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Los seres humanos, a nombre de un dios han asesinado desde el inicio de la humanidad, a millones de personas que adoran a otro dios. Dios es para las religiones un comodín, con el cual se justificó por ejemplo: la inquisición, la de antes, que quemó y destripó a miles de mujeres y hombres bajo la acusación de brujos o herejes, y la inquisición de hoy mas sutil, pero, que de igual manera, sigue condenando a los que considera herejes y se ensaña en contra de aquellos, que tienen pensamientos divergentes a la jerarquía oficial de la Iglesia Católica, la cual utiliza mafias para “callar” muchas veces de manera definitiva, si sus sacrosantos intereses se ven amenazados. Las guerras santas las inventaron los seguidores de un dios para aniquilar eficientemente a los partidarios de otro dios. Las cruzadas fueron la gran excusa de los cristianos para destruir, matar, degollar, destripar a los musulmanes. Los Españoles cuando llegaron al nuevo mundo train en la mano una cruz y en la otra una espada, si el indio no les decía donde estaba el oro, le volaban la cabeza de un tajo. El dios de Hitler. le sirvió para gasear, y aniquilar a los que denominó razas inferiores: judíos, gitanos, negros, polacos, comunistas, etc. Musolini su cómplice y aliado contribuyo ampliamente enviándole trenes cargados de “miles de indeseables”. Franco bajo el amparo de la Jerarquía Católica asesinó y expatrió a los que no pensaban como él. Pinochet, bajo la venia eclesiástica y del departamento de estado persiguió y asesino a miles de comunistas. Bush inspirado por su dios, ahoga en sangre al pueblo Iraquí, destruye una cultura milenaria, arrasa con Afganistán, amenaza con su garrote a todos los que no están o piensan como él. Osama fiel discípulo del imperio, asesina, destruye quema en nombre de su dios. Los judíos les hacen a los palestinos hoy, lo que Hitler les hizo ayer a ellos. Los católicos y los protestantes de Irlanda de Norte por décadas se destrozaron a bombazos y metralla. Los fundamentalistas cristianos de las iglesias norteamericanas, con sus biblias en la mano apoyan invasiones, mandan al infierno a los que no piensan como ellos y bendicen a los soldados que masacran, queman y vuelan en pedazos a mujeres y niños musulmanes, y paremos de contar, porque esta historia se ha repetido una y mil veces en todas la culturas y en todos los pueblos de este pequeño planeta. Por ello, el terreno de las deidades en un terreno resbaloso, porque todo se fundamenta en la fe, puedo creer en un solo Dios todopoderoso, bondadoso y amoroso o creer en un dios vengativo y cruel, que solo me está cazando para darme un garrotazo y dejarme frío, si me equivoco. Otros creen en cientos de pequeñas dioses, a las cuales hay que ofrecerles todo el tiempo sacrificios y pedirles favores porque si no, acabas guisado. Otros no dan un paso sin no consultan en el horóscopo, se echan las cartas o se dan un baño con mil hierbas y perfumes. Y es que creer en algo superior es una necesidad inherente a nuestra condición humana, porque tenemos una dualidad, un aspecto que nos hace ser tan orgullosos, engreídos, pedantes, y sentimos superiores por alguna razón; poder económico, poder político, porque soy muy fuerte o porque estoy armado con una nueve y puedo asaltar, violar a matar a cualquiera que no se baje de la mula, y por otro lado, podemos ser tan humildes, cuando sufrimos un accidente, cuando se nos muere un ser querido, cuando estamos postrados en un lecho de muerte, cuando tenemos una enfermedad incurable. ¿Donde se refugian la mayoría de los seres humanos?, en su fe, en sus creencias, en su dios, podemos decir incluso que no creemos, pero a la hora de las chiquitas, en lo mas intimo de nuestro ser, cuando sentimos que el mundo se nos vino encima, tenemos una súplica. Y de hay deriva en parte de esta polémica, porque cuando mezclamos la fe con la política estamos tocando poderosos intereses del mercado de las almas, cuya exclusividad se la atribuyen las jerarquías eclesiásticas, las iglesias oficiales, los cultos, las sectas, etc. Todos quieren tener parte en ese mercado “espiritual” que deja muy buenos frutos materiales, y cuando esto está en peligro, señores pegaran un grito o un alarido: “con mis almas no te metas”
alejopin66@yahoo.es
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