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Impresionante la revolcada que le dio Chávez a la oposición con el Grupo de Amigos. Los capos de la Coordinadora DemoKKKrática aún están “lambiéndose” las heridas tras esa contundente paliza. Resulta que los escuálidos creían que contaban con el apoyo irrestricto de Estados Unidos, España y Chile. Pero no, esos tres países entendieron la situación y quizá el proceso venezolano no les guste demasiado, pero saben que es una realidad que se mantendrá por muchos años. Como también comprendieron que la oposición jamás dejará de ser eso, oposición. Por eso no les hicieron la menor concesión. Esta derrota vino precedida unos pocos días antes en una visita de parlamentarios estadounidenses, inicialmente muy publicitada en los medios y luego silenciada, que mandaron a la oposición a dialogar en la Asamblea Nacional para fortalecer las instituciones, es decir, exactamente la línea oficial. Pobrecitos, ya no tienen ni militares, ni pueblo, ni pedevesos y encima se quedan sin respaldo internacional, a pesar de que son bien entreguistas y siempre andan con los pantalones abajo cuando se trata de poderes extranjeros. En fin, que Chávez se los volvió a pegar.
El cinismo de esa señora madurita que habla como los sifrinos de hace tres décadas es notable. Nada, que no hay forma que Corina Machado, embustera mayor de Súmate, muestre las firmas recogidas en El Chimbazo. Chávez nuevamente la llamó mentirosa; señaló cómo falsificaron las rúbricas hasta de militares que se encuentran fuera del país y se robaron los listados de clientes de bancos y nada, se traga que la acusen de engañar con tal de no mostrar las firmas. Y nadie, ningún escuálido, es capaz de dar una explicación verosímil, distinta al fraude, de porqué ocultan esas planillas.
Como sucede siempre con los derrotados, la oposición está en campaña para desacreditar los procesos electorales que se acercan. Llevan ya muchas semanas asegurando que hay fraude en la cedulación. Según ellos, que entre 1999 y 2003 se inscribiese un millón 400 mil nuevos votantes es “sospechoso”, a pesar de que se trata del crecimiento poblacional normal. Como recordará el lector, cuando se abrió el registro electoral permanente de cara al abortado referéndum del 2 de febrero, los capos de la oposición decían que la evidencia de que iban a ganarlo es el alto número de nuevos votantes. La campaña mediática es infame, una mentira destinada a engañar tontos o a pobres opositores de buena fe que se tragan cualquier cosa que le digan los medios comerciales. El domingo en El Universal aparece una olla firmada por el periodista Eugenio Martínez (tiene que comer y está cuidando el puesto a costa de la ética) donde descaradamente mienten sobre este asunto. En estos casos hay que dar pruebas, siquiera indicios. Y la prueba es bien sencilla: decir qué personas, aunque sean unas pocas, tienen cédula forjada. Pero de eso nada. Pura afirmación en abstracto para después poder decir que el chavismo les hizo trampa, cuando en los referenda revocatorios salgan como corcho ‘e limonada los gobernadores y alcaldes escuálidos. También en esto harán como la sifrina de Súmate: mucho hablar pero nada de mostrar algo concreto.
Muy distinto a la olla armada por un periodista hambriento es el caso del “presunto” asesino Roberto Giusti, que lleva dos días seguidos mintiendo repulsivamente en el periódico de Andrés Mata. Este último se ve que lleva la vileza en los genes, heredada de su abuelo, el “poeta” de igual nombre, áulico principal y jalabolas mayor del general Gómez. Resulta que Giusti, uno de los “presuntos” asesinos de Jorge Nieves, el sábado monta una olla según la cual el gobierno quiere y se beneficiaría con un estallido social. Habría que preguntarle a ese ladrón (cuando fue jefe de prensa de Pérez, además de cobrar comisiones por la publicidad, hasta desvalijó su oficina antes de entregar el cargo; se llevó hasta los clavos donde colgaban los cuadros) qué puede ganar éste o cualquier gobierno con una conmoción. Es una pregunta que el mismo lector puede formularse e intentar responderla, cuando es obvio que en una explosión un gobierno sólo puede perder. Pero el domingo, el asesino Roberto Giusti monta otra olla fétida sobre un supuesto plan para destruir la Fuerza Armada y sustituirla por un grupo político. Es un modelo de mentira: ni una sola declaración, ningún documento, ninguna prueba, ni siquiera un débil indicio. Sólo la palabrería hueca de este homicida pretende “certificar” sus mentiras.
