Dice John Holloway: “Comenzamos desde el desacuerdo. El
desacuerdo puede tomar muchas formas: un murmullo inarticulado de descontento,
lágrimas de frustración, un grito de furia, un rugido confiado. Un desasosiego,
una confusión, un anhelo, una vibración crítica.“ La desobediencia a
lo establecido y la rebeldía al poder dominante, sin duda el principio de lo que
hoy llamamos Revolución Bolivariana. En Venezuela este comienzo se descubre la
crisis de legitimidad del modelo de sociedad dominante, injusta y excluyente que
significa el capitalismo, que intentaba implantar en el país su nueva fase, la
del neoliberalismo. Es así, como surge el 27 de Febrero de 1989, como un
referente histórico donde un impulso político movilizó a el pueblo en contra del
poder.
De esta manera, comienza a generarse en la sociedad venezolana una expresión
autónoma, rebelde y desobediente que crecía en contra del modelo establecido y
que en su día a día iba construyendo una contra hegemonía que tenía voz en los
combates callejeros, en las asambleas de barrios, en nuevas organizaciones
políticas, etc. Esta contra hegemonía estaría cargada de nuevos valores que
después se convertirían en un referente cultural de la clase dominada. Nuevas
formas para entender y practicar el hecho político (Nueva Cultura Política)
impregnaba a estas expresiones libertarias que se extendían por todo el país,
con una suerte que muy pocas veces estaba ligada a los partidos y estructuras
políticas de izquierda para aquella época y que sin embargo demostró una
movilización permanente en contra del régimen, bajo una consigna articuladora
“Fuera CAP”.
Ahora bien, en el seno de los movimientos sociales en Venezuela se ha venido
construyendo un nuevo referente cultural, que pudiera referirse a la
reivindicación de valores como Autonomía, Autogestión, Horizontalidad y
Desobediencia a todo aquello que huela a cogollo, burocracia y usurpación. Estas
expresiones se convertirían en nuevas formas de plantearse el mundo fuera de las
reglas del capital y sus instituciones, rompiendo con los valores de la
racionalidad dominante, y así ir fundando nuevas relaciones sociales basadas en
los valores del apoyo mutuo, de la solidaridad y de la equidad. Todo esto es el
resultado de la acumulación de esfuerzo de los hombres y mujeres del pueblo, de
las ganas de hacer y construir una nueva patria, en síntesis lo que hemos
llamado Poder Popular que sería la contra hegemonía al poder dominante, un poder
que no oprime, mas bien se nutre de la construcción de nuevas relaciones
libertarias y que se plantea sobre valores realmente democráticos participativos
y justos.
Todos estos esfuerzos nos han traído hasta donde estamos hoy día sorteando
infinidad de obstáculos, represiones, asesinatos, desprestigios y manipulación,
todos los intentos del poder dominante para frustrar las posibilidades de cambio
que recaen en la Revolución Bolivariana. Estos esfuerzos llevaron y mantienen al
Presidente Hugo Chávez Frías en la presidencia de la república como la viva
expresión de una construcción colectiva que expresa los anhelos y esperanzas de
los dominados. En este sentido, el poder popular ha construido desde la base a
una referencia colectiva llena de valores libertarios y emansipadores y que
nunca olvida su camino contra el poder dominante.
Hoy, la lucha contra hegemónica continua en su crecimiento dibujada dentro de
la Revolución Bolivariana, en los Movimientos Sociales, en su creatividad,
frescura y visión alternativas de las cosas, demostrando que la fuerza que
impulsa esta proceso transformador se encuentra en el conjunto de nuevos actores
sociales que se movilizan, comunican y construyen nuevas relaciones sociales en
la búsqueda de una nuevo modelo civilizatorio. Estos nuevos actores sociales
inmersos en los Movimientos Sociales construyen nuevos espacio de poder popular,
en los barrios, escuelas, en el campo y en las fábricas, dinámica que llena de
contenido de clase al proceso revolucionario y que demuestra que abajo es donde
esta el poder avanzar popularmente hacia la conquista de un nuevo modelo
político “la democracia participativa y protagónica”. Esta dinámica es alcanzada
por los Movimientos Sociales y no por la suerte de partidos y estructuras de
poder dominante como las instituciones del Estado ya que estos tienden
hacerse reproductore del poder dominante y por ende atraviesan una crisis de
legitimidad, siendo grandes referentes de burocracia, fetichismo, usurpación y
autoritarismo y hoy la gran mayoría del pueblo venezolano ha reivindicado sus
valores rebeldes y desobedientes en contra de estos valores del viejo y podrido
régimen. Sin embargo, la perduración en el tiempo y espacio del poder dominante
sigue obstaculizando el avance de su antagónica contradicción el anti
poder, el poder hacer, El Poder Popular que a subes continua
caminando, creciendo y fortaleciéndose como alternativa a la crisis del poder
dominante.
Los Movimientos Sociales, están llamados ha ser los sujetos de la Revolución
Bolivariana, en estos momentos se lidian entre la lógica cerrada de las
instituciones y los partidos, pero convencidos que su articulación real y
programática será quien marque la profundización de la revolución y así el
destino libertario de este proceso. No cabe la repetición de la vieja cultura
política, las instituciones gastadas y corruptas, no calan en este proceso y
seguirán agotándose a medida en que el pueblo constituido en Poder Popular
construya una nueva institucionalidad basada en los valores de la democracia
participativa y la nueva cultura política, al momento en que el pueblo ejerza el
poder para definir su presupuesto, el destino de este y evalué su distribución,
va ir desmoronando el poder de estas, así muchos ejemplos mas, pero es allí
donde esta la clave que nos indica, así como el 13 de Abril, que el pueblo
constituido en fuerza revolucionaria, en poder popular destruye los obstáculos
del poder dominante.
En fin, toda expresión de poder subscrita en las instituciones y estructuras
del capitalismo comprenden dominación, exclusión y usurpación; y en ese sentido
es inminente un grito de desacuerdo, de negación, que termina siendo la fiel
expresión de la resistencia digna a este, el anti poder, el poder
hacer, el Poder Popular de los Movimientos Sociales.