|
Estuve el 13 de abril en Caracas para conmemorar un singular episodio de la historia latinoamericana: el contragolpe popular que regresó al Poder al Presidente Hugo Chávez Frías. No sucedió ni con Madero en 1913 ni Carranza en 1920, tampoco con el General Jacobo Arbenz en Guatemala (1954), ni con Getulio Vargas en Brasil (1954), ni con el General Juan Domingo Perón en Argentina (1955), ni con el presidente constitucional Salvador Allende en Chile (1973).
Los cuatro fueron derrocados en circunstancias similares a las que culminaron con la caída de Hugo Chávez, un presidente democráticamente elegido que trata de poner en marcha un programa moderado de transformaciones sociales pero que en un país como Venezuela resultan revolucionarias, por tratarse de un país que posee una estructura de riqueza escandalosamente desigual, en gran parte por los niveles de corrupción inaudita que alcanzó el sistema bipartidista de gobierno durante esos cuarenta años. Hasta hace muy poco, la estatal «Petróleos de Venezuela» (PDVSA) era un icono intocable «un estado dentro del Estado» y no era de descartar que la planilla de 870 personas que fueron retirados o como diríamos aquí «compactados» por ostentar salarios individuales que fluctuaban entre 100 mil y 4 millones de dólares anuales, se unieran para «bajar a las buenas o las malas a Chávez».
En alguna parte cambiaron el guión. Ahora Venezuela debería estar bajo un régimen empresarial, con el expresidente Chávez, muerto, preso o en el exilio, al igual que sus seguidores, todo bajo la mirada complaciente del «establishment». No hubo tal, la secuencia no se repitió, aunque si la hipocresía de algunos Gobiernos que se apresuraron con ansiedad para aplaudir la democracia tradicional anterior liderada por los partidos Acción Democrática (social Demócrata) y COPEI (demócrata -cristiano). Para los que nunca han ido a Caracas, quiero adelantarles que las favelas de Brasil son palacios a la par de ésta. Rodeada de inmensos cerros de dos mil metros de altura, la pobreza salpica la vista, machuca los pies, está a la vista y esos fueron los actores que faltaban en el guión. Ellos «bajaron» a poner a Chávez en su lugar: el Palacio Miraflores, la Casa Presidencial.
El día que bajaron de los cerros
Un año después que la gente bajó de los cerros hacia Miraflores, y que se encargara de «voltear a Chávez» después del regreso triunfal de Chávez a Venezuela, después de ser derrocado y desaparecido por más de treinta horas, los instigadores internos y externos se vieron frustrados de restablecer el viejo modelo y de eliminar el Gobierno constitucional que es resultado de la voluntad popular libremente expresada en un ejercicio pocas veces visto que ha sido ganado por ese 80% que vive en los cerros y que Chávez aún retiene, aunque sean los más desorganizados.
Por más que se haya querido ‘presentar el golpe militar como causal e improvisado, hoy se sabe que el derrocamiento apestaba conspiración. Se estaba ante un guión repetidamente puesto en escena, esta vez amparado en el argumento profiláctico de salvar el sistema democrático rescatándolo de los delirios de un caudillo, iluminado que llevaba al país al desastre, argumentos que todavía son eficaces, para los que no han profundizado en lo que está sucediendo actualmente en ese país. La oposición de la Coordinadora Democrática (sic) ha querido mostrar al Gobierno lo que ocurre como una confrontación entre un Gobierno Voraz que quiere darle todo a los de los cerros y un grupo de «intachables» tecnócratas que representan lo mejor del pensamiento moderno y de gerencia globalizante.
Cualquiera que en estos meses haya tenido la oportunidad de informarse sobre lo que acontecía en Venezuela y también fuera de sus fronteras, no se alarma de lo acontecido. Ese «escarmiento» era de esperarse, y la oleada de desinformación hace prever que nuevos escarmientos vendrán. Una oleada de campañas de todo género se desarrollan a diario en torno al Gobierno constitucional de ese país para engendrar una bomba pronto a estallar es que los funcionales al sistema privilegiado anterior, unidos a la burocracia sindical que se encuentra intacta en el Estado y el beneplácito de la Iglesia y la conspiración internacional la hacen de esperar.
El Encuentro Solidario
Para esta gesta de solidaridad con el proceso democrático, revolucionario y Bolivariano celebrados en los días de Semana Santa, coincidieron centenares de intelectuales, dirigentes sindicales, de Consumidores, indígenas y de partidos políticos. Ahí estaba Daniel. Entre las diversas actividades pudimos conocer acerca del nuevo cambio de equilibrio que lideran entre las fuerzas armadas, los Generales que junto a la gente de los Cerros salvaron al presidente Chávez: Los Generales Isaías Baduel, Julio García Montoya y Luis Acevedo Quintero, la generación del actual presidente que ahora lidera el ejército venezolano. Fueron ellos los que dijeron el 14 de Abril: «17 de las 23 guarniciones del país están con nosotros»; ellos representan el sentir de los altos oficiales venezolanos, ellos han fortalecido la unión «cívico militar» que respalda al Presidente y son ellos los que «no se voltearon» en el Paro empresarial de Diciembre, primero en la historia de ese país.
El Golpe del 11 de Abril tuvo su 13 de Abril, es decir «al tercer día resucitó» en contra de la voluntad del Arzobispo caraqueño, Luis Ignacio Velasco, quien había juramentado al Presidente de la Cámaras de Comercio Señor Pedro Carmona, ante «Dios Todopoderoso» y toda la cúpula golpista, dejando para la historia las huella de esas 72 horas en las que el país fue testigo del más salvaje revanchismo por todos conocidos. Pero que se vive ahora? A juicio de Ignacio Ramonet, el Director de «Le Monde Diplomatique» con quien conversé, Venezuela está viviendo un proceso de socialismo democrático original, particular, pero lo está viviendo en forma pacífica y genuinamente democrática al estilo occidental.
Muchos podemos advertir los pasos dados por la Revolución Bolivariana de Venezuela, al implementar su Constitución refrendada en dos ocasiones, así como las Leyes de Reforma Agraria, de Pesca y otras 45 que denominan habilitantes, son un pésimo ejemplo para el resto de la región visto a los ojos de quienes pretenden seguir agudizando el modelo de dependencia de nuestros países. Es innegable que Chávez encara enormes dificultades, la gente espera mejorar sus condiciones materiales y se encuentran en combustión los profundos cambios constitucionales, que han airado a los Grupos poderosos quienes cuentan con el apoyo de la jerarquía de la iglesia católica y de casi todos los medios de comunicación. Esa minoría iracunda capaz de pagar a sus empleados por dos meses para cerrar sus negocios no es despreciable y nos ponen sobre aviso de lo que puede suceder en nuestros países cuando se intenta cambiar los rumbos impuestos por los organismos internacionales. Los ejemplos de Brasil, Ecuador son un ejemplo. Evo Morales de Bolivia, y probablemente la figura más emblemática de las comunidades indígenas de Sudamérica, ya conoce lo que es que no «lo dejen acceder» al Gobierno en su país Bolivia. Pero, él, como muchos que estuvimos ahí presentes el pasado 11-13 de Abril, esperamos que estos ejemplos sobrevivan, se multipliquen y lleven esperanza y bienestar material a los de los cerros, a las favelas de Brasil, al altiplano boliviano o las barriadas nicaragüenses.
Fuente: www.elnuevodiario.com.ni
Articulo leido aproximadamente 1802 veces
|