Para que la Utopía se haga Hombre,
que camina diariamente,
compartiendo su Hoy.
Manifiesto:
Bajo la apertura y el despetar claro y sincero de un nuevo mileneum. En este ocaso definitivo y necesario de lo pasado. En una de las tantas y merecidas formas de estar y gravitar en este Maracaibo lacustre. Sabiéndonos comúnmente partes y artes de un mundo que nos reclama la urgencia de existir verdadera y justamente como él. En esta nada menos que asfixiante y mundial soledad que nos emancipa en un solo pero multiplicador esfuerzo, para un más que compartido y bien procurador mañana. Bajo todos y cada unos de los hastíos milenarios de nuestras búsquedas en nuestros inevitables desencuentros. Por todo lo de-más y por todo lo de-menos, que tanto nos urgen.
Convenimos, con ojos de agua, (y) visión de sol, manifestar que realmente estamos, y en esto nuestro esfuerzo, a las puertas de una impostergable forma de alcanzar la redefinición del hombre como escena obligada de sí y para sí mismo. Por largo tiempo nuestras lágrimas han desbordado los innumerables vasos de nuestras búsquedas. De tanto mirar a los cielos no han domesticado el porvenir, y hechos esclavos arrodillados a per se de un falso y terrenal tesoro-sufrimiento. Ha sido tanto nuestro miedo a la soledad y a las preguntas necesarias de nuestro origen-mañana que algunos nos han sembrado la discordia y la no creencia en nosotros mismos, y hemos momentáneamente perdido lo más umbilical de nuestra cosmogónica naturaleza en virtud de entregar nuestro Dios ha humanos demasiados mezquinos. Tanta sangre ha corrido y continuará corriendo (en estas santas cruzadas o en las búsquedas ya cotidianas y pacificadoras de las guerras por el petróleo) que en vida-cómodamente-durmiendo las toleramos por el miedo al coco-imperializador y/o a los santos infiernos que nos profesan. Nos han hecho, y desde el comienzo ha sido su voluntad, demasiado niños y nos quieren continuar quitando las eternas chupetas, ante lo cual no nos ha quedado más remedio que convenirnos y profesarnos bajo los consoladores ismos, atesorándonos las precarias soluciones de cambio que nunca vendrán. Realmente, pensamos y comportamos que nuestra naturaleza es, y nunca dejará de ser, decadente, pues no tiene remedio, que somos y en serlo procuramos la maldad como única irradiación posible de nuestro ser. Por tanto, ya que nada sirve ni vale la pena, convengámonos en el aprovechamiento unipersonalizado y “al diablo con todos los demás”. Tanto ha sido el tiempo de nuestra postura incorrecta que se nos ha olvidado el exigir y el luchar, precisamente por el estar tormentosamente acostumbrados a pedir perdón. Todo el mundo sabe de lo que se habla (comúnmente en todas las esquinas de nuestra conciencia) pero no hay valor para que no siga pasando y la justicia sea el mero artículo decorativo de los poderosos, de los que nunca la necesitarán, ni siquiera para ir en post de sus intereses.
Ya muchos lo han dicho, y es menester humano repetirlo, el estado actual se configura y determina bajo estrictamente calculados principios de dominación y mantenimiento de un status quo. A quien queremos engañar con nuestra entelequia búsqueda de cambios si no nos vemos y consideramos lo suficientemente dignos para lograrlos. Es hora de proclamar que el que no pueda con su carga, de mañana, al menos no pretenda que seamos los bien llamados a cargársela. Declaramos, por tanto, que el problema del hombre, y por tanto su sociedad, no está en el mundo ni en el supra-mundo, ni mucho menos en ella. Está en sí mismo y en la particular forma de comportarse consigo mismo.
