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Argentina-EE.UU.: ¿relaciones maduras?
Por: Claudia Korol para Adital* / Revista Koeyu Latinoamericano
Fecha de publicación: 10/06/03
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Nota de aporrea: *Claudia Korol es corresponsal de Adital en Argentina y secretaria de
redacción de "América Libre"




Buenos Aires, Argentina - Claudia Korol para Adital* - El gobierno
argentino está en la etapa de redefinición de las relaciones con EE.UU.
Alejándose del estilo menemista de las "relaciones carnales", que implicaba
el alineamiento automático con todas y cada una de las decisiones del
gobierno norteamericano, el presidente Kirchner ensayará "relaciones
maduras" con el imperio.

Distintos funcionarios del gobierno argentino se pronunciaron en esta
dirección, horas antes de la llegada al país del secretario de Estado
norteamericano Colin Powell. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, señaló
que el país tuvo un vínculo "poco adulto, casi procaz" con EE.UU., y lo
atribuyó "esencialmente por responsabilidad de Argentina. "No somos enemigos
ni contrarios a Estados Unidos, sino que le estamos proponiendo una relación
madura, adulta", aseguró Fernández en declaraciones radiales.

Resulta curiosa la tendencia a crear figuras provenientes de otros campos de
las relaciones sociales para definir el vínculo diplomático y político entre
dos Estados. Según estas metáforas, luego de muchos años de "relaciones
carnales" (como las había definido el canciller menemista Guido Di Tella),
estaríamos en condiciones de establecer "relaciones maduras". Algo así como
una pareja que pasa de una etapa pasional, a una fase "más adulta", en la
que la "dependencia absoluta" característica de los niños con relación a los
padres, o de las personas inmaduras en relación a su pareja, se vuelve un
vínculo caracterizado por un sereno y desapasionado intercambio "entre
pares, cada cual con su autonomía". El problema es que sin negar la
degradación que ha producido la política exterior llevada adelante tanto por
el menemismo como por el radicalismo y la Alianza-, suponer una "esencial
responsabilidad de Argentina", no contempla una clara mirada crítica sobre
la política desarrollada por las sucesivas administraciones estadounidenses
para imponer su hegemonía sobre el planeta a sangre y fuego.

Precisamente la primer discusión que deberá abordar el nuevo gobierno en su
fase "madura", es la decisión que ha asumido de no sumarse al proceso de
reconstrucción de Irak, rechazando el pedido de EE.UU. de enviar gendarmes a
la zona, para "ayudar a restablecer el orden en las calles iraquíes".
Concretamente el gobierno norteamericano reclama que Argentina, como lo ha
hecho en otras guerras, participe con sus fuerzas militares para reprimir
las protestas de la población iraquí.

Cuando mañana Powel llegue a Argentina a conversar con el presidente
Kirchner viajando desde Chile junto al Canciller de Argentina Rafael
Bielsa- ya habrá recibido de éste la opinión negativa frente a su pedido. El
pedido del gobierno de Bush fue realizado después de la última resolución
del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que instó a los países
miembros del organismo a ayudar a Irak. Sin embargo, las tropas de paz, no
serían parte de una misión de cascos azules de la ONU, como en las
posguerras anteriores, sino que quedarían subordinadas directamente al mando
militar de los invasores.

Bielsa considera que el envío de gendarmes argentinos bajo el comando de
Estados Unidos y sus aliados europeos, sería convalidar la guerra unilateral
contra Irak llevada adelante por las tropas norteamericanas. Vale recordar
que Néstor Kirchner, siendo gobernador de Santa Cruz, fue crítico de la
guerra de Irak, manifestando públicamente la conciencia de que "después del
petróleo de Irak, Estados Unidos vendrá por nuestras aguas". A varios meses
de esas declaraciones, la situación se hace más compleja aún por lo que
comienza a difundirse como el Irakgate, esto es, la falta absoluta de
evidencias sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak,
motivo utilizado por Bush para justificar la guerra.

Los temas que hablarán Powell y Kirchner abarcan otros tópicos complejos de
estas relaciones, como son las exigencias estadounidenses de que el gobierno
argentino se involucre decididamente en su cruzada contra el supuesto
"terrorismo". En esta dirección siguen en carpeta el papel de Argentina en
los controles de la Triple Frontera, en la habilitación a los marines
norteamericanos para realizar ejercicios en el país y la autorización para
la instalación de bases en el territorio nacional. La reivindicación
argentina sobre las Islas Malvinas, realizada por el presidente Kirchner en
su primer discurso, está también en la agenda de conflictos a futuro. Otro
tema difícil es la discusión de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional, que requiere aprobar el programa económico nuevo propuesto
por el nuevo gobierno. El Ministro de Economía, Roberto Lavagna viaja esta
semana a Washington a reunirse con el subsecretario del Tesoro John Taylor,
y con el presidente del FMI, Horst Kohler, para encarar estas negociaciones.
El vicepresidente argentino, Daniel Scioli, que se encuentra en gira por
Estados Unidos, tuvo que ratificar y explicar reiteradamente la posición
asumida por el presidente Kirchner, en relación a la deuda externa, en el
sentido de "ir afrontando nuestros compromisos con recursos genuinos
surgidos de nuestro crecimiento".

Pasado el momento inicial, hoy se trata de poner estas declaraciones en
propuestas concretas que refuercen las posibilidades de autodeterminación
argentina en el contexto del fortalecimiento de las relaciones del
Mercosur- frente a Estados Unidos. Quedará por ver entonces cuán maduros
pueden ser los posicionamientos en el país del Norte.



Enviado por
Revista Koeyu Latinoamericano
Caracas, Venezuela

koeyu@cantv.net

http://www.koeyu.com/

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Claudia Korol para Adital* / Revista Koeyu Latinoamericano


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