principal | EN contrARTE | autores | foro | contacto | nosotros | archivo
    Actualidad

El Bloque de Poder Sudamericano
Por: Waldo
Fecha de publicación: 03/06/03
imprímelo mándaselo a
tus panas
El Bloque de Poder Sudamericano
Por primera vez en dos siglos, América Latina tiene la posibilidad objetiva
de liberarse de la tiranía de Estados Unidos, formalizada en 1825 con la
Doctrina Monroe. Ahora depende de la madurez de los movimientos sociales y
políticos de la Patria Grande, si se logra convertir esa posibilidad en
realidad.

Existen dos factores claves en la gestación y el desenlace de esta
coyuntura: a) la coincidencia en el poder de Fidel Castro en Cuba, Ignacio
“Lula” da Silva en Brasil y Hugo Chávez en Venezuela y, b) el intento de la
elite estadounidense, coadyuvado de manera contradictoria y subalterna por
las potencias europeas, de imponer un Nuevo Orden Mundial con claro
contenido y metodología fascistoide.

El factor subjetivo es tan importante en esta coyuntura histórica, como
las circunstancias objetivas. Y dentro del liderazgo colectivo de un
posible Bloque Regional de Poder (BRP) destaca Fidel Castro quien es, sin
duda, un revolucionario a la altura de Simón Bolívar, con todas las
capacidades subjetivas necesarias para lograr la Segunda Independencia de
Nuestra América.

Dotado de una aguda percepción del vector de transformación que
llamamos “tiempo”; siempre conciente del aforismo del gran estratega
militar prusiano Karl von Clausewitz, de que el arte de la guerra consiste
en la concentración de las fuerzas adecuadas en el lugar adecuado y el
momento adecuado, para derrotar al enemigo; poseedor de una enorme capacidad
pedagógica y didáctica que le permite vincularse con facilidad a todo
auditorio comunicativo y transmitir en un lenguaje accesible contextos
complejos y, contar además, con una biografía revolucionaria y humanística
consecuente, estas son algunas de las características que han convertido al
Presidente cubano en un estadista sin par de la sociedad global.

Fidel Castro constituye, hoy día, el centro de gravitación de la
Segunda Independencia de América Latina y no porque quisiera serlo o porque
hubiera afanes personales, sino por el simple peso de su praxis ética y
latinoamericanista.

Hugo Chávez es, al igual que Fidel, un hombre de enorme inteligencia,
honestidad y latinoamericanismo, a quién una Santa Trinidad criollamente sui
generis ---compuesta por la Providencia, las clases populares y los cañones
del General Raúl Baduell--- le dio una segunda oportunidad de vida durante
el golpe de Estado del 2002, para cumplir con su misión histórica: ser
coparticipe en la conquista de la Segunda Independencia.

“Lula” complementa el “Triunvirato de la Liberación”. No viene del
socialismo como Fidel, ni tampoco del Bolivarianismo de Hugo Chávez. Su
perfil de transformador social está ligado al realismo de la lucha
obrera-sindical, a la estrecha relación con el clero progresista del Brasil
y a proyectos hegemónicos históricos de importantes sectores de poder del
país.

Los tres líderes han experimentado en la práctica la absoluta necesidad
de aliarse en un Bloque Regional de Poder para poder sobrevivir a las
agresiones injerencistas del imperialismo estadounidense y avanzar sus
proyectos nacionales que difieren considerablemente en sus matices.

Una de las “manos invisibles” de la solidaridad latinoamericana, que
ayudaron a derrotar el golpe de Washington, Madrid y la oligarquía
venezolana, y que contribuyeron a salvarle la vida al presidente Hugo
Chávez, tenía un inconfundible tinte caribeño que inclusive hacia recordar
una famosa pintura de Oswaldo Guayasamín.

Durante el segundo golpe de Estado, la conspiración petrolera, la
revolución bolivariana recibió un apoyo material y político directo de
“Lula”, que fue de importancia vital para estabilizar a las fuerzas
populares. “Lula” rompió con la actitud de otros gobiernos latinoamericanos
que no hicieron nada para defender al gobierno constitucional de Hugo
Chávez.

Con su anuncio de invitar a Cuba a la reunión del Grupo de Río en el
año 2004, el líder brasileño ayuda nuevamente a quebrar el cerco conque
Washington trata de estrangular a la Revolución Cubana.

