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La censura tiene permiso
Por: Jesús Ramírez Cuevas
Fecha de publicación: 29/04/03
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En un hecho sin precedentes en la televisión estadunidense, el actor y director de cine, Tim Robbins, fue censurado abiertamente durante la transmisión en directo del programa "Today Show", de la cadena NBC, para conmemorar el 15 aniversario del ingreso de Bull Durham al Salón de la Fama del Béisbol. El hecho ocurrió el 18 de abril pasado.
Millones de estadunidenses fueron testigos –en tiempo real– de cómo se ejerce, sin disimulo, la censura en su país. Esto confirma el ambiente macartista que hoy respiran los estadunidenses. Lo peor del caso es que Tim Robbins y su esposa, la actriz Susan Sarandon, hablaban de la libertad de expresión en Estados Unidos cuando la pantalla se oscureció abruptamente sin ninguna explicación.

Cómo desenchufaron a Robbins
La mañana del domingo pasado, el conductor de "Today Show", Mat Lauer, presentó como invitados al matrimonio Robbins, que ha participado en numerosas protestas públicas contra la invasión a Irak y la política del gobierno de George Bush.
Al comienzo de la entrevista, Lauer inquirió mordazmente a Robbins si tenía planeado utilizar el evento para hacer declaraciones políticas. El actor lo negó. Por algunos minutos la conversación transcurrió sin problemas. El entrevistador hacía preguntas razonables y el invitado respondía en tono mesurado.
Pero Tim Robbins hizo las mismas declaraciones que ha expresado desde el inicio de la guerra: "El mensaje es que si se denuncia algo contra esta administración (de Bush), usted puede y será castigado". Y más adelante, agregó premonitoriamente: "Casi a diario estamos enviando al exterior el mensaje de que no se tiene el derecho de protestar contra este presidente". Más adelante, el actor también habló de un caso de censura por críticas al gobierno de Bush.
La conversación parecía inaudita en el ambiente actual de intolerancia patriótica que inunda los medios estadunidenses. Los Robbins hablando de política seria en un show dominical.
Con ironía, Robbins comentó: "Nosotros estamos luchando ahora por la libertad del pueblo iraquí, de modo que pueda expresarse libremente, pero al mismo tiempo le estamos diciendo a nuestros propios ciudadanos que tienen que callar".
Desconcertado, el conductor reaccionó con otra pregunta: "¿Cuando usted ve fotografías de iraquíes bailando y celebrando cambia su forma de pensar?" "No", respondió Robbins. "No me altera que ellos sientan esa libertad, yo espero que tengamos la solución allí y pueda hacerse ese trabajo".
En ese momento sucedió algo nunca antes visto en la historia de la televisión estadunidense: Cuando Robbins apenas iba a la mitad de la frase "Tenemos un historial terrible", la música de fondo subió, dejándolo literalmente ‘jugando fuera del escenario’.
Lauer estaba inquieto (quizá estaba recibiendo instrucciones por su auricular). En ese momento dejó de oírse la voz de Robbins y la pantalla se oscureció a media oración.
Los productores de la NBC no disimularon su enojo ni dejaron que el presentador despidiera a los Robbins, simplemente interrumpieron la transmisión. Alguien había dado la orden de desenchufar. La censura llegó cuando, irónicamente, se hablaba de la libertad de expresión.

Epílogo
La censura y la manipulación informativa se han convertido en práctica común en los medios estadunidenses, pero no se había llegado al extremo del caso de Tim Robbins, que se hizo ante millones de televidentes.
La NBC ha enfrentado otros escándalos recientes por despedir o reprender a comunicadores de su elenco por sus posturas críticas. Tales son los casos del conocido entrevistador Phil Donahue, al que los dueños del consorcio televisivo acusaron de "presentar invitados que están en contra de la guerra, en contra de Bush y que son escépticos respecto de los motivos de la administración". O el despido del corresponsal de guerra, Peter Arnett, por conceder una entrevista a la televisión iraquí, en la que hizo críticas a los planes bélicos y mencionó que había "una creciente oposición al presidente Bush a causa de la guerra". Arnett acusó a los medios y políticos de derecha de censurar a los reporteros.
Curiosamente, la operación militar "Libertad para Irak" significó mayores restricciones a las libertades en Estados Unidos.
Esa es la paradoja del "nuevo orden internacional" promovido por Bush: exportar "la democracia" en el mundo mientras cancela las libertades de su propio pueblo.
En todos estos casos, el mensaje es claro: Libertad sí, pero no para disentir. "Estás conmigo o contra mí", es el axioma del Imperio del nuevo siglo.

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Jesús Ramírez Cuevas


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