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Contradicciones de la Jerarquía Eclesiástica
Por: Edgard Rodríguez / Enviado por Roldan Tomasz Suárez
Fecha de publicación: 13/05/03
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tus panas
Hemos tenido la ocasión de escuchar recientemente y de manera sistemática, un mensaje de Paz de la iglesia católica venezolana, a través de su emisora de radio en Mérida (FM 100.9), el cual por cierto se parece en su forma y contenido, a los que estuvo emitiendo reiteradamente la televisora estatal, Venezolana de Televisión; dicho mensaje concluye haciendo un llamado a la reconciliación entre los venezolanos. Esto es muy loable, está muy bien. Pero.... lo extraño de la situación es que justo en estos mismos días, coincidiendo con la conmemoración (que no celebración) de un año del golpe de estado fascista, los dos principales representantes de esa Iglesia: José Ignacio Cardenal Velazco y Mons. Baltasar Porras Cardozo, hicieron públicas unas declaraciones (el último en las Islas Canarias de España) que son totalmente contradictorias con aquel mensaje de reconciliación. Uno se ve impelido a preguntarse si esta contradicción fue casual, o si tendrá alguna relación con la amplia difusión del excelente documental filmado por el equipo del periodista irlandés Kim Bartley "La revolución no será televisada ", el cual registra escenas inéditas de los acontecimientos de abril de 2002. Allí se puede ver, por ejemplo, el alborozo con el cual estos dos ilustres prelados celebraron con abrazos regocijados, la abrupta caída del gobierno de Chávez y la juramentación del dictador Carmona. El documental también muestra la descomunal manipulación montada por Venevisión y profusamente difundida “urbi et orbi” (hasta el extremo de haber obtenido (¡?) el premio Príncipe de Asturias, de España), pues en él se puede ver que los llamados por todos los medios “pistoleros de puente Llaguno”, en evidente acuerdo explícito, no estaban masacrando a ningunos pacíficos manifestantes y ni siquiera les disparaban a ellos, pues la Av. Baralt estaba prácticamente vacía ya que la marcha nunca llegó a esa altura; los disparos a los que ellos respondían eran de armas largas que les hacían policías metropolitanos bien parapetados, así como los francotiradores apostados en el Hotel Ausonia y en otras viejas construcciones de los alrededores. Ahora bien, volviendo al tema que nos ocupa, el Cardenal Velazco en su diatriba, afirmó que si el gobierno de Chávez insiste en suprimir la democracia y atentar contra las libertades, en su afán de llevar al país hacia una dictadura castro-comunista, entonces la iglesia católica se iría a las catacumbas, supongo que a organizar la resistencia al gobierno opresor. Por su parte Mons. Porras, desde La Laguna, España, denunció los ataques a la Iglesia por parte del gobierno. En lo particular, nunca he sabido ni oído de ataques a la iglesia por parte de Chávez ni de otros funcionarios del gobierno, sino de respuestas enérgicas y contundentes del Presidente a denuestos y tergiversaciones hechas por estos y otros dignatarios de la iglesia católica. El problema aquí es que Velazco y Porras asumen conductas personales con absoluta parcialización política, pero luego se escudan en la institución eclesial (La Iglesia soy Yo ¡?). Según la nota de prensa, Porras denunció que en Venezuela “quienes tengan un mínimo de necesidad religiosa se encuentran desasistidos”. A confesión de parte, relevo de pruebas: si esto fuera verdad, lo que demuestra es que los ministros religiosos, o al menos los prominentes prelados de la Conferencia Episcopal, en vez de asistir espiritualmente a sus feligreses, lo cual es su verdadera función, se dedican es a hacer proselitismo político en contra del gobierno, lo cual no es de su competencia. Francamente que cuesta entender con que autoridad moral puede Mons. Porras criticar el “autoritarismo” del gobierno de Chávez, cuando él celebró el advenimiento de una dictadura que en 48 horas acabó con todas las instituciones democráticas y violó atrozmente los Derechos Humanos de un gran número de venezolanos, incluyendo las vidas sesgadas por la Policía Metropolitana en el oeste de Caracas, cuando les ordenaron reprimir los saqueos que se desataron. Confieso que yo me quedé asombrado, al leer que Porras “reivindica el papel mediador de la Iglesia para resolver el conflicto venezolano.” Seguramente es cierta su afirmación de que la Iglesia no milita a favor del gobierno ni de la oposición, pero es demasiado evidente que la “salida democrática” propugnada por los prelados en cuestión, significa sencillamente la defenestración de Chávez, el Presidente mas democrático que ha tenido Venezuela en mas de medio siglo.
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Edgard Rodríguez / Enviado por Roldan Tomasz Suárez


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