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La importancia de Internet en la revolución
Por: Antonio Doctor/ Rebelión/ enviado por Rene Baralt
Fecha de publicación: 11/06/03
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Antonio Doctor
Rebelión

Si, no hace falta que lo relean ni que se restrieguen los ojos. Ahí pone
revolución. Ya es hora de que empecemos a llamar a las cosas por su
nombre. Desde una perspectiva histórica lo que está en marcha en todo el
mundo es una revolución. Las contradicciones del capitalismo estallan
por todas partes incontroladamente. Mientras los centros del consumismo
(Europa Occidental, EE UU y Japón) despilfarran los recursos naturales
inventando más y más productos y recortan su vida a través de la
dictadura de las modas, de los productos de diseño, de los cambios
incesantes de modelo, etc. el resto del mundo se sumerge en la miseria.
Cada día que pasa se hace más visible que este desarrollo es imposible
que pueda llegar a ser extensivo a toda la población mundial, y que
tiene como base la perpetuación y el aumento incesante de la
polarización entre un desenfrenado consumismo de un lado y la creciente
miseria del otro. La pugna en torno al ataque a Irak ha acelerado la
hasta ahora oculta, pero siempre latente pugna por el control de
mercados y materias primas de los países capitalistas. "Aliados" en la
última guerra, "amigos" mientras enfrentaban juntos, como una piña, a
los países "socialistas", se ven forzados ahora, por la propia dinámica
del capitalismo, a lanzarse al terreno de la confrontación. Los recursos
que ofrece la naturaleza son limitados y cada uno quiere controlarlos,
sujetos como están a los dictados de la acumulación de capital,
(crecimiento económico, que le llaman) a los que no pueden sustraerse.
Pero en la medida en que las leyes de la acumulación ya no sirven para
mejorar la vida de los pueblos, y una vez que ha desaparecido el gran
enemigo que representaba para ellos el comunismo, hace su aparición una
creciente resistencia a ese destino por parte de los ciudadanos sin
poder, como nunca antes en la historia. Y ya no son sólo los muy pobres,
los que no tienen nadas a perder, ya son amplios sectores de la
población los que empiezan a ver el abismo que tenemos ante nuestros
pies. Se desmorona aquella llamada "mayoría silenciosa" que les servía
de parapeto frente a los minoritarios "radicales". Invocar hoy esa
"mayoría silenciosa" para legitimar el estado de cosas carece ya de toda
fuerza persuasiva cuando se cuentan por millones los ciudadanos que
salen a la calle a protestar. Aparece así un nuevo enemigo a batir: Los
ciudadanos, mezcla de obreros, campesinos, clase media, profesiones
liberales, artistas, etc. Y precisamente la desaparición del enemigo
comunista de la escena deja sin apoyo ninguno la vieja táctica usada
durante la guerra fría de achacar toda protesta a los "agentes de Moscú"
o a los comunistas y disolver en la pugna EE UU - URSS toda
confrontación armada o no entre facciones en cualquier país del mundo.

Aunque se siga usando localmente (estos días atrás la citó uno de
nuestros ministros) ya no cala, no satisface a nadie porque se ha
quedado sin base.

La búsqueda de dar salidas a esta situación, de seguir vendiendo el
mismo producto como sea, ha encontrado un cauce en el control de la
información. Los hechos reales diarios tienen, en su simple devenir y
sin necesidad de cargar tintas, tal poder de denuncia que se hace
necesario ocultarlos o deturparlos, y eso en tal dimensión en el tiempo
y en el espacio, que ha terminado por sacarnos de la realidad e
introducirnos en una "realidad virtual" conformada de tal manera que
pueda crear una concatenación supuestamente lógica de los hechos (lo que
Ramonet llama "pensamiento único") que sea capaz de suplir a la que nace
de nuestro propio entendimiento.

Por poner un ejemplo de los mecanismos usados, una cuestión poco
conocida del público que pretende estar informado: Una de las mayores
agencias de Prensa norteamericanas, la Associated Press, tiene su sede
central en Nueva York y unas pocas delegaciones repartidas por el mundo,
cada una cubriendo un área determinada. Pues bien: todo lo que se recibe
en esas delegaciones ha de ser enviado a Nueva York, donde se decide si
se publica o no, y en caso de hacerlo, cual es el tratamiento que se le
debe de dar. Una vez decidido se envía de vuelta para su publicación, lo
que se hará después de pasar por la siguiente criba en la delegación que
lo ha enviado. Añádase a esto la creciente concentración de los medios
en pocas manos y la publicidad de las grandes corporaciones como
principal fuente de ingresos y tendremos todos los datos para completar
el cuadro. Todos a una para introducir a los "consumidores" en ese mundo
virtual.