Cuba, a su vez, ha podido estabilizar sus gastos energéticos mediante
un convenio con Venezuela que le garantiza parámetros confiables para la
planeación de su economía, a través del suministro seguro de petróleo.
Brasil, a su vez, se beneficia de los proyectos compartidos con Venezuela en
el sector petrolífero y eléctrico y de las compras venezolanas en la
industria aeronáutica brasileña (Embrear).

A este triunvirato parece integrarse el flamante presidente argentino,
Néstor Kirchner, y su padrino, Eduardo Duhalde, tal como indica la enorme
cercanía mostrada durante la toma de posesión de Kirchner. Si se fortalece
este naciente Bloque de Poder Sudamericano, tendrá un enorme poder; de
hecho, un poder tan grande que será imposible para Washington y Bruselas,
destruirlo.

El posible fin de la Doctrina Monroe y de la explotación neocolonial
estadounidense en su patio trasero, a raíz de la constitución de este
Bloque Regional de Poder, ha prendido los focos rojos entre los
planificadores imperiales en Washington.

Uno de ellos es el ex asesor de seguridad nacional del Presidente
Ronald Reagan, Constantin Menges, quien jugó un papel central en la guerra
sucia contra los movimientos populares centroamericanos y el gobierno
sandinista en Nicaragua, durante los ochenta. Actualmente, Menges es
investigador del Hudson Institute y profesor de la George Washington
University en Washington, D.C.

En esa capacidad advirtió en septiembre del 2002 en un estudio intitulado,
“Una advertencia estratégica: Brasil”, que un triunfo electoral del
candidato del Partido de los Trabajadores (PT) del Brasil, Inacio "Lula" da
Silva, en los comicios de octubre, podría llevar a la constitución de "un
eje Castro-Chávez-Lula capaz de empujar otros países sudamericanos hacia la
izquierda", como "Colombia, Bolivia, Ecuador e inclusive Argentina"; hacer
alianzas con los "países terroristas" Irán e Irak y ser usado "como
plataforma de agresión contra los Estados Unidos, por movimientos
terroristas islámicos.”Si Washington no impide este desarrollo, se
constituirá “un poderoso eje del mal justo en el Hemisferio Occidental”, con
control sobre 300 millones de personas, y “George Bush será responsable de
la pérdida de América del Sur”. Uno de los aspectos más preocupantes de
Lula, advierte Menges, consiste en que no quiere cumplir con el Tratado de
No Proliferación Nuclear, alegando (13.9.2002) que ese Tratado solo tiene
sentido, si todos los países que tienen armas nucleares, “se deshacen de
ellas”.

Para impedir la integración del Bloque de Poder Sudamericano, Menges
recomienda utilizar todas las capacidades de inteligencia de Estados Unidos
para “tratar de entender la realidad” del verdadero proyecto de Lula,
incluyendo la realización de una especie de “ejercicio de guerra política”
con las simulaciones correspondientes.

Ante la plena decadencia de las piezas de recambio gubernamental
neoliberales y neocoloniales de Washington, la propuesta del arquitecto de
la guerra sucia se vuelve más imperiosa para el imperio.

El presidente Alejandro Toledo en Perú sólo puede mantenerse en el poder
mediante las bayonetas y el estado de sitio; el presidente ecuatoriano Lucio
Gutiérrez, traidor de las clases populares y descarado operador del Plan
Colombia, no tiene futuro político; el presidente boliviano Gonzalo Sánchez
de Losada está amenazado por un eventual levantamiento popular y el Sharon
criollo, el presidente Álvaro Uribe Vélez, está estancado con su política de
“limpieza política” en Colombia.

La creciente construcción del Bloque de Poder Sudamericano y el
simultáneo debilitamiento de los gobiernos neoliberales, abren objetivamente
las puertas hacia la Segunda Independencia de la Patria Grande.

Si se logra pasar por ellas depende ahora de los movimientos sociales y
políticos. Su conciencia, poder y ética decidirán, si la balanza histórica
se inclinará hacia la liberación regional o si seguirá en la estéril
politiquería electorera nacional que caracteriza el status quo neocolonial.



Articulo leido aproximadamente 1119 veces

Waldo


Copyleft 2002, Aporrea.org