Leopoldo López, pargócrata de Chacao, “presuntamente” le cobró una comisión de casi un millón de dólares a Cotécnica por renovarle y ampliarle el contrato de recolección de basura. El olor a guiso es inconfundible, por lo tremendamente leoninas que son las condiciones y lo muy desfavorables que resultan para el municipio. Es que el nalgotraficante quiere salir buchón antes de que el referéndum lo saque.
A confesión de parte, relevo de pruebas. Pedro Guzmán, presidente de la asociación que agrupa a los fabricantes e importadores de licores, confesó o se le escapó que no hay desabastecimiento de sus productos porque todavía tienen inventarios del año pasado. A pesar de eso, los precios de las bebidas alcohólicas han triplicado y cuadruplicado sus precios, sin ninguna razón que lo justifique, salvo el cariz hamponil de esas compañías especuladoras. Ladrones disfrazados de empresarios que encima tienen el tupé de quejarse porque los postergan en la entrega de divisas.
A Ignacio cardenal Velasco le dio una moridera durante un aquelarre político en Montalbán. Esa gentuza emplea hasta a la virgen de Coromoto con fines politiqueros. Pues mientras Velasco decía “¿cuándo nos ayudarás, Virgen de Coromoto”?, le dio un desmayo, que obligó a llevarlo a la Policlínica Metropolitana. Si bien Velasco se atiende en ese centro de salud, resulta por demás sorprendente que lo trasladaran allí, pues es, con mucho, la clínica más alejada del lugar del patatús. Pero más sorprendente aún es que un hombre gravemente enfermo, con cáncer de mama, que debería estar poniéndose a bien con Dios, dedique sus esfuerzos a una causa criminal, como es intentar derrocar a un gobierno constitucional. En fin, como se vendió al Opus Dei a cambio de que le den atención médica en su hospital de la Universidad de Navarra...
Por cierto, otra tarea urgente que monseñor Velasco debería realizar en lugar de conspirar con otros delincuentes es reclamarle a sujetos como Bragueta Eléctrica Granier o el narcotraficante Cisneros por la abierta difusión de la brujería que realizan. Programas como los de Hermes o Adriana Nazzi son realmente repulsivos y una apología de las supersticiones más abyectas. Eso sí, Su Eminencia y el resto de los prelados no abren la boca no vaya a ser que se molesten sus cómplices de conspiración.
Cómo lloran en Polar. No hay día que no derramen lágrimas porque no le dan dólares. Es increíble que esos sujetos, capaces de dejar al país sin cerveza y harina de maíz en navidad, tengan la desvergüenza de quejarse. Es que ese muchacho Mendoza Jiménez, que maneja la empresa a pesar de su manifiesta incompetencia porque su mamá lo puso allí, si le dan tiempo suficiente es capaz de quebrarla. Unos añitos más y será el Eugenio Antonio Mendoza (más bien Eu Antonio, pues no tiene nada de genio) de la Polar.
Nada evidencia más la calaña de los militarcitos de Altamira y del resto de los capos opositores como el asesinato de tres soldados y la novia de uno de ellos. Cuando se descubrieron los cadáveres, todos ellos se llenaron la boca chillando que el culpable era Chávez. Ahora, cuando ya se sabe que fueron ellos mismos, la gente de seguridad de Altamira los autores del crimen, ni uno solo ha sido capaz de disculparse, de reconocer que se equivocaron, de presentar excusas no sólo al Presidente, sino al país en pleno por haberse precipitado a mentir. En fin, que no son capaces aunque sea una vez de actuar como si fueran personas honorables.
Otra cosa que muestra la ralea de los capos opositores se vio el 13 de abril del año pasado. Cuando el pueblo salió a defender la constitución y reponer al Presidente legítimo, todos se escondieron. No fueron capaces de hacer ningún movimiento, ninguna manifestación en defensa de su dictadura patronal. Mención especial por si cobardía merecen sujetos como Ricardo Koesling, el terrorista Salvador Romaní, el hijito de Pilarica Romero y otros facinerosos que asaltaban la embajada cubana. Apenas se enteraron de la reacción popular, pegaron la carrera. Qué clase de cobardes. Igualito hizo el pargócrata de Baruta, Enrique Capriles Raronsky de González, que pocas horas antes fanfarroneaba y amenazaba a los diplomáticos.
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