El asesinato el primero de mayo de Numar Ricardo Herrera volvió a destacar el
cariz criminal de los medios. Aún resonaba el eco de los disparos, sin la menor
investigación y sin nada en qué basarse, cuando todas las televisoras y radios
comerciales gritaban que era un crimen del chavismo. Es la misma estrategia que
delincuentes como el narcotraficante Caín Cisneros, el chulo Marcel “bragueta
eléctrica” Granier, los mafiosos de la famiglia Petrica, el prófugo por
el caso de los Jeeps, Omar Camero o el ladrón Alberto Federico Ravell aplicaron
el 11 de abril o el 6 de diciembre del año pasado en la Plaza Altamira. Esta
gavilla usó la táctica de acusar sin siquiera un indicio, pues saben que así,
además de entorpecer las averiguaciones policiales, siembran una opinión inicial
e irracional en los ciudadanos. El objetivo no es otro que generar odio, rencor,
deseos de asesinar. Están intentando caldear el ambiente político, enrarecerlo
pues lo que desean es una explosión de violencia para culpar de ella a Chávez.
Al final, todo apunta a que a Ricardo Herrera lo asesinaron tras una “normal”
discusión, sin que exista la menor motivación política.
Los delincuentes dueños de los medios
también aplicaron también el mismo método de acusar sin pruebas cuando se
perpetró el asesinato de tres soldados de Altamira y una muchacha, novia de uno
de ellos, además de las lesiones gravísimas a otra. Inmediatamente después de
hallarse los cadáveres, todas las televisoras y radios opositoras chillaban que
había sido el chavismo. Luego, cuando se comprobó que fueron los mismos
militares de Altamira los que perpetraron ese triple crimen y quedó claro que
los sótanos de la Plaza Francia, en las instalaciones de la policía de Leopoldo
López son un centro de tortura, esos medios no desmintieron sus informaciones,
no pidieron disculpas ni reconocieron su terrible error. Así sólo se comporta el
hampa. El mecanismo es muy simple: años sembrando el odio convirtió a un sector
minoritario, pero numéricamente significativo de la población, en verdaderos
zombies, que se creen cualquier cosa si es contra Chávez. Esa parte de la clase
media estupidizada por los editores, perdió la racionalidad, el sentido crítico;
los medios le mienten, ellos lo saben, pero aún así siguen como masoquistas
tragándose los embustes. No sería raro que mañana muchos profesionales de clase
media se crean que Chávez es el toro que mató a Manolete porque así lo dice la
televisora de alguien que ellos mismos saben que es un narcotraficante y
fratricida.
Apenas la semana pasada, sicarios colombianos “presuntamente” contratados por
Genero Méndez Contreras, asesinaron a Jorge Nieves, dirigente del PPT en Apure.
El crimen tiene especiales ribetes de ensañamiento, pues hasta lo perpetraron
delante de la hija de ese luchador social. El periodista Luis Giusti, ex jefe de
Prensa de Carlos Andrés Pérez, tuvo un papel destacadísimo en ese asesinato
horrendo. De ese crimen como fue perpetrado contra un chapista y sus “presuntos”
autores son un ganadero y un periodista opositores, no se habla en las
televisoras. Por ese asesinato no se ponen lazos negros ni el letrerito de luto
activo. Es que esa basura propietaria de las televisoras discriminan hasta en
los asesinatos. Se ponen el disfraz del luto por un homicidio tras una
discusión, pero pasan agachados ante un asesinato político. Por eso no mencionan
los casi setenta dirigentes agrarios asesinados por ganaderos, “presuntamente”
inspirados por José Luis Vetencourt.
Leopoldo López, el pargócrata de
Chacao anuncia recortes en todos los programas sociales y de obras en el
municipio más rico del país. Dice que no tiene dinero y, como no, asegura que el
gobierno no le entrega puntualmente los aportes. Claro, no habla de la huelga
que él apoyó o los llamados a la desobediencia tributaria. Leopoldo paralizará,
entre otras cosas, los programas de pavimentación en un municipio repleto de
cráteres. Es que a estos efebos de Primero Justicia no les gusta tapar huecos.
