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Cuando la patria empieza a sentirse con el alma el hombre se hace revolucionario.
Se hace hombre o mujer para la lucha, para el trabajo social y comunitario, que es igual que decir para el despojo del egoísmo.
Desde la abundancia de la sensibilidad social, desde la comprensión de su historia patria, desde la tribuna donde se encuentre, se hace bandera para protagonizar una campaña de amor que es la campaña de ofrecer lo que se tiene para los otros, los que menos oportunidades han tenido.
Esta generosidad para ofrecer su tiempo, sus energías, su conocimiento, su formación y sensibilidad es la conducta de un REVOLUCIONARIO, ES LO QUE DISTINGUE DE UN POLITICO TRADICIONAL. Es un dar sin recibir recompensas personales. La gran recompensa es ver nacer y fortalecer un nuevo orden social , sin exclusiones, humanista, sin explotaciones ni explotados.
El Político tradicional investido de egoísmo, actuó en Venezuela, durante décadas generando acciones que sirvieran para su propio beneficio olvidándose de la patria y así se construyó una sociedad marginada y alienada. Se engrosaron las filas de la pobreza, de abultaron las desigualdades sociales, se limitaron las oportunidades de participación.
El Estado fundamentó sus bases en privilegios para pocos y excluyó a las mayorías que se fueron subsumiendo en el abandono social. En el marco de una democracia entre comillas se condujo las riendas del poder con la mano de la injusticia.
Vimos crecer niños de rostro sin esperanzas, niños consumidos por la tristeza del que sabe que no lo aguarda ningún futuro cierto. Vimos una adolescencia caminar entre la necesidad, y el desamparo. Vimos debatirse entre el miedo, la opresión y la agresión policial a la juventud estudiosa universitaria. La incertidumbre se enseñoreo en los cerros de Caracas, en los barrios y los campos del interior del país. Fuimos testigos del conformarse de una cúpula con poder político y poder económico. Vimos como el pueblo indio era sólo bandera para algunos, mientras ellos estaban bajo un nuevo colonialismo de partido o de grupos religiosos Tantas cosas nos molieron por años nuestros sueños pero el canto de libertad en el corazón no murió. La desconfianza y el estar previsivo durante mucho tiempo marcó el norte personal y colectivo mientras se aguardaba. La espera de alguien que viniese a despertar el pueblo. La espera de alguien que fuera motor y corazón de nuevas esperanzas. La espera de un hombre que fuera capaz de interpretar que el pueblo reprimido por la desigualdad necesitaba abandonar la pesadilla y enrolarse en una utopía. Aquí recuerdo las palabras de Edmundo “LA UTOPIA ES NECESARIA PORQUE ES LA BASE DE FUTURAS REALIZACIONES”.
Apareció El MUCHACHO DE SABANETA, el zambo de los llanos de Barinas, el soldado que sentía su pueblo en el corazón.
El pueblo despertó al llamando de su LIDER, el pueblo menos informado de ideología, de bases teóricas. comprendió cual era su posición en el combate. Entendió cual era su bandera y la empuñó para salir a reclamar los derechos que por años de habían sido negados.
Ese pueblo libertario, heredero de gloriosas batallas independentistas, se hizo soldado para seguir y obedecer sin desconfianza la palabra que lo convocaba. Se erigió capitán en su comunidad, en su calle, en su parroquia, para dirigir hacia la meta de la victoria la gran lucha por un mundo mejor con esperanzas, con sueños ,con honor, honestidad y heroísmo. Pueblo heroico de Venezuela que dijo no al continuismo blanco verde: Continuismo que se amalgamó como frente opositor contra la sed de justicia de esta sociedad dividida por las limitaciones y el hambre.
Hoy por hoy es pueblo no está solo, lo acompaña la fe, lo acompaña su constitución ,lo acompaña una consciencia abierta, lo acompaña el compromiso con el proceso revolucionario. El pueblo reconoce al enemigo y sabe cual es su trinchera . El pueblo sabe que el compromiso histórico es con la patria.
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