Pero hete aquí que aparece Internet con una potencialidad capaz de dar
al traste con todo este montaje. Nada menos que la información
horizontal, directa y en tiempo real desde el lugar del suceso a todo el
mundo. Habrá pornografía infantil, habrá estafas, habrá comunicación
entre terroristas, habrá todo lo que se quiera poner de malo, pero eso
es inevitable cuando es la expresión de la libertad total, donde tiene
que aparecer irremediablemente desde lo más bajo de que es capaz el ser
humano hasta lo más elevado. Para nosotros lo que importa es que a
través de la red podemos combatir a ese "pensamiento único", divulgar
los hechos reales y, en suma, mantenernos fuera de ese mundo virtual que
crean para nosotros y permanecer en el real. Sin Internet, todo el mundo
sabe que los zapatistas estarían masacrados hace ya mucho tiempo (que se
les saque todos los defectos que se quiera, es un bastión de la
resistencia), sin Internet el movimiento contra la globalización no
habría alcanzado la dimensión que tiene hoy, y sin Internet, a buen
seguro que el pueblo venezolano estaría hoy contando sus muertos. Lo de
Venezuela merece capítulo aparte, no solo por la intensidad del acoso de
los medios de comunicación sino porque ha puesto a la luz, de forma
descarnada la miseria conceptual e ideológica que sirve de estructura a
ese mundo virtual en el que quieren introducirnos.

Tras el fallido golpe del 11 de abril de 2002, siguió un periodo
turbulento marcado por la toma de la Plaza Altamira por los militares
despojados de mando, que apoyados por los medios de comunicación
privados se lanzaron a una campaña de acoso y derribo del presidente Chávez.

No importa que en algún pequeño reportaje enviado por algún periodista
más decente, nos enterásemos de que se transformó rápidamente en el
lugar de aterrizaje de los jóvenes de la clase media, después de su
habitual juerga de fin de semana, en busca del ligue que no se había
conseguido durante la noche. Los editoriales y reportajes de los medios
españoles seguían hablando impertérritos del territorio libre. En vista
de que Chávez no se inmutaba, acabaron por lanzarse al paro general
indefinido a partir del 2 de diciembre, que fue seguido de la
paralización de pozos de petróleo y refinerías. El acoso se transformó a
partir de entonces en algo nunca visto en este mundo que llaman
civilizado. Las emisoras de radio y televisión, prácticamente en cadena,
modificaron todo su programación (abandonando culebrones, programas
infantiles, etc.) para dedicarse durante las 24 horas del día a hacer
reportajes en la calle y entrevistas a los opositores, que vomitaban de
forma constante calumnias y mentiras de toda especie, llegando incluso a
utilizar imágenes subliminales. A lo largo de la primera quincena de
diciembre, nadie en el mundo daba un duro por Chávez. La proliferación
de páginas Web de los defensores de la legalidad constitucional, y su
infatigable tarea informativa, tuvo una influencia decisiva para que
amplios sectores de la clase media se uniesen con el pueblo (que
resistía en principio más que nada por instinto) para retomar el control
de la situación. Uno de los grandes logros de este proceso, que
precisamente por causa de ello hay que calificarlo como EPISODIO
HISTÓRICO - así con mayúsculas - ha sido el de haber desenmascarado las
falacias que encierra ese "mundo virtual", carente por completo de
recursos dialécticos abiertos a un debate. La "defensa de la
democracia", su principal baluarte, se viene abajo cuando se ven
obligados, como ha visto todo el pueblo venezolano, a combatir con ese
arma a...la extensión de esa misma democracia. Hasta patético resulta
acusar un día y otro, durante meses y meses a Chávez de dictador
sanguinario, sin que les ocurra nada por ello. Y repetir sin descanso
que hay miseria con Chávez, personajes que jamás se preocuparon con
ella. Y utilizar datos macroeconómicos contra Chávez (cifras de
inversión, desempleo, inflación, deuda, etc.) cuando todo el mundo sabe
que ellos son los dueños del dinero, los que deciden invertir o no
invertir, despedir obreros, evadir impuestos, trasladar sus capitales en
el exterior, etc. etc.

