En los últimos meses se ha registrado una insistente campaña internacional de
denuncias en el sentido de que en Venezuela no existe la libertad de expresión.
Dicha campaña es desarrollada por representantes de organizaciones y personeros
del exterior. Se expresa a través de informaciones, artículos de opinión y
declaraciones difundidos por los medios de comunicación nacionales e
internacionales. En todos los casos se recurre a afirmaciones generales, sin
aportar datos o argumentos que demuestren esa grave acusación. Llama la atención
la insistencia de esos señalamientos justo en los momentos cuando se ha
alcanzado la firma de un importante Acuerdo en la Mesa de Diálogo y
Negociación.
Ante esta campaña tendenciosa y que potencialmente puede generar graves
consecuencias para la preservación de la convivencia democrática en el país, el
Observatorio de Medios de Venezuela hace los siguientes señalamientos:
1.- El ejercicio del periodismo en Venezuela ha vivido situaciones difíciles,
sobre todo durante los enfrentamientos de mayor intensidad entre los dos
sectores políticos en pugna. La mayoría de los medios empresariales abandonaron
su misión informativa para asumir posiciones políticas abiertamente
beligerantes. A su vez, los medios del Estado acentuaron su tradicional posición
oficialista. Se registraron agresiones a los medios y a los periodistas durante
el desempeño de su labor informativa. Estas agresiones son de dos tipos. Se han
producido actos de violencia por parte de grupos civiles, motivados generalmente
por la convicción, según expresan, de haber sido a su vez agredidos por
contenidos informativos: unos, por los medios oficiales; otros, por los medios
empresariales. Y se han producido asimismo por parte de los cuerpos de orden
público. Ambas expresiones de violencia constituyen por igual un delito
sancionado por las leyes, y en consecuencia deben ser castigados. En el segundo
de los casos mencionados es preciso señalar que esa violencia ha respondido, no
pocas veces, a la provocación directa de algunos periodistas, que, olvidando el
desempeño de su función informativa, asumen en ocasiones una actitud beligerante
y de desafío abierto a aquellos que por ley compete la preservación del orden
público. Esa actitud también constituye un delito.
2.- De acuerdo a las denuncias informales de los reporteros de algunos medios
privados, existiría cierta resistencia por parte de las fuentes oficiales a
proporcionar las informaciones requeridas. La justificación que se obtiene de
estas fuentes es que sus informaciones y declaraciones son, con excesiva
frecuencia, tergiversadas por esos medios.
3.- Las críticas del Presidente de la República hacia periodistas y medios,
muchas veces justificadas, se expresan en un lenguaje que es percibido, por
parte de los aludidos, como una amenaza. A pesar de que hasta ahora el Gobierno
no ha tomado ninguna medida represiva contra periodistas y medios masivos , ha
respetado el derecho a la libertad de expresión y ha sido tolerante hacia los
excesos, tanto en los espacios informativos como de opinión. Lo anterior expresa
claramente una orientación política del Ejecutivo nacional en cuanto a la
Libertad de Expresión. Pero solo la reacción del Presidente ha sido tomada como
base para dicha campaña internacional.
4.- El Proyecto de Ley sobre Responsabilidad Social en Radio y Televisión es
presentado por los promotores de la campaña nacional e internacional como un
acto ilegal que coarta la libertad de expresión, pero se obvian por completo los
principios que fundamentan ese proyecto de ley y los artículos que condensan
tanto el marco jurídico nacional como internacional. Tampoco se cita
específicamente cuáles son los artículos que atentan contra dicha garantía
constitucional.
Ante estos hechos, el Observatorio de Medios considera, en primer término,
que los problemas que enfrentamos en el área de la comunicación deben ser
resueltos por los venezolanos. Por esta razón, sin desconocer el derecho que
tienen personalidades conocedoras del asunto y organismos competentes, de emitir
opiniones fundamentadas sobre el tema, rechazamos terminantemente esa campaña
tendenciosa y la injerencia de organismos o personeros del exterior que, por su
contenido y orientación, pareciera formar parte de un plan desestabilizador.
Consideramos que para solucionar los problemas que enfrentamos en el sector
de la información y la comunicación se deben tomar las siguientes medidas :
1.- Los medios empresariales deben abandonar su actitud de promotores y
agitadores políticos y volver a cumplir con su función informativa, sin
tergiversaciones ni manipulaciones. Asimismo, los periodistas están obligados a
retomar el sentido ético de su profesión, sin actitudes provocadoras hacia
ningún grupo social y político o hacia los cuerpos de seguridad del Estado. Los
casos de las agresiones físicas a los periodistas deben ser tratados por los
organismos correspondientes como delitos.
2.- Por su parte, los dirigentes políticos, y en primer lugar los dirigentes
en funciones de Estado, incluyendo a sus medios masivos, deben ejercer su
influencia para crear un clima de tolerancia que facilite la labor de los
periodistas. La Fiscalía General, La Defensoría del Pueblo, los cuerpos
policiales y los tribunales de la República deben velar por la estricta
administración de justicia ante todo tipo de agresiones, y en particular las ya
señaladas. Las fuentes oficiales tienen la obligación de proporcionar la
información requerida por los reporteros. En caso de tergiversaciones, se debe
exigir la publicación de los desmentidos. A su vez, los medios deben cumplir
cabalmente con el derecho de réplica, lo cual significa dar a conocer el
desmentido en condiciones similares, en cuanto al espacio y ubicación, a las que
fueran otorgadas a la información objeto de desmentido
3.- En cuanto al Proyecto de Ley de Responsabilidad Social es necesario
señalar que Venezuela carece de una legislación actualizada respecto al
funcionamiento de las radioemisoras y televisoras que ejercen una profunda
influencia en el público, sobre todo en los menores de edad. Toda la
reglamentación vigente se inspira en una Ley que data de 1940, cuando en el país
no existía aún la TV, y se basa en reglamentos parciales que tratan su objeto de
una manera fragmentada. Sin entrar a considerar ni evaluar en detalle dicho
proyecto, consideramos que su discusión y aprobación es una impostergable
necesidad en el área comunicacional. Asimismo, consideramos que esta
reglamentación del funcionamiento de la radiodifusión y la televisión no implica
en ninguna forma una limitación del Derecho a la Libertad de Expresión. Si algún
sector de la sociedad considera que hay aspectos de la Ley que amenacen a la
Libertad de Expresión, debería producirse un debate público sobre el contenido
particular de ese aspecto pero, descalificando genéricamente ese proyecto como
"La Ley Mordaza", difícilmente puede darse un debate público informado.
Reiteramos que su aprobación por la Asamblea Nacional, previa consulta a
sectores involucrados, además de que no transgrede las pautas constitucionales,
es un acto de soberanía nacional y permite que Venezuela se ponga a tono con los
lineamientos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
El Observatorio considera que, a pesar de los problemas señalados, en el país
existe plena vigencia del Derecho a la Libertad de Expresión. En cambio, ha sido
seriamente menoscabado el Derecho de los ciudadanos a obtener una información
oportuna, balanceada, no tergiversada, debido, sobre todo, al tratamiento
sesgado de los contenidos informativos por parte de la mayoría de los medios
empresariales. Por eso, El Observatorio de Medios comparte el criterio que sobre
los medios de comunicación social se señala en el Acuerdo firmado por los
integrantes de la Mesa de Diálogo y Negociación en cuanto a "su papel de
informar a los ciudadanos sobre opciones políticas, con un sentido de equidad e
imparcialidad".
www.observatoriodemedios.org.ve