Estamos claros que esta, urgente y necesaria, re-definición del concepto espiritual Hombre tiene que venir dado a través, y por medio, de todos los que a partir de sus particulares actividades (artístico-culturales) tienen la tarea mayúscula de re-crear su naturaleza transformadora, con las improntas de su verdadero Ser a través de la historia. Convenimos que por medio de las artes, por su principio antológicamente cuestionador, crítico, cosmogónico y emancipador de su espíritu, encontraremos el verdadero y más libérrimo destino. Hay que estar claros, este mundo está lleno de secretas cofradías y sectas que bajo el arma de lo espiritual nos declaran, con su ofensiva y beligerante sed de imperio, la mordaza de un pecado original que, por lo demás, ya fue redimido (sí a eso vamos).
Nada menos que corroborativo de lo anterior, y llevándolo a nuestro territorio más inmediato y vivencial, lo viene a ser la posición asumida y sistemáticamente sostenida por los gobiernos regionales en lo que respecta a su política y consideración hacia el sector Cultura. Muchos, en el tiempo de su gloriosa oportunidad, descaradamente han pretendido no menos que castrar la esencia real y debida función de la Secretaría de Cultura y en particular de las Escuelas de Artes (entre otras varias instituciones y particularidades). Se debe mostrar y comportar especial valentía al decir y mantener lo que sin miedo se piensa y se razona docta y libremente en los cafetines. Nadie parece tener problema al pensar, por ejemplo, lo catastrófico y talibán que ha resultado el reciente pretender (mediante el Paro) boicotear la educación y todo el proceso-pedagógico-cultural en la región. Pero lo cómico se torna en tragedia acostumbrada cuando a consecuencia de esto comienzan a llegar los primeros e infaltables truenos, y cada quien como puede saca los paraguas al sol. Durante años más que visto hemos sufrido la llegada de los nuevos gobiernos regionales, y con estos sus consortes de la cultura. Sería conveniente preguntarnos ¿acaso el sector Cultura alguna vez se le ha dejado desarrollar por fuera de un ancestral e ideológico boicot-no-declarado? Siempre representadamente puesto de manifiesto por quienes, aun salidos de nuestro sector, se han plegado como eunucos-serafines a un sistema improfesamente castrado y castrador que lo último que permitirá será el promover y desarrollar lo espiritualmente creador y transformador en el ser humano. Siempre los que más se figuran en un convencional y estratégico reconocimiento son usualmente ocupados para tal fin, para erigir bajo sus propios y particulares matices creativos lo bueno y lo malo en el ambito-artístico-cultural. El sistema le confiere la potestad alquilada de que antes y después de ellos no pueda existir nada que no sea lo que se le imita o venera. Hay que estar claros que la mejor y más conveniente forma de coartar la creación es conferirle, a algunas de ellas, rangos de sacralidad (rumiante). Los artistas y cultores populares aun todavía deben recordar el, nada dulce, trato recibido por el comandante que llegó a la gobernación, y quiere volver a ella. Su visión y valoración de las artes y la cultura incluso hoy nos aterra. Del actual gobierno no podemos hablar pues lo real y evidente ya se ha convertido en un lugar común.
Algo que ha venido sucediendo, y es menester tomar conciencia, es el desmantelamiento progresivo de los espacios culturales que aun tiene y merece la ciudadanía, muchas veces increíblemente sacrificadas a razón de tendencias, populistas o tecnocráticamente, demasiado funcionales o descontextualizadamente importadas. El caso de Sopotocientos es asqueroso y nos debería colmar la paciencia de una manera contestataria y aguerrida, hasta cuando nos aconsejamos la conveniencia del bienestar pasajero al diariamente no tomar responsabilidad ante nada, neciamente sufriendo cada nuevo desmembrar de nuestro cuerpo sin evidenciar molestia alguna. Señores, se debería tomar conciencia que el ornato o la funcionalidad de nuestra ciudad no comienza ni termina con los brocales y los estacionamientos (enriquezca a quien enriquezca), y que los verdaderos y más conocedores de la ciudad son precisamente sus artistas que bajo una profunda reflexión sobre la estética, y sus implicaciones, configuran diariamente el deleite en el sortilegio de habitarla humanizadamente en su obra. “Entendemos por cultura la manifestación de la creatividad, la energía generativa de lo humano expresada en las artes del hacer, la invención, la expresión, cualquiera que sea su modalidad, mérito o destino, en función de la diversidad, del bienestar y riqueza de la vida, del desarrollo social, el mejoramiento de la educación, el equilibrio-ecológico y territorial”. Fragmento tomado del Proyecto Ley Orgánica de la Cultura, al cual nos adherimos de manera consciente y aguerrida. Esperando que el gobierno nacional transparentase y objetívese su política cultural, mediante al CONAC, hacia la región. De igual modo alertamos que por no tener culpa de lo pasado no es ético el que suframos retaliaciones al respecto.