Y lo mejor viene al final: En estos dos meses han florecido una gran
cantidad de organizaciones populares, y cada vez más ciudadanos están
participando del debate nacional sobre recursos y prioridades en lo
necesario a la población (infraestructuras, colegios, clínicas, etc.
etc.). Lo más lógico por parte de un autentico y convencido demócrata en
cualquier parte del mundo sería que estudiase desapasionadamente ese
proceso y lo divulgase como una tentativa de profundizar la democracia,
con sus luces y sus sombras. No hay nada de eso, sino un silencio total
de los medios sobre ese proceso y la descalificación de los Círculos
Bolivarianos, a los que si citan es para llamarlos "hordas chavistas".
Cada día que pasa queda más claro cual es la democracia que contempla
ese mundo virtual: Elegir periódicamente entre opciones políticas
comprometidas en la defensa y perpetuación del capitalismo y esperar a
ver lo que hacen, hasta la próxima votación. Y nada les impide, como
está sucediendo ahora en España, tomar decisiones contrarias a lo que
quiere el 90 % de la población. Nadie, de entre los que se mueven dentro
de ese "mundo virtual" piensa ni por un momento que eso borra a Aznar y
todos los que le apoyaron en el Congreso, del mundo de los demócratas.
Sin Internet, yo no podría escribir esto, yo no sabría al detalle la
magnitud de los actos de sabotaje cometidos por los gerentes despedidos
en las instalaciones petrolíferas para impedir su funcionamiento, los
que la prensa internacional califica hoy de "perseguidos políticos", yo
no habría leído el acuerdo para la venta de petróleo a Cuba, que
desmiente por si solo la falacia extendida internacionalmente según la
cual se le regalaba, yo no conocería los estatutos de los Círculos
Bolivarianos ("hordas chavistas" en los medios) y su función social, yo
no sabría de la existencia de las agrupaciones que han nacido en todo el
país de la "clase media en positivo" formada por sectores de la misma,
familias hartas de sufrir vejaciones en sus barrios por no participar de
las manifestaciones contra Chávez, yo no conocería los términos de la
reforma Agraria, ni los proyectos para crear huertos familiares en los
suburbios de Caracas y otras zonas, para el autoabastecimiento de la
población, ni las obras de infraestructura que tiene iniciadas el
gobierno. Sin Internet no habría podido mantener contactos con
venezolanos a través del correo electrónico para recibir información mas
directa y más humana.

A medida que se va expandiendo la información por Internet se va
abriendo el abismo entre los que necesitamos mantenernos en el mundo
real y los que están a gusto en el virtual, y no solo los que sacan
beneficios de él sino también los que, sin querer ver otra perspectiva
personal que la de sobrevivir en el rincón que esta sociedad le ha
asignado, no quieren ni pensar que se empiece a poner en cuestión los
"valores" sobre los que se asienta: Jerarquía (unos están para mandar y
otros para obedecer) y división de trabajo (el obrero a trabajar, el
estudiante a estudiar, el policía a poner orden, el pintor a pintar,
etc. etc.) Sólo tengo que lamentar que entre la izquierda en sus bases
obreras en España no se preste el debido y necesario interés a la
herramienta que es Internet. Poco a poco se va perfilando, en lo que se
refiere a información, una sociedad dual: de un lado los que se quedan
satisfechos con la radio, la prensa y la televisión, del otro, los que
indagamos por Internet. Sobre todo y ante todo es en la izquierda donde
más lo necesitamos, si somos serios en nuestro empeño por cambiar este
mundo. Pero la observación directa nos permite decir que aún existen
muchos en este campo que van por la vida leyendo a lo sumo las
publicaciones de su partido, rechazando la "prensa burguesa" por
embustera y predicando la buena nueva, no con información en la mano,
sino con versículos ideológicos. El mejor camino para terminar en las
filas de la derecha, como ha sucedido con tantos "revolucionarios" de
acné en nuestro país.

Quizás hay que buscar las causas en la diferencia que existe entre la
información de los medios y la de Internet. Aquella entra gratis (la
tele en casa, el periódico en el bar, etc.) mientras que la de Internet
hay que moverse para buscarla, hay que indagar, seleccionar sitios, etc.
Parece una cosa banal, pero estoy convencido de que esta diferencia es
uno de los obstáculos, y no de los menos importantes.



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Antonio Doctor/ Rebelión/ enviado por Rene Baralt


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