La oposición no sabe ya qué inventar para demorar la elección del nuevo
Consejo Nacional Electoral. Tienen más problemas entre ellos mismos que con el
chavismo. Eso sí, todos los opositores tienen un interés común: aplazar al
máximo la escogencia, pues así no se pueden efectuar los referenda revocatorios
contra los gobernadores y alcaldes escuálidos, que tienen ya un pie en la calle
y sólo falta la consulta en las urnas para destituirlos.
Por cierto, Henrique Salas Römer no sólo quiere salvar a su hijito del
referendo, sino busca que el Tribunal Supremo intervenga en la elección del CNE.
Allí hay varios delincuentes ligados a la dinastía hamponil carabobeña. El
llamado Grupo Valencia de magistrados incluye a sujetos tan “honorables” como
Franklin Arriechi o Mostafá Paolini, hermano del principal testaferro de los
Salas, encargado de colocar en EEUU lo que se roban en Carabobo, incluyendo las
utilidades de la banda de ladrones de carro manejadas por el actual pargócrata
de ese estado y el general Pittaluga.
Víctor Ferreres, lacayo de Caín Cisneros en Venevisión, está bravísimo porque
descubrieron la conspiración mediática de su amo. Fueron infidencias del mismo
Ferreres lo que puso sobre aviso de esta nueva actividad delictiva del narco
Cisneros, jefe del golpe de Estado del 11 de abril y desde cuya oficina en La
Colina se determinaba la estrategia informativa que dio justificación a la
ruptura del orden constitucional. A Ferreres se le fue la lengua en una pea con
empolvadas de nariz. Es que eso de poner adictos en cargos altos simplemente
porque jalan parejo...
Los capos de la Asociación Venezolana de Educación Católica están también
metidos en la conspiración del narcotraficante Cisneros. Estos ladrones de
subsidios tienen previsto formar disturbios y problemas cuando esté a punto de
concluir el año escolar, incluyendo suspensión de clases, retención de sueldo a
educadores, paralización de exámenes y canalladas parecidas. Todo está cuadrado
para que coincida el intento de golpe mediático con la asonada del hampa
educativa. También está metido en este plan varios mercaderes de la educación
ligados al Opus Gay (no al Opus Dei).
Henrique Capriles Raronsky de González botó las plumas durante el concierto
de Shakira, que disfrutó desde un palco cuya entrada costaba más de 300 mil
bolívares. A pesar de que se llevó de mámpara a la atractiva Erika de la Vega,
el pargócrata de Baruta estaba alborotadísimo ¡Cómo echaría de menos a su
peloncito de Altamira!
Hablando de efebos de Primero Justicia, el pobre Julio Borges botó la bola
y no las plumas. Resulta que según él, el sector del trigo y sus derivados
sufrirá una pérdida de cien mil empleos como consecuencia de que ese cereal se
traerá de Italia. Y nada menos que cien mil. De acuerdo a esa peculiar óptica,
si el trigo se trae de Estados Unidos, todo va bien y hay puestos de trabajo; si
se compra en Italia, los trabajadores van a la calle. Encima, Borges mintió,
mostró una ignorancia homérica o, más probablemente, las dos cosas. Afirmó que
Italia es un ¡¡¡importador de trigo!!! Resulta que ese país compra minúsculas
cantidades de ciertos trigos, como el Hard Red Winter o el North Dark Spring,
para mezclarlo con los de producción local y obtener así ciertas
particularidades en la harina. Pero el efebo quiere dar a entender –o a lo mejor
en su ignorancia así lo cree- que Italia revenderá trigo a Venezuela.
Por cierto que resulta bien curioso que los empresarios que más lloran por el
control de cambios son los mismos forajidos que desabastecieron al país de
galletas y otros rubros durante el parito de diciembre. Es que están muy
molestos no sólo porque les fracasó la conspiración sino porque ahora no hay
corrupción tipo Recadi en la asignación de divisas y no pueden robar como hace
15 años, cuando sujetos como Rafael Alfonzo se robó 8 millones de dólares
trayendo trigo sobrefacturado.
