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Más de 50 muertos en una semana. Gracias por la guerra en Irak. Gracias, señores George W. Bush y Tony Blair, por hacer más seguro nuestro mundo al librarnos de un tirano más, Saddam Hussein, quien nunca estuvo vinculado con el 11 de septiembre de 2001, ni con los atentados en Riad ni con los bombazos en Casablanca. Se suponía que la "liberación" de Irak nos liberaría también de los bombarderos de Al Qaeda.
Así lo aseguró el señor Blair. Eso mismo dijo el señor Jack Straw. Por favor, ¿podrían ahora explicarnos, señores Blair y Straw, para qué fue la guerra en Irak? No, todavía no hay ninguna reivindicación de la masacre de Casablanca, pero la naturaleza de frío cálculo detrás de estos atentados es suficiente. Un bombardero suicida se mata al hacer volar en pedazos las puertas del centro comunitario judío para que después su compañero sobreviviente se haga estallar dentro de ese edificio.
¿No eran los judíos, al igual que los cristianos, "pueblos reconocidos en las escrituras", y por ello honorables a los ojos del Islam? Si lo eran, pero (siempre hay peros en estos asuntos) Marruecos es un país "amigo" de Occidente; una nación que recurrió durante todo el año pasado a la tortura en el marco de su campaña pro estadunidense de lucha contra el terrorismo. Marruecos es otro de esos países que ha relegado a un segundo término los derechos humanos en aras de respaldar la lucha contra el terror del presidente Bush.
Osama Bin Laden ha dicho siempre que su objetivo es derrocar a "las monarquías corruptas del mundo árabe". Al comenzar esta semana, Arabia Saudita era una de estas monarquías; para el viernes, Marruecos también estaba incluida en la lista.
Volviendo al tema que nos ocupa: fueron 10 los atacantes suicidas que mataron a personas inocentes en Casablanca, es decir, más de la mitad del total de asesinos que perpetraron los atentados del 11 de septiembre; y además, atacaron sólo cinco días después de que Al Qaeda cometió los atentados en Riad.
¿No fue el presidente Bush quien alardeó ante el mundo que Estados Unidos, "en el contexto de su guerra contra el terrorismo", había logrado dar un "golpe devastador" en Irak? ¿No fue el vicepresidente Dick Cheney quien afirmó que Al Qaeda todavía trataba de recuperarse después de las bajas sufridas en los bombardeos contra Afganistán? ¿No fue el secretario de Defensa estadunidense, Donald Rumsfeld, quien nos aseguró que la mitad de los líderes de la red fundamentalista habían sido eliminados al ser capturados, o bien (y seamos francos) asesinados por Estados Unidos?
Echemos un vistazo al terreno. Afganistán es un Estado anárquico; su patético gobierno controla solamente Kabul, y eso a duras penas. Irak es también un país en la anarquía que además carece, en gran parte de su territorio, de recursos monetarios, electricidad y petróleo. ¿Y es todo esto una guerra del bien contra el mal? Casablanca es sólo una página lastimera y pertinente en la historia de la aventura estadunidense en el mundo árabe.
¿Qué sigue, entonces? ¿Más episodios en los que Bush se vanagloriará de que está ganando la "guerra contra el terror"? ¿O habrá más advertencias -sí, porque ya nos lo dijo Bush- de que "la guerra contra el terror será eterna"? Que el cielo nos guarde a todos.
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