Declaración del Grupo de Río sobre la situación en Colombia:
“Los Países Miembros del Grupo de Río reunidos con ocasión de la XVII Cumbre
en la ciudad del Cusco, los días 23 y 24 de mayo del 2003, habiendo examinado
con honda preocupación el conflicto interno que afecta al pueblo de la hermana
República de Colombia, Decidieron:
Instar al Secretario General de las Naciones Unidas, Excelentísimo señor Kofi
Annan, a que utilice sus buenos oficios para impulsar decididamente un proceso
de paz en Colombia exhortando a los movimientos guerrilleros que operan en dicho
país a firmar un acuerdo de cese de hostilidades y entrar a un diálogo abierto y
transparente que, a través de un cronograma con plazos, discutido y aprobado por
las partes, permita llegar a una solución pacífica y definitiva al conflicto
colombiano, que cada vez afecta más a los países vecinos de la región”
Primer Comentario: Colombia y la Comunidad Internacional admiten la
beligerancia de la guerrilla.
Uribe se metió un auto gol. Cuando acepta exhortar a "los movimientos
guerrilleros" a cesar las hostilidades, el presidente de Colombia, echa por
tierra todos sus esfuerzos y los de EEUU por crear la matriz de opinión de que
esos grupos eran terroristas. Ahora resulta que no sólo no son terroristas, sino
que se les reconoce el statu internacional de BELIGERANTES. Es decir, el
gobierno colombiano acepta que está en conflicto con un poder político-militar
similar o parecido a él. Es tal su reconocimiento que hasta lo eleva a un
mecanismo público multilateral como la ONU.
En el gobierno de Pastrana, la beligerancia se reconoció de facto con la
creación de una zona desmilitarizada para desarrollar las conversaciones
gobierno - guerrilla, representadas en sus respectivas comisiones de diálogo.
Internacionalmente, por la vía de los hechos, la poderosa guerrilla neogranadina
ha sido invitada a sentarse en la mesa con diplomáticos de los “Grupos de países
Amigos” y de “Apoyo” de América Latina y de Europa. Pero Colombia y los
gobiernos extranjeros se cuidaban en extremo de darle tal statu. Por otra parte,
los grupos de amigos son instancias informales. Ahora resulta que el Grupo de
Río, el primer foro de cooperación política de América Latina se preocupa por la
guerrilla colombiana y eleva el caso a la máxima instancia formal del planeta:
Las Naciones Unidas.
No es de extrañar ver en cualquier momento a Marulanda en la Asamblea de la
ONU, como otrora lo hiciera el joven Arafat en nombre de la Organización para la
Liberación Palestina. Desde tiempo de Pastrana intelectuales, políticos y
diplomáticos, fuera del ejercicio público, habían analizado la formalidad de
movimientos como la FARC y ELN con estructuras internas, normas e instituciones
que la enmarcan en lo que el derecho público internacional reconoce como
beligerancia, es decir, los guerrilleros son “combatientes legales”. Con la
firma del Consenso de Cusco los gobiernos, incluyendo el de Colombia, ratifican
u oficializan esa realidad.
Hace dos años, la prensa nacional y colombiana puso el grito en el cielo
porque el Presidente Chávez habló de beligerancia para referirse a la guerrilla.
Ahora resulta que Álvaro Uribe cae en su propia trampa.
“Si este proceso no tiene el éxito deseado, el Grupo de Río, junto al
Secretario General de Naciones Unidas y en coordinación con el Gobierno de
Colombia, buscará en una nueva consulta otras alternativas de solución”
Segundo comentario: Hacia una intervención militar extranjera contra la
guerrilla colombiana
El anterior párrafo prepara el camino para una eventual intervención armada
en territorio colombiano si la guerrilla no cumple el cronograma de plazos. El
Presidente de Venezuela, ha denunciado que sus colegas, ante su insistencia,
admitieron que las “otras alternativas de solución” son las militares. No sólo
se trata de una intervención del Grupo de Río, cuya capacidad militar es por
demás dudable. Por tanto, estando en conocimiento del Plan Colombia, no cabe
duda de que la potencia acostumbrada a pasarle por encima a la moribunda
Naciones Unidas, tal como lo hizo en Irak, sea la encargada de aplicar esas
“otras alternativas de solución”.
La pretensión no es otra que la de convertir al Grupo de Río en una suerte de
OTAN (recordar Kosovo y Afganistán) o en un socio capitalista de esa eventual
invasión (el papel de Gran Bretaña y de España en Irak). El Ecuador de Lucio
Gutiérrez (si el pueblo lo deja) pasaría a ser el Qatar de Suramérica, al alojar
en sus territorios al comando general de los marines y sus poderosos aviones. La
Isla Galápago se convertiría en la sede del Comando Sur, a quien expulsaron de
la isla Vieques en Puerto Rico.
La reacción de Hugo Chávez está en sintonía con la gloriosa historia de la
patria de Simón Bolívar. El ejército de Venezuela (llamado Ejército Libertador)
solo traspasó sus fronteras (guiados por Bolívar y Sucre) para llevar LIBERTAD a
los pueblos andinos, nunca para derramar sangre hermana. Simón Bolívar se negó
siempre a ser participé de guerras civiles en América Latina.
De seguro, Presidentes como los de Argentina y Brasil se unirán al rechazo de
Chávez a una solución extraterritorial que viole los principios de soberanía y
autodeterminación de las naciones. No dudamos que los pueblos colombianos,
bolivianos, peruanos y ecuatorianos hagan otro tanto por su dignidad.
Lo que sí queda legalizado y aceptado es que el estado colombiano declara
oficialmente al mundo que en su territorio hay otro actor internacional: El
movimiento guerrillero.