Pero Leopoldo roba que te roba con guisos fétidos, como ése de llenar de
policías acostados y ojos de gato las calles y avenidas. Para lo que no falta
dinero es para financiar actos de Primero Justicia y durante meses se emplearon
fondos municipales para costear las actividades de los militarcitos de
Altamira.
Una de las consecuencias del lavado cerebral que aplica el hampa de los
medios es que una parte significativa de la clase media cree que existen
círculos bolivarianos armados u organizaciones como las inventadas Fuerzas
Bolivarianas de Liberación. Jamás nadie ha visto nada de grupos chapistas
armados. Nunca un canal de televisión, radio o publicación ha mostrado siquiera
un indicio de ellos. No obstante, todos hemos visto como la oposición
públicamente organiza grupos paramilitares, hasta desde las iglesias de las
urbanizaciones ricas. La oposición públicamente amenaza con traer sicarios
colombianos para asesinar chavistas. No obstante, los violentos son estos…
Venezuela cuenta con dos nuevos
yacimientos petroleros. El primero, en Oriente, contiene enormes reservas de
crudo de la máxima calidad, con 32 grados API. El otro es en occidente,
específicamente en Tomoporo. Qué bien funciona ahora Pdvsa, sin los burócratas
de la Gentuza del petróleo.
El sindicalero Froilán Barrios demostró hasta qué punto alguien puede ser
ignorante. Para referirse al gobierno, lo llama “el gobierno de facto”. Y ese sujeto es abogado.
Bueno, a lo mejor para él gobierno de
jure fue el de Carmona Estanga. Pobre Froilán, que se vendió por un carguito
en la moribunda CTV. Ahora es uno de los que más le jalan a Carlos Ortega,
cuando hace menos de dos años contaba cómo ese hampón cobraba enormes comisiones
al negociar los contratos petroleros. Había que oírle cómo, a grito pelado,
Froilán narraba las orgías que Ortega organizaba en el Hotel América de Ciudad
Ojeda, para las que dejaba sin prostitutas al Zulia y a Falcón.
Julio Borges de Granier es otra de
las voces que atacan a Mercal y los proyectos oficiales para crear mecanismos de
comercialización distintos a las roscas. Según este efebo, ahora metido a
pitonisa, con ellos se repetirá la corrupción adeca y copeyana de la cual, por
cierto, él formó parte destacada. Otra pitonisa es José Antonio Gil Yépez, pues
puso a su “encuestadora”, Datanalisis, a hacer vaticinios sobre el
comportamiento futuro de la economía.
Otro que anda chorreao con Mercal es Julio Brazón, el capo de Consecomercio.
Aunque muchas luces no tiene, sí es capaz de darse cuenta como esos programas
van a liquidar a las roscar representadas por ese organismo. Por eso él, al
igual que su dueña, la sensual mulata Albis Muñoz, cada vez que abren el hocico
es para vomitar su odio a Mercal.
El Nazional perdió todo decoro a la hora de mentir.
Según el diario de Miguel Henrique de Peña, la marcha opositora del primero de
mayo metió en seis cuadras de la avenida México más de 200 mil personas. El
chavismo, por el contrario, sólo con nueve mil personas llenó las avenidas Nueva
Granada y Victoria. Es que ya saben que casi todos sus lectores están
idiotizados y se creen eso de una marcha opositora con unas cincuenta personas
por metro cuadrado. Y los más cómico es que en el desfile de los “trabajadores”
antichavistas lo único que no había era eso, trabajadores. Fue un acto convocado
no por la CTV, sino por Fedecámaras, el Frente Ibáñez-Matos, los partidos
sifrinos y organizaciones similares, de esas que se autodenominan “sociedad
civil” pues les da asco decir que son pueblo. Por eso en esa marcha lo que se
veía era el público opositor de siempre: viejas con el rostro rebosante de
odio.
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