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Cada día la oposición muestra más su verdadero rostro, esa máscara criminal y fascista que caracteriza a sus jefes. Ya anuncian que impedirán por la fuerza el funcionamiento de la Asamblea Nacional, en lugar de limitarse a ir al Tribunal Supremo para que éste decida quién tiene la razón en los últimos incidentes. Pero resulta que además crearon una comisión para trazar el plan que perturbe el funcionamiento de la Asamblea e incluyen en ella a Leopoldo Martínez Nucete. Este tipejo, un ladrón hijo de ladrones, fue “ministro” de Finanzas de Carmona. Hasta tuvieron que expulsarlo de Primero Justicia pues su presencia avergonzaba al resto de ese partido. Ni siquiera su prolongada relación con Carlos Ocariz y Leopoldo López impidió su salida, aunque siempre se mantuvo en la periferia del partido. Lo dejaron en la nevera esperando que se enfriara el escándalo. En cualquier caso, la presencia de un alto funcionario de la efímera dictadura de Carmona Estanga indica que ya la oposición no oculta su cariz fascista y golpista.
La oposición se siente y se sabe derrotada. Chávez anula todas y cada una de sus maniobras. Por eso cada vez se apartan más de la legalidad y apelan al terrorismo, a la violencia y al delito. No se trata sólo de los cuatro asesinatos perpetrados por los generales de Altamira o las bombas contra embajadas colocadas por esos mismos rufianes. Es insólito que, por ejemplo, una minoría decida engavetar los proyectos de ley en la Comisión de Legislación y cuando la mayoría decide poner a funcionar al Parlamento, un grupo de facinerosos impida por la fuerza que la directiva de este cuerpo ocupe sus asientos. Por supuesto, los medios metidos en la conspiración dicen que fue el chavismo el que rompió la legalidad, cuando todos vimos en vivo y en directo cómo los diputados de la Coordinadora DemoKKKrática forzaron a golpe limpio la clausura de la sesión y la convocatoria a otra en El Calvario ¿O no fue la oposición la que por la fuerza forzó a suspender la reunión del pasado miércoles en la Asamblea Nacional? Pero para esta semana preparan algo más grave. Van a entrarle a tiros a algún parlamentario, chavista u opositor, les da lo mismo, para generar una crisis de grandes proporciones. Ahora están en plan de que no les importa incluso si se captura al asesino, pues los medios de comunicación silencian el hecho Andrés “Viagra” Mata compensa su impotencia actuando de encubridor en los asesinatos de Altamira y está dispuesto a hacerlo en lo que sea. Como suele suceder con la gente del Opus Dei o ligados a éste, carecen de todo escrúpulo moral Son canallas como el mismo Escrivá de Balaguer.
El gordito Pingo finalmente decidió ponerse a dieta. Esta semana dos veces lo vimos almorzando con lechuguitas y vegetales. Otro favor que nos debe. Ya a comienzos de año, tras mucho reírnos de su coquetería y reticencia a ponerse lentes para la presbicia, que le llevaba a colocarse los periódicos al máximo de distancia que le permiten los brazos, finalmente se atrevió a usarlos. Ahora a lo mejor se quita de encima una significativa porción de grasa. De nada, Pingo.
La semana pasada referimos como unos delincuentes del partidito de Antonio Ledezma le pidieron a la compañía Preprint que les elaborase diez mil tarjetas de racionamiento en colores negro y azul con el escudo de la república bolivariana de Venezuela, con las cuales el esposo de Mitzi Capriles intentaba “demostrar” la cubanización del país. Resulta que también los malandros de Primero Justicia a finales del año pasado fueron a esa empresa y les encargaron dos mil afiches de ese partido en apoyo a los militarzuchos de Altamira. Pidieron que el trabajo se lo facturaran a la Alcaldía de Chacao, a lo cual se negó dicha imprenta por tratarse de un evidente robo. Por no usar eufemismos, el nalgotraficante Leopoldo López es un ladrón. Sí, un ladrón que se roba dinero de los contribuyentes para financiar las actividades golpistas de su partido (partido político, porsia).
En su edición dominical, El Nazional reseña un incidente grotesco, que demuestra en qué han convertido los medios a personas normalmente decentes. Una pequeña turba tomó este sábado los alrededores de la biblioteca de El Cafetal, con el fin de impedir que allí se celebrase un acto con presencia de Juan Barreto. Para más Inri, dicho acto nunca estuvo programado, sino que fue un invento de Primero justicia y el Frente Ibáñez-Matos para tratar de recalentar el ambiente político y tomar nuevamente la calle para generar violencia. Los hampones que se apostaron en los alrededores de ese centro de lectura, trancaron las calles y portaban barrar de acero con púas para pincharle los cauchos a los vehículos que llevasen chavistas. Un camarógrafo de Televen, que a juicio de esa horda de fanáticos no estaba suficientemente identificado para su gusto y filmó las armas e instrumentos de la turba, sufrió una verdadera golpiza. Lo mismo le ocurrió a Arturo Avilez, un señor de pelo blanco a quien los malandros consideraron chavista por trabajar en la biblioteca y fue golpeado por un muchacho de poco más de veinte años, apoyado por una cayapa de hampones de El Cafetal. La foto de esta criminal actividad, en la cual es posible ver perfectamente el repulsivo rostro del efebo que agrede a Avilez, aparece en El Nazional, de forma que la policía de Baruta podría aprehenderlo si quisiera, al igual que a unas viejas facistas que también participan en el ataque. Porque todo esto sucedió en presencia de lo sicarios de Henrique Capriles Raronsky de González González; efectivamente, un contingente de la Policía de Baruta estaba apoyando a los facinerosos que sembraban la violencia en la zona. Es que estos efebos de Primero Justicia son el equivalente a las SA de Hítler, no tanto por sus peculiares preferencias como por los métodos nazis que emplean.
Por cierto, Guillermo Machado y David Uzcátegui, pareja de Primero Justicia, fueron los que repartieron los volantes por El Cafetal llamando a la turba fascistas a impedir un acto "chavista" que ellos mismos inventaron. Los efebos incitaban a la violencia y fueron los que dirigieron el ataque tanto a Avilez como al camarógrafo de Televen. Ambos efebos se autootorgaron ua autoridad de la que carecen y se atrevía a exigirle a quienes pasaban por la zona a que mostrasen su documentación. Vale la pena insistir en que mientras los malandros Uzcátegui y Machado actuaban como milicia fascista, la policía de Baruta observaba complacientemente y apoyaba a la pareja de rufianes.
Fedecámaras, al igual que la CTV, está en vías de desaparición. Dado que se transformó en un partido político y no representa ni a al empresariado ni a sus intereses, los verdaderos empresarios fundaron la Federación Venezolana de Entes Productivos, destinada a cubrir en pocos meses el vacío dejado por la difunta Fedecámaras.
Carlos Castaño, el principal jefe de los paramilitares colombianos y socio de Álvaro Uribe Vélez (el actual presidente colombiano, al igual que su padre, reiteradamente contrató a sicarios de la Autodefensas Unidas de Colombia para asesinar a adversarios políticos o sindicales), negoció con la CIA a espaldas del gobierno de Colombia. Como sin duda recuerda el lector, Uribe Vélez y Castaño montaron una mascarada en la cual el capo de los asesinos prometió entregarse a Estados Unidos para ser allí juzgado por narcotraficante y criminal. Todo quedó en la farsa, en la maniobra para distraer a la opinión pública mientras Uribe montaba su sangrienta dictadura.
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