y afirmando múltiples razones para esta guerra,
expresa el nivel de degradación del funcionamiento los estados
respectivos. Lo más grave es que este fenómeno no motiva a una
preocupación generalizada.
La tendencia predominante en los políticos y diplomáticos activos en
esclarecer los hechos, es a minimizar los efectos de este mar de incoherencias.
“Son situaciones tan complejas, a las cuáles nadie estaba habituado a enfrentar.
Lo que sobresale es un marco de información desigual en los Jefes de Estado.
Cada uno se remite a su propia fuente y lo que quedó claro es la profunda
desconfianza en la información que compartían” Nos dice una analista apostada en
Bruselas que debe ser por el momento el lugar donde circula la información con
más fluidez. Coincidentemente, Bélgica ha sido el país con más consistencia en
criticar esta aberración de invadir el Irak.
Un estado debilitado en su núcleo de control
En la guerra donde los órganos de inteligencia debían demostrar su sincronía,
la tecnología de punta y su modernidad respecto a la globalización, es donde más
tropiezos encontraron. De esa forma se han expuesto los propios Estados que
supuestamente debían proteger.
“Es una debacle a todas luces de los aparatos estatales encargados. Se
escribirán páginas y páginas, y los representantes de los países harán cientos
de declaraciones. Pero no será posible generar por un largo tiempo el cuadro
coherente, donde el público sienta que se está en un ambiente global de
seguridad. Y esa es la obligación de esta generación de políticos. Hay un
fracaso generalizado que atraviesa a los políticos que conducen la situación”
Continúa nuestra fuente.
Estado amenazantes y amenazados
Se constata una tendencia generalizada entre los analistas occidentales, en
señalar que los estados, esas criaturas alimentadas en el tiempo por teóricos
venerables como Alexis de Tocqueville, Montesquieu, y últimamente por Hobsbawn y
Habermas, sufren mínimas transformaciones en el tiempo y mantienen su razón de
ser. A pesar de los vaivenes a que son sometidos, son entidades donde prevalecen
tradición y eficiencia, y pasan los peores políticos y sobreviven los traumas.
Quizás porque el estado refleja al ser humano en su constitución, es probable
que esté dotado de una base casi incólume para absorber los golpes. El estado
continúa allí sirviendo al país con el político de turno, como un fiel animal
doméstico.
Más allá de la inconsistencia imperante en las administraciones de Bush,
Blair y Aznar para aminorar el caos en el Irak y el caos político generado en el
Globo, también se constata la complacencia de cientos de países y
sus estados, que son afectados diariamente por las causas centrales para
invadir el Irak, las económicas-energéticas.
Así como hubo una gran pasividad en esos mismos estados para evitar la
guerra, esa misma inercia o frigidez se observa en el presente. Esto no es más
ni menos que un indicador de que los estados, en donde se destacan EEUU, Reino
Unido y España, los principales responsables, sufren de una degradación política
expresada en sus propios medios.
Responsabilidad compartida
Existe una tendencia en la política de siempre, a la búsqueda del Mesías o
del que lo resuelve todo. Eso se le inculca a la población y esta lo absorbe.
Los sistemas democráticos que se han creado en occidente son sistemas
jerárquicos con una distribución del poder donde el ejercicio de la
mediatización consume y anula a la participación
civil.
Y esa no es exclusiva responsabilidad de los líderes que dirigen. Es una
responsabilidad de la sociedad civil y de los métodos de expresión política a su
disposición. Estamos en presencia de nuevas “dictaduras” en donde los estados
vigentes y el cómo operan, en la práctica han aplastado a la civilidad con los
métodos ya conocidos de la incertidumbre a los que se le agrega ahora el
poderoso instrumento de la amenaza del terrorismo.
No en vano los tres estados que lideran esta tendencia de nueva “dictadura”,
son los que supuestamente más experiencia antiterrorista poseen . EEUU, Reino
Unido y Gran Bretaña. Y coincidentemente, son los que más han reconocido
fracasos en su lucha con los focos de terrorismo que enfrentan: En España
la ETA, en el Reino Unido IRA, y en EEUU aún indefinido porque el espectro es
viscoso. Los tres países y sus estadios muestran un mosaico de fracasos y
las misiones están inconclusas. No mencionaremos el caso del Estado de Israel,
porque esta si es la historia de un invento-problema que se creó
occidente.
Las políticas antiterroristas, en los Estados mencionados han sido
cuestionadas por Amnesty International por contener elementos que las ponen al
margen de los principios universales de los DDHH. Un ejemplo es cuando la Corte
Británica le cuestionaba a Pinochet utilizar como política de Estado la tortura
o cualquier mecanismo de violación de los DDHH.
Las políticas antiterroristas que emanan de los tres estados mencionados han
sido cuestionadas por contener los mismos elementos por los cuales fue Pinochet
detenido y juzgado en Londres a partir de Octubre de 1998.
En el Irak, según nuestras fuentes, y la www está a disposición,
diariamente se cometen abusos a los DDHH por los Estados que ocupan el Irak.
Esta situación ha sido revelada por las pocas ONGs como Oxfam, que han podido
denunciar arbitrariedades. Amnesty International tiene una visión crítica, a la
situación actual, y una comisión de DDHH de la ONU aún no tiene el pase
del administrador Bremer.
Son síntomas de la degradación de estos estados ocupantes. Pero la
degradación se extiende hacia aquellos países que expresan pasividad o
escasa capacidad de maniobra debido a la virtual extorsión económica que se les
ejerce. No demuestran un interés que se haga visible en proteger la
independencia de sus estados. Son estimulados para un alineamiento con la
invasión del Irak por la vía de examinar a Cuba en sus DDHH o de insistir
en las violaciones del régimen derrocado de Sadam. Por ejemplo, Jerry Rawlings
el militar que Gobierna en Ghana, con más de 20 años en el poder, privilegiado
alumno del Banco Mundial, sin elecciones libres y libertad de prensa, una
situación análoga a la de Cuba, ha cometido las mismas violaciones a los DDHH
que se le consignan a Cuba, y su régimen permanece fuera el ojo de la
homogeneización de los medios.
No solamente Naciones Unidas como organismo se ha visto avasallado. También
las instituciones agrupadas en lo que todavía se llama Estado, han sido objeto
en la práctica de una depredación, por parte de una generación de políticos
embelesados en dos conceptos cada vez más oscuros e inasibles para la ciudadanía
: democracia y mercado libre.
El cuadro de degradación generalizado en los estados y en los políticos que
los conducen, no es reconocible porque no hay espejo donde mirarse. Es el único
modelo que tenemos. Los sistemas políticos que los sustentan muestran síntomas
de fatiga. El Irak fue como el catalizador para que una clase política
complaciente no pudiera demostrar su destreza en este tipo de crisis. Su
objetivo central estaba sobredeterminado por orientar la sustentación económica
de los regímenes que representan. Se ha demostrado que con eso no basta.