Los medios se rasgan las vestiduras porque Chávez les descubrió su
conspiración golpista. Su cinismo es tal que parecen olvidar el papel que
jugaron durante el golpe de Estado y la efímera dictadura empresarial de
Carmona, cuando las televisoras mintieron descaradamente y luego se negaron a
informar que el país se había echado a la calle para restablecer el orden
constitucional. El 13 de abril, las televisoras pasaban comiquitas mientras el
pueblo tomaba Miraflores. Su participación en el golpe fue total. Por eso que
ahora se escandalicen porque los llamen conspiradores es lo mismo que si
Hernancito (el asesino de Polidor, entre muchas otras fechorías) o el capitán
Avendaño (el des asalto con múltiples homicidios al avión de Trasvalcar en
Puerto Ordaz) protesten airados porque los señalen de preparar un nuevo
asesinato.
Sujetos despreciables como Miguel Henrique Otero de Peña muestran su calaña
desde hace mucho, muchísimo tiempo. Por ejemplo, el pobre heredero de Miguel
Otero Silva hace quince años acusó injustificadamente de mala praxis al médico
Adolfredo Pulido Mora. Otero de Peña se negó reiteradamente a publicar un
desmentido. Incluso cuando hubo decisión judicial ordenándole hacerlo, se negó
pura y simplemente, abusando de su poder mediático. Son delincuentes y siempre
lo han sido; sólo que ahora se les nota aún más que antes.
Y ya que mencionamos a Oterito, bueno es recordar el origen de Alfredo
Peña de Otero. Bajo la protección de los hermanos Gustavo y Eduardo Machado,
líderes del Partido Comunista, lo enviaron a formarse en Uruguay. Allí se fingió
uruguayo, empezó a hablar con el acento propio de ese país y, en lugar de
relacionarse con la izquierda, le dio por jalarle a la oligarquía local. Peña en
eso de chupar medias es un experto (Chávez lo sacó casi a patadas de Miraflores
pues no soportaba su adulancia, propia de traidores). Es más, todavía en aquella
nación hay quienes dicen “el periodista uruguayo Alfredo Peña, que tan bien le
va en Venezuela...” Ya de regreso a estos lares, Peña de Otero empezó a jalarle
parejo a Otero Silva, Moradell, Guaramato y los destacados periodistas que
hicieron de El Nacional un gran diario. Como suelen hacer los adulantes,
inmediatamente después de la muerte de Miguel Otero Silva, Peña armó una campaña
para botar del periódico a todos los que habían sido amigos del escritor. Es
más, hasta le habilitaron un rinconcito en la oficina de Miguel Henrique para
que desde allí manejara la purga. Parece que fue ahí donde empezó la peculiar
relación entre ambos y El Nacional comenzó a transformarse en El
Nazional.
Italcambio se tambalea. No es el control de cambios, sino el desfonde
aplicado por sus capos. La situación es tan grave que se le acumulan las
demandas por cobro de prestaciones, ya que para aplazar la quiebra le están
robando las prestaciones a los trabajadores. La situación recuerda mucho a los
hermanos Muggia y la gigantesca estafa de cambios La Guaira.
Cocacola es una verdadera organización delictiva multinacional. Está
siendo enjuiciada en estados Unidos –tribunales de Florida- por el reiterado
empleo de paramilitares para asesinar sindicalistas. Los mismos dirigentes
obreros estadounidenses se encargaron de efectuar esa acusación, pues se cuentan
por docenas las víctimas de estos asesinos con disfraz de empresario o gerente.
Ahora, en Panamá le acaban de clavar una multa de 300 mil dólares por los graves
daños ambientales que causó por el manejo irresponsable y criminal del veneno
ése que emplean para elaborar refrescos. Parte de él llegó a un río y acabó con
la fauna. Por cierto, en Panamá también multaron, y por monto similar al de
Cocacola, a AES, la empresa de los mormones que, entre otras cosas, se apropió
de Electricidad de Caracas para desgracia de sus clientes o, mejor dicho,
víctimas.