Entre delincuentes opera la solidaridad automática. Por eso José Luis
Vetencourt, el capo de los ganaderos y responsable de decenas de asesinatos a
través de sicarios colombianos, se cuadra con otro hampón, Carlos Fernández, a
quien el Tribunal Supremo revocó la libertad que compró. Fernandez sin duda se
asilará y mantendrá como prófugo de la justicia, pues estos cobardes jamás dan
la cara ni responden por sus actos.
Con su habitual falta de
inteligencia, Baltazar Porras confesó este sábado en un artículo de El Universal
que en Venezuela existen nada menos que 17 seminarios diocesanos, con 714
seminaristas, y 20 pertenecientes a órdenes religiosas, con 382 estudiantes.
Esto implica cada uno de estos últimos, casas de estudio de nivel universitario,
tiene un promedio de 19,1 seminaristas. Es un derroche absurdo y una sangría
para todos los venezolanos que, cualquiera sea su religión, costean estos
centros. Claro, el objetivo de esa dispersión es robarle al Fisco. Por eso no
centralizan a todos los seminaristas en un solo lugar, reduciendo costos y
mejorando la instrucción. Como confiesa el mismo arzobispo robamonjas, hace 30
años había tres seminarios: dos en Caracas y otro en San Cristóbal. El guiso
consiste en que el Estado asigna presupuesto a cada seminario, al margen de
cuántos estudian en ellos. No se ve un robo tan descarado si se le dan cien
millones a determinado seminario, aunque en el haya sólo 20 estudiantes. Si
alguien es capaz de dar una explicación racional distinta al afán de robar sobre
los motivos de la Iglesia para mantener 37 seminarios, le agradecemos nos la
haga llegar.
Entre las numerosas obras públicas de gran envergadura que realiza el
gobierno figura el estratégico segundo puente sobre el Orinoco, cuya sola
construcción tiene grandes efectos económicos en Bolívar, Monagas y otros
estados cercanos. Se trata de una infraestructura valiosa, tremendamente difícil
–se efectúa en un punto donde el río tiene enorme anchura, varias veces más que
en Angostura- y de alta calidad. Porque la calidad es lo que caracteriza a las
obras que actualmente se ejecutan y no como las que hacían los contratistas de
la Cuarta República. Quien lo dude sólo necesita darse una vuelta por la
recientemente repavimentada autopista del este en Caracas.
Con su característico cinismo, la
familia de Armas está en campaña para que le den dólares a sus empresas,
alegando que la industria del libro está al borde de la quiebra. Por eso
hoy 2001 coloca un cintillo en
primera clamando por divisas. Los de Armas son verdaderos forajidos, que emplean
sus diarios para chantajear a empresas y gobiernos. Como hicieron contra Prócter
& Gamble, compañía a la que intentaron obligar a que anunciara en sus
publicaciones semiclandestinas (ningún diario de ese grupo editor llega a cinco
mil ejemplares de circulación neta) chantajéandolos con una campaña sobre el
carácter cancerígeno de la crema dental Crest. También durante años mantuvieron
campaña sobre el Viaducto 1 de la autopista Caracas-La Guaira, presionando por
negocios en el aeropuerto. Hampa, hampa pura la de esos editores...
Qué vergonzoso papel el del general retirado Salazar Montengro, defendiendo a
sus hijitos, los capitanes Salazar Bohórquez. Estos “muchachos”, implicados en
actos terroristas como la colocación de las bombas en las misiones diplomáticas
de España y Colombia, su papá los presenta como angelitos. Lo único que le faltó
decir, como acostumbran las madres de delincuentes muertos por la policía, que
sus hijitos eran “estudiantes y deportistas”. En fin, tampoco podía esperase más
de alguien que desbancó al Comando Logístico cuando era oficial activo, famoso
por las comisiones percibidas en todas las compras, hasta el punto de que no le
ascendieron a pesar de sus poderosos padrinos políticos.
Oswaldo Álvarez Paz no sabe cómo
hacer para resucitar políticamente. Necesita desesperadamente dinero, pues
dilapidó en aguardiente tanto la salud como los enormes recursos que se robó en
la Gobernación zuliana. Pocas semanas atrás, tanto Carlos Altimari, que le
manejó la Lotería del Zulia a Oswaldito dejándola en la quiebra, como su hermano
Alcides Altimari, testaferro en esta operación y jefe máximo del Opus Dei en
Venezuela, se negaron a darle más dinero pues aseguran que ya le dieron mucho
más de lo que les dio a guardar. En fin, que entre ladrones cualquier cosa puede
pasar...
Nuevamente la oposición está buscando muertos o incidentes graves en su
intento por tomar la calle. Conversaciones entre militares de esos que le
cargaron el neceser a Cecilia Matos y Blanca Ibáñez señalan que usaran a sus
sicarios de Bandera Roja para asesinar a manifestantes de oposición frente a la
embajada de Cuba o, si allí las medidas de seguridad hacen difícil el crimen, lo
harán en la marcha del Primero de Mayo. Entre los preparadores del complot
figuran Herminio Fuenmayor, Iván Carratú Molina y Rafael Huizi Clavier.
El empleo masivo de paramilitares
para sembrar el terror por parte de Alvaro Uribe Velez está empujando una marea
humana hacia Venezuela. Es un Presidente terrorista empleando terroristas para
sembrar el terror. Uribe tiene décadas de relación con estos grupos de asesinos,
que generan pánico en pueblos y ciudades enteras, hasta forzar huidas masivas.
Jamás nadie ha visto que los ciudadanos crucen la masivamente la frontera
huyendo de los restantes grupos irregulares colombianos. Uribe, muy ligado a los
carteles de la droga y a los sicarios (lo está hasta por herencia, ya que su
padre estuvo preso por narcotráfico), los emplea ahora en su política belicista
y por eso montó sainetes como la supuesta entrega a EEUU de Carlos Castaño, capo
de las autodefensas colombianas.
Hablando del narcopresidente colombiano, éste aplica politicas inamistosas no
sólo contra Venezuela, sino contra el resto de sus vecinos, Ahora amenaza a
Nicaragua por realizar prospecciones petroleras en aguas que Uribe dice son
colombianas.