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Lo más difícil para abordar una interpretación de la conducta pública del sector que lidera la oposición política de Venezuela, lo representa el asombro, la sorpresa y el estupor del que asuma la tarea de abordarla, sin sentirse ofuscado por el cinismo exhibido por dicho sector.
¿Qué lectura hacer de la farsa indecorosa, por lo obvia, de un grupo que después de firmar un acuerdo, son los protagonistas de todas las horas estelares, hablándoles a la gente en un sentido que apunta a la mentira, al engaño más ominoso y al fraude de la confianza pública? ¿Qué sentimientos nos pueden inspirar unas empresas de información, que mientras mantienen un flanco agrediendo una supuesta amenaza a la libertad de expresión, por el otro, ellos mismos, están agrediendo a toda la opinión pública, y a la misma libertad de expresión, convirtiéndose en los más poderosos propulsores y distribuidores de todos los torcidos argumentos y rebuscadas interpretaciones de un documento, cuyo origen obedeció a un acto público y que para su cabal comprensión, solo necesita ser divulgado con el espíritu y la forma en que fue concebido?
Nunca será demasiado insistir en responderle a esa gente, señalándoles lo improductiva, extravagante y criminal de tal estrategia, sólo para sacar a Chávez. Nunca será demasiado insistir en mantener todos los medios, a nuestros alcances, de comunicación con el pueblo sobre este particular. Insistir en demostrar la ineptitud enciclopédica de esa élite frustrada y desesperada, siempre será fácil. Es nuestro deber y salvación, así habla la iglesia, divulgar nuestras repuestas y mensajes. Es nuestro deber insoslayable, vencerlos.
Hace menos de 50 años, España, Italia o Portugal, en lo económico y social tenían, con respecto a Venezuela, casi 30 años de rezago, y en un lapso similar, de unos 30 años, ellos alcanzaron niveles de países desarrollados, mientras nuestro país, mejor posicionado y con inconmensurables recursos naturales, en manos de esa misma élite que hoy conspira, se hundió en la mayor miseria y atraso.
Anudada a la conspiración y sistemática desinformación, nos quieren convencer ahora, que nuestro atraso y la pobreza de nuestras mayorías es un fatalismo histórico y que nuestras expectativas no deben ir mas allá de los paliativos y los logros cosméticos. Pero nosotros, venezolanos de todas las condiciones, estamos rebelados contra estos estafadores y depredadores públicos, que hipotecaron nuestro desarrollo y todavía hoy, aspiran, con sus periódicos y plantas de TV, a mantener secuestrada la opinión y la conciencia de los venezolanos.
Este momento, más que cualquier otro de nuestra historia, se hace imprescindible estructurar una verdadera unión de todos los venezolanos que no nos conformamos con una nación de segunda o tercera, que es la que tenemos hoy. Debemos unirnos para merecernos un país de primera. Venezuela cuenta con los recursos, humanos y naturales, que hagan ese sueño, realidad.
LA MOVILIZACION POPULAR NO DEBE CESAR!!
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