El Cuartel San Carlos

Edificado sobre la planicie de la Trinidad del norte de Caracas. Su nombre se debe a un homenaje al Rey Carlos III. Transcurría el año 1785, cuando se inicia su construcción. Su otro nombre: Cuartel de Veteranos por haber albergado al batallón del mismo nombre. Constituiría el punto final de la biela de fortificaciones La Guaira-Caracas. “Sus orígenes se remontan a la estrategia defensiva del territorio diseñada por el Brigadier de las Fuerzas Reales, Agustín Cramer…” Su primera etapa es concluida en el año 1790. Se utilizaría como cuartel de artillería. No obstante, también los mantuanos serían sus huéspedes cuando son apresados en el año 1808, así como los alzados de la invasión de Francisco de Miranda, dos años después. Es parcialmente destruido por el sismo del año 1812. Su reconstrucción en condiciones óptimas se sucederá sólo hasta finales del siglo XIX. El 6 de octubre del año 1986, el cuartel San Carlos es declarado Monumento Nacional. Las rebeliones del año 1992 reactivan su condición de cárcel. El 13 de Diciembre del año 1999 se abre al pueblo a través de una exposición intitulada: San Carlos, Libre Del siglo XVIII al siglo XX. El Cuartel San Carlos representó la cárcel política de la democracia representativa, desde el gobierno de Rómulo Betancourt. Un 28 de Febrero del año 1961 el presidente decreta su condición de sede del Departamento de Procesados Militares.

Esta fortaleza militar sería el escenario en el cual se llevaría a cabo la operación político-militar Jesús Alberto Márquez Finol, El Motilón. Un sueño se había apoderado de los presos políticos: salir de la fortaleza-cárcel. La oniria se convirtió en estudio y aprendizaje. De esa manera, los presos revolucionarios habían emprendido la construcción de un túnel desde adentro del recinto carcelario. Este camino a la libertad llegaría a la casa Nº 20-1. Una casa musical porque allí vivía Víctor Cuica, quien para ese momento de la evasión realizaba una presentación en el entonces espantoso programa La Feria de la Alegría.

Seis revolucionarios tomaron militarmente aquella casa de dos plantas. El béisbol copaba la atención de los centinelas. Los eternos rivales enfrentados una vez más. Ese juego parecía la metáfora de esta particular lucha por la libertad. Un lenguaje acústico se estableció entre quienes venían del interior del cuartel y quienes eran responsables de iniciar el boquete desde afuera. El extraordinario testimonio de Pedro Reyes Millán nos habla de aquellas horas tensas, de la situación que respiraba el país, de la precisión del compromiso. Nos habla de aquel taladro de percusión que tal vez acompañaba el ritmo de Víctor Cuica.

El piso de la casa se abriría para ratificar la condición de irreductibles. La situación del movimiento revolucionario experimentaba un de sus momentos históricos más débiles. Si embargo, con la operación político-militar se logró la libertad de 23 revolucionarios. Eran las 6 y 45 minutos de la tarde. Un 18 de Enero del año 1975. La memoria redime la historia que se silencio con la eliminación física de combatientes como Tito González Heredia, quien comandaría la espectacular evasión. En nombre de la democracia representativa se emprendió una represión sistemática: crímenes, tortura, desapariciones, cárcel, persecución.

La fuga de los 23 presos políticos del Cuartel San Carlos constituyó una operación de alta magnitud y gran complejidad que no produjo muertos ni heridos. Por ello significa la valentía, firmeza, inteligencia y humanidad de los revolucionarios de entonces ante una democracia representativa que nunca tuvo el más mínimo respeto por los derechos humanos. Bien lo dijo el comandante Carache, Argimiro Gabaldón: Somos la alegría y la vida en tremenda lucha contra la muerte y la tristeza.

Esta nota ha sido leída aproximadamente 7513 veces.

Efraín Valenzuela


Visite el perfil de Efraín Valenzuela para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.