No cabe duda que deberíamos estar a las puertas de una nueva forma de interpretar al hombre con respecto a su ineludible destino. Por este ideológico camino que nos llevan dudamos, sinceramente, el sentido y el propósito de la palabra futuro. No cabe duda que deberíamos estar a las puertas (no nos queda otro remedio) de una nueva y más significante forma de interpretar al hombre con respecto a su ineludible destino. Tanto han sido los “lloriqueos” que ya se han convertido en desangramientos y ni siquiera tenemos rodillas para continuar suplicando. La naturaleza y el mundo ya se acaban y se llevarán gracias a los eternos Puertos América el lugar donde pararnos, ni siquiera como homos-erectus. Cuántas taguaras se continuarán llevando el propósito y el verdadero sentido de nuestro arte. Cuántos acostumbrados Meneses necesitarán morir para que también nosotros, siguiendo su ejemplo, podamos encontrar por fin una nada menos que digna Seguridad Social. Con cuántas espaldas daremos el pecho a nuestro país y al mundo.
Por lo tanto, es nuestra Proposición, convenir en la urgente necesidad de:
o Procurar o Crear el Marco Jurídico o Legal (bajo la figura de O.N.G.) que nos permita el acceder o exigir el reconocimiento como profesionales de la Cultura (consagrado constitucionalmente). Además de posibilitar o luchar por:
• Una eficaz y eficiente Seguridad Social tanto para los que están dentro del Sector, como los que no lo están.
• Reconocimiento y acato al Derecho de Expresión y Exposición.
• Defensa de nuestros Derechos Constitucionales y Gremiales.
• Posibilidad real de contribuir con la Formulación de los Pensa de Estudios en la Educación Formal (en materias relacionadas o vinculadas al Arte y La Cultura.
• Posibilidad de contribuir con el desarrollo ideático del ornato de la ciudad.
• Posibilidad de atender las exigencias académicas y de superación de los artistas y/o a estudiosos del tema, creando convenios académicos con Universidades Nacionales e Internacionales.
• Amparar todos los trabajadores cuya profesión posibilitan, técnicamente, la actividad artística. Crear convenios con museos, galerías o particulares para que éstos puedan encontrar una ocupación remunerada, dándole el debido mantenimiento a las obras, artísticas.
• Posibilitar la recuperación de la Memoria Histórica de la Plástica de la Región.
• Crear convenios con Galerías, Museos e Instituciones Privadas que permitan que ellas concedan un calendario para la exposición de artistas Nóveles.
• Democratización del arte a través de Circuitos Artísticos Abiertos y Plurales (Bienales, etc.)
• Posibilitar que en un futuro no muy lejano se realice un Congreso que tenga como finalidad el contribuir reflexivamente con el progreso artístico en la región.
• Convenir que el desarrollo Artístico-Cultural debe nutrirse de la reflexión filosófica, sociológica, antropológica, etc. Que permita la conceptualización del artista en la procura de un sistema cultural homogeneizado en su identidad, respetando la diversidad.
Por último, no nos queda más que alertar de manera responsable que el compromiso, por nosotros asumidos, se dimensiona por la evidente necesidad de sobrevivir en un medio cultural que agoniza irremediablemente.
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