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Cianuro en gotas, 19 de Mayo
Por: "Unidad de Análisis"
Fecha de publicación: 19/05/03
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La ley de contenidos está mostrando una vez más el verdadero rostro de la oposición: el fascismo terrorista y asesino. Resulta que quieren paralizar la aprobación de ese instrumento, por lo que amenazan con acciones de calle, violencia, instancias internacionales y cosas así. Para nada hablan de procedimientos democráticos. Es increíble que la misma gentuza que vive mintiendo que el chavismo no quiere medirse, pretenda hacer cualquier cosa para no medirse en la Asamblea Nacional. Porque todo se reduce a eso, a votos. La aprobación de leyes no se detiene con tumultos, con francotiradores ni con bombas en las embajadas. Se logra con votos parlamentarios. Claro, qué van a saber de procedimientos democráticos quienes llevan más de setenta agraristas asesinados por medio de sicarios. Aquí sí que cabe la frase hecha que empleaba Andrés “viagra” Mata: “vamos a contarnos”.

Por fin Andrés “viagra” Mata autorizó a que en El Universal se mencione que fueron los militares de Altamira quienes asesinaron a tres soldados y a la novia de uno de ellos, así como que son los responsables de las bombas contra las embajadas de Colombia y España. Eso sí, para esa tarea empleó a Gustavo Rodríguez, un reportero que se presta para lo que sea y que dedicó el espacio a formalismos y pendejadas, sin entrar en el fondo del asunto. Es el mismo periodista que escribió una nota para calumniar a uno de los asesinados en Los Próceres, a manos de los esbirros de Alfredo Peña. Rodríguez está apenas un peldaño por encima del “presunto” asesino Roberto Giusti; sólo asesinó la memoria de una persona decente, calificando de delincuente a quien era apenas la víctima de delincuentes a sueldo del Alcalde Mayor. Como son asalariados de “viagra” Mata los que asesinan post mórtem.

Hay gente que no tiene escrúpulos para mentir. Juan Francisco Clérico, gran contratista durante la IV República y actual capo de la Cámara de la Construcción, afirma que ese sector sufrió una brutal caída. La realidad es bien distinta. Resulta que las empresas fabricantes de cementos están pagando a sus accionistas los dividendos más altos de la historia. Por ejemplo, quienes conservaron sus acciones de Cementos La Vega y no se las vendió a Lafarge, cobraron la suma más alta desde que existe esa empresa. Los grandes volúmenes de cemento se venden precisamente por la enorme actividad constructiva que existe. El volumen de grandes obras públicas, la masiva construcción de viviendas, la edificación a marchas forzadas de escuelas y las miles de obras pequeñas realizadas en programas como el Plan Bolívar 2000 marcan un enorme dinamismo en el sector construcción. Pero, además, basta darse una vuelta por Campo Alegre, Los Samanes y otras urbanizaciones caraqueñas para ver la increíble cantidad de nuevos edificios lujosos, cuya erección nunca se detuvo. En pocas palabras, lo que Clérico y los otros capos de la Cámara quieren decir es que a los contratistas adecos y copeyanos les va muy mal. O, lo que es lo mismo, si a ellos les va mal, al país les va muy bien.

Hablando de construcción, el gobierno empezó la recuperación de la autopista Caracas-La Guaira, una obra que cayó en el abandono tras el guiso de entregarla a la empresa mexicana Maxipistas (fue un gran robo organizado por los Pimentones de Caldera, incluyendo a Asdrúbal Aguiar, ahora abogado del hampa mediática, que implicó cinco millones de dólares en comisiones, a cambio de lo cual autorizaron multiplicar por treinta, de un solo golpe, el valor del peaje). Dentro de unos meses la obra será otra tacita de plata similar a la autopista del Este en Caracas, repavimentada con extraordinaria calidad, algo que los medios de comunicación no mencionan, pero que lo ve todo el que quiera verlo cuando transita por ella.

Definitivamente, los escuálidos atesoran la brutalidad. Son verdaderos avaros acumulándola. Resulta que el chavismo los tiene aplastados en Internet, que las páginas bolivarianas son las más consultadas, pues es un terreno en el cuenta muchísimo más el talento que el dinero. Entonces a los escuálidos se les ocurre empezar a cobrar por visitar sus páginas, como recientemente hicieron El Nazional y Talcual. A la edición digital del periodicucho de Miguel Henrique Otero de Peña le cayó en un abrumador 94,6 por ciento el número de lectores, es decir, nadie lo lee en la red. Es de suponer que al de Petkoff le pase algo similar.

La oposición está de capa caída. Ya no convocan ni a sus familiares. Este sábado estaban llamando a una reunión escuálida en la avenida Principal de La Urbina. Durante días repartían volantes de esos tan pendejos que piden llevar banderas, pitos, símbolos y dignidad (algo que los jefes escuálidos, cuando la conocen, acostumbran a dejar en sus casas). Al final, menos de cien personas respondió a la convocatoria. Se ve que en esa urbanización abunda la gente digna, que es la que no va a los aquelarres de los terroristas disfrazados de Coordinadora DemoKKKrática.

Se acabó el desabastecimiento de pollo y huevos. Ya en todas partes –menos algunos grandes automercados agavillados con las roscas- se consigue el producto a su precio regulado. Fracasó la maniobra de esos delincuentes dedicados a la producción avícola y, sobre todo, de quienes elaboran alimentos para ese fin. Es bueno recordar cómo actúa esa rosca de los pollos. En 1993, bajo el gobierno de Ramón J. Velásquez y siendo Hiram Gaviria ministro de Agricultura y Cría, en Venezuela se importaban muslos y pechugas de pollo. Un kilo de estas presas costaba sustancialmente menos que un kilo de pollo nacional entero. Los mafiosos de las aves sobornaron a Gaviria que prohibió la importación con la excusa de que había una epidemia de gripe aviar. Una semana después de esa media, los hampones que manejan ese producto duplicaron los precios, así, sin anestesia, al desaparecer la competencia. Por eso Venezuela ganará mucho cuando desaparezcan esos delincuentes disfrazados de productores avícolas y dejen el terreno libre para verdaderos empresarios.

Seguimos con delincuentes disfrazados de empresarios. Los laboratorios farmacéuticos multiplican por cuatro o cinco los precios de las medicinas y, encima, generan desabastecimiento de muchas de éstas. Claro que con ello están mostrando su ralea. Un paciente de una enfermedad crónica (lupus eritrematoso) adquiría su tratamiento a un costo de más de 700 mil bolívares mensuales. Cuando dejaron de abastecer el mercado, decidió que se lo enviara una hija, que estudia en Italia. Resulta que ahora le cuesta 17 euros, que no llegan a 30 mil bolívares, es decir, veinte veces menos que en Venezuela. Si serán ladrones...

El alza de una medicina, el enterobioformo (un antidiarreico muy popular) afecta el bolsillo de los militares terroristas de Altamira, que desde que confesó el cabo de la Armada y reveló que el general Felipe Rodríguez es el “presunto” autor intelectual de un cuádruple asesinato y de las bombas contra embajadas, no paran de consumir esas pastillitas. Los pobres viven ahora con una severa culicardia y tienen que pagar 12 mil bolívares por una un remedio que no llegaba a cuatro mil en enero.

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