Aunque resulte difícil de creer, Numar Ricardo Herrera murió por chavista. Así lo revelan testimonios de sus compañeros de trabajo, quienes hablan sin mostrar sus identidades (por miedo). Aseguran estos obreros de la construcción que el hombre fue obligado a marchar el 01 de mayo, bajo amenaza de ser despedido, por parte de su patrono, Carlos Otaola, empresario del consorcio que construye los túneles del ferrocarril.
Escribo estas líneas con la esperanza de que el testimonio puro de estos hombres dé finalmente con la verdad.
El hombre fue obligado a marchar ( práctica conocida de los sindicatos afiliados a la CTV) y lo mataron porque se le salió un “Viva Chávez”, el 01 de mayo, en medio de una manifestación de disociados sicóticos, movida por el odio, que llegó a la Plaza O’Leary de Caracas, sin orientación, ni líderes. Cuentan los testigos que, al calor de las cervezas, confiado entre sus compañeros del sindicato de la construcción, se animó a bromear con un equipo de reporteros alternativos y manifestó a viva voz su simpatía por el Presidente de la República. La “gracia” le costó la vida.
El asesino quiso primero acabar con él a golpes, pero se lo impidieron los presentes. Por eso, insuflado por la “licencia mediática”, envalentonado, tal vez bajo el amparo de alguna autoridad municipal, el homicida volvió minutos después, armado con una pistola calibre 9mm y le disparó a quemarropa, sin conocerlo, sin consideración, sin piedad, sin hombría, ¿sin conciencia?
Tenemos que contar otras dos víctimas de los sucesos de la Plaza O’Leary: uno de los presentes recibió algunas de las balas que no alcanzaron al desafortunado Numar Ricardo; el otro, un camarógrafo desfigurado a golpes por los insignes manifestantes de la gloriosa CTV, en su desesperación por borrar la evidencia del crimen, registrada sin omisiones ni censuras por estos representantes de la prensa alternativa. Lo golpearon, le rompieron el tabique nasal, le robaron la cámara y se llevaron la grabación del asesinato.
El 01 de mayo, Día del Trabajador, son violados los derechos humanos de estos venezolanos. Ayer, 03 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Prensa, la información sobre estos sucesos es mutilada y manipulada a placer por parte de los laboratorios de política sucia en que se han convertido la mayoría de los medios de comunicación en este país.
Lo mas grave, sin embargo, está por considerarse. El problema hoy sobrepasa el tratamiento ético de la información. Va mucho más allá incluso del vasallaje de la información, y de los periodistas, a cualquier arista del poder que da rostro a las pantallas de TV. El problema ahora es cómo revertir, si es que se puede, las deplorables consecuencias de esta guerra sin fronteras morales en la que nos han metido los medios de prensa, radio y televisión, actuando a instancias de sus amos.
No es que uno no pueda siquiera morirse en paz, por temor a que sus restos se echen como alimento a los perros de la política. No es tampoco el cuidar que la reputación, la integridad moral y estabilidad mental se derrumben, si se cae en desgracia debido a la pluma aguzada de algún columnista o te atrapan las luces encendidas de una cámara enemiga. Ahora lo que está en juego es la vida, hermanos.
Hace una semana murió otro luchador social, en Guasdualito, estado Apure. Jorge Nieves, defensor de los Derechos Humanos, fue abaleado delante de su hijita por un sicario, después de haber sido señalado en medios de prensa y televisión como colaborador activo de grupos guerrilleros, y culpabilizado sin miramientos como cobrador de “vacunas” y otros ilícitos. Fue el mismo Nieves quien en 1999, denunció al General Enrique Medina Gómez (hoy adalid de la Plaza Altamira) de apañar la acción de paramilitares desde el Teatro de Operaciones N° 1.
El hombre pidió directamente a Radio Caracas Televisión, a través de VTV, que cesaran de divulgar estas calumnias porque ponían en peligro su vida. El diario El Universal había publicado también un prontuario que al parecer sólo conoce el periódico y hasta hoy desmienten familiares, amigos y autoridades policiales.
Los poderosos medios no le dieron derecho a réplica, su muerte no fue noticia y mucho menos decretaron el “luto activo” para lamentar el suceso.
¿ Qué importa la vida de Jorge Nieves si ha dado una buena historia? ¿ Si puede justificar una nueva arremetida contra el gobierno? ¿Si puede conducir a un Premio Internacional de Periodismo en España? ¿ Qué relevancia puede tener la imagen terror que su niña llevará consigo toda la vida?
¿Y Numar Ricardo Herrera? Sus familiares tuvieron que ocultar el sepelio de la voraz cacería mediática y levantar una digna protesta por la presencia indeseable de oportunistas políticos. Se armó una feria después de la muerte de este compatriota, en mitad de la calle, un 01 de mayo, pero nadie asume la responsabilidad.
¿ Por qué creen Uds. que el homicida sintió que tenía derecho de dispararle a este hombre, en una manifestación opositora, por gritar Viva Chávez? ¿ El asesino habrá asistido a las marchas de diciembre, habrá trancado la autopista Francisco Fajardo, habrá perseguido negritos en la Plaza Altamira, habrá cercado la embajada de Cuba, habrá cerrado el canal 8, habrá hostigado chavistas en restaurantes y aeropuertos?
Los medios incitan y amparan el delito, fomentan el odio y ahora exponen flagrantemente la vida de las personas, simplemente porque la vida es menos importante que su jugoso dividendo morboso.
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