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La mentira por delante
Por: Alvaro Agudelo para El Mundo
Fecha de publicación: 05/09/02
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El Mundo Jueves 05 de Septiembre de 2002
Opinión : EL TIRO POR LA CULATA por Alvaro Agudelo


Hay acontecimientos que deberían revolver la conciencia.

Uno de ellos es el asesinato del joven William Rodríguez Parada, de 15 años. El crimen se cometió en el Barrio Bucaral. El “presunto” asesino fue Darwin Rodríguez, efectivo de la Policía de Chacao. Cuando un efectivo comete un crimen, no implica culpa automática del jefe de ese cuerpo o de la autoridad política, en este caso el alcalde.

La cosa toma mal cariz cuando el mismo día en que Polichacao asesina al joven William Rodríguez, el alcalde sale en defensa no ya del cuerpo, sino del “presunto” homicida. Con actitud goebeliana negaba los hechos y afirmaba: “No voy a decir, para no desviar la investigación, que el padre de William Rodríguez tiene antecedentes penales”. Insólito.

“No voy a decir para no desviar la investigación”, pero después de haberlo dicho.

Es algo así como que yo dijera “no voy a rebajarme a afirmar que el alcalde es un fascista, cuya actitud nazi se evidenció cuando allanó ilegalmente el hogar de Ramón Rodríguez Chacín. No, yo no me escudo en frases hechas como “no voy a decir” o “No me rebajo a afirmar”.

Como tampoco me escudo tras frases hechas para decir que la primera autoridad de Chacao organiza grupos fascistas como el dirigido por Blanca Varone, que agrede a los chavistas que se congregan en la Plaza del Indio, para recabar las firmas con las que destituirán a un alcalde vesánico. Porque esa “señora” Varone ya tiene varios heridos en su haber. Y a esos heridos les niegan atención y son objeto de nuevas agresiones por parte de los médicos contratados por el municipio.

Lo más grave es emplear para mentir a su jefe policial, Leonardo Díaz Paruta.

Este individuo afirmó que el quinceañero William Rodríguez murió por un guáimaro que, de rebote, lo impactó. Eso no lo cree ni el abogado de Díaz Paruta. Un perdigón es muy pequeño, de plomo, muy blando, que al impactar contra el piso o cualquier superficie, simplemente se aplasta. No rebota ni tiene capacidad letal después de golpear algo duro. Habrá que ver qué repartieron en la morgue si es que acaso hay algún patólogo suficientemente desaprensivo para respaldar la versión.

La realidad es que un efectivo de Polichacao allanó ilegalmente un hogar, práctica reiterada de ese cuerpo cuando se trata de barrios. Después, un efectivo de ese cuerpo asesinó de un escopetazo a un muchacho de 15 años. Lo realmente grave empieza luego: cuando el alcalde sale en defensa del homicida, “convence” a su jefe policial y a algún otro investigador de que no hubo asesinato sino muerte accidental, por rebote (nunca justificaron por qué el policía disparó su escopeta, aunque fuera al piso) y justifica ese crimen por los antecedentes penales del padre del asesinado.


Pare la oreja

LA NUEVA estrategia conspirativa de la oposición es generar un caos de tránsito en Caracas. El pasado jueves 29, una reducidísima manifestación de vecinos de Parque Central (no más de dos docenas) intentó trancar la avenida Lecuna. Como no eran suficientes para ello, medio centenar de efectivos de la Metropolitana cerró el paso en dicha vía. Lo que inicialmente era una protesta vecinal legítima, contra la ineficiente y corrupta administración de Joaquín Suárez Montes en el Centro Simón Bolívar, se transformó en una minúscula acción política. Al día siguiente y el lunes 2 de septiembre, protestas del sindicato del Centro Simón Bolívar también trancaron la Lecuna o, mejor dicho, la Policía Metropolitana impidió el paso por esa vía, ayudó a los sindicalistas a colocar rocas en ella e, increíblemente, cerró las calles transversales colocando “jaulas” y otros vehículos para impedir el paso. Es la PM alterando el orden público. Todo ello en apoyo a manifestaciones no autorizadas ni participadas al alcalde Alfredo Peña, quien hace un par de años decía que emplearía la fuerza pública contra toda manifestación que obstaculizara el tránsito. Con su proverbial sentido de la verdad, Peña sólo emplea la fuerza pública contra manifestantes democráticos, pero utiliza a su PM para trancar el tránsito en apoyo de los manifestantes que le gustan.
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Alvaro Agudelo para El Mundo


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