De verdad pensarán que uno la tendrá agarrada con los vecinos gringos, pero ese no es el caso. El caso es que no es tanto la ciudadanía norteamericana la que se hace blanco fácil de las críticas, burlas y odios, sino ese sistemita de ellos, gobierno incluido, que se lleva el primer premio a lo más repudiado en la historia contemporánea.
Díganme ustedes cómo un gobierno que premie la codicia (eje central del neoliberalismo en las palabras de David Korten) como motor del bienestar social puede ser tomado como modelo, un padre en su sano juicio no le haría eso a su niño. Para terminar de hundirse en el lodo, no sólo son la codicia y "las ganas de tener" parte de su sistema de creencias, sino que de forma maestra perfeccionan su equivocación agregándole a esto “by all means necessary” que en español no es más que la equivalencia a la máxima maquiavélica “el fin justifica los medios”.
¿Cómo se sentirá un pobre soldadito norteamericano de 18, 19 o 20 años cuando, una vez superado el estado de alienación y lavado cerebral al que fue expuesto en su entrenamiento militar, descubra que no era la libertad de nada por lo que estaba luchando sino por la codicia de un Bush, un Cheney, un Blair, un Aznar, una Chevron-Texaco, una Delta Oil, una BP-Amoco, una Halliburton o una Repsol- YPF (algunos de estos nombres ni siquiera sabrá que existen) y era él el “medio” justificado para ese fin?
¿Cómo podrá sentirse este adolescente, si alguna vez escapa de la telaraña ideológica en la que vive sujeto sin saberlo, cuando razone sobre las muertes que carga encima, la de sus amigos caídos en la guerra, sobre la miseria que causó con sus balas y misiles, sobre sus propias heridas o pérdidas que esta guerra le ha debido propinar?
Jesús murió en la cruz y tuvo su razón justa, Martin Luther King y Malcom X murieron por una causa justa. El Che y Martí murieron en batalla, pero en la batalla por un ideal justo. Bolívar, Sucre, Gabaldón, Primera, dejaron este mundo mientras perseguían la verdadera liberación de los hombres y combatían a la opresión y a la explotación, ¿qué causas más justas que esas?
Que pena, las muertes de los soldados norteamericanos no tienen ninguna justificación noble. Que pena para ellos haber nacido dentro de un sistema de esclavos que pregona irónicamente la libertad. Que pena estar del lado agresor, de lado del opresor y del explotador y morir y luchar no por un principio justo, sino por el capital de otro. Que pena vivir, pero sobre todo, que pena morir engañado.
tierrabravacb@yahoo.com
Articulo leido aproximadamente 1347 veces
|