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“A confesión de parte, relevo de pruebas”, es un axioma jurídico que significa que quien confiesa algo libera a la contraparte de tener que probarlo. Por lo cual si Jorge Olavarría y Gerardo Blyde afirman que la oposición puso una cagada de pato macho en la operación “fraudazo”, esa es una verdad que no puede ser cuestionada, teniendo además una fuerza dogmática similar a un principio de fe pronunciado por el Papa hablando “Ex Cathedra”. Tanto más que la confesión es doble, y si dudáramos de lo expresado por Blyde, siempre queda el criterio de Olavarría para darle validez al planteamiento.
Por lo que hoy en El NaZional (A-2) con el artículo “Lo legal no es un tecnicismo” Jorge Olavarría le pone punto final al asunto sentenciando:
“Las planillas que están en los depósitos de Súmate son nulas. Yo no he dicho que las firmas son inválidas. He dicho que el texto que esas firmas rubricaron está viciado de nulidad.
Es lo firmado lo que invalida las firmas. Los que firmaron la planilla de El Firmazo fueron burlados en su propósito por la injustificable ligereza que redactó mal lo que los firmantes firmaron y por la arrogancia de quienes habiendo sido advertidos a tiempo de que la planilla era nula, insistieron en ponerla en las mesas.”
De esta manera Jorge Olavarría ratifica lo expresado en dos artículos anteriores, “Un paso atrás” (El NaZional 15/04/2003) y “El autogolpe” (El NaZional 22/04/2003), descabezando así mismo a Linares Benzo (el Opus Dei debería revisar lo que escriben sus numerarios), quien para ocultar responsabilidades propias y grupales trató de desviar la atención arremetiendo contra Olavarría. En esto copeyanos y “opusdeistas” se asemejan al gato, ya que como él proceden a enterrar sus excrementos a fin de no ser delatados.
Por su parte Gerardo Blyde manifiesta una duda existencial muy femenina (no podía ser de otra manera puesto que Liliana Hernández es lo más masculino de Primero Justicia) al titular su artículo de hoy de esta manera: “¿Convocamos o solicitamos?” (El “UniBerzal”, 25/04/2003)
Pero por encima de cualquier duda existencial, femenina o masculina, se atreve a afirmar:
“Por necesidad imperiosa, por honestidad con la gente, pero sobre todo por tratar de evitar que nuestras fallas como oposición demoren o acaben con el referendo, debemos expresar algunos errores cometidos con el revocatorio, aún reparables.”
¿Cuáles son ellos? Para muestra un botón:
“Las planillas que millones de ciudadanos firmamos el pasado 2 de febrero pueden ser rechazadas por el Consejo Nacional Electoral o por el Tribunal Supremo. El rechazo no será por las firmas y datos identificatorios, que son reales y los colocamos uno a uno todos los que solicitamos la consulta. El problema está en el texto de las planillas que, seguramente sin ninguna mala intención y debido a la premura con la que se imprimieron junto a todas las otras formas con diversas solicitudes para el 'firmazo', se colaron algunos gazapos que es menester corregir con prontitud para no 'morir en el intento' revocatorio por motivos de forma y no por el conteo en las urnas. Corregir ahora es oportuno.”
De allí en adelante lo que sigue una larga disertación que pareciera copiada de lo ya ha escrito por Jorge Olavarría, debido a los argumentos que se esgrimen, los razonamientos que se formulan y las conclusiones a las que se llegan. Conste que no estoy insinuado que Blyde se haya plagiado, puesto que hoy en día y en virtud a los postulados de la Posmodernidad, nada malo hay en adueñarse de lo ajeno (en materia de creación intelectual claro está), modificarlo en la forma y presentarlo como propio. Mal puedo pues condenar a un joven, criado dentro de los arcanos posmodernos, por algo que para él no existe.
Merece, eso sí, que nos detengamos en el último párrafo de su artículo, de lejos el más original.
“Si ya sabemos cómo es que se bate el cobre, ¿por qué no rectificamos ahora, rehacemos las planillas y recogemos de nuevo las firmas para solicitar el revocatorio? Estamos a tiempo. Como dice el dicho 'mejor un día negro que cien grises'. Asumamos el error, expliquémoselos a los ciudadanos y corrijamos. Un dirigente serio debe reconocer sus errores y rectificar cuando haya tiempo, y aún lo hay.”
Después de leído este enjundioso párrafo, entenderán el por qué de la foto que ilustra este artículo, despejándose así cualquier duda que los hubiese llevado a creer que ella se insertó por error, por ser la misma que se reprodujo en el artículo de ayer.
Y si es mejor un negro, ¡perdón!, un día negro que cien grises, ¿desde el 11 de abril de 2002 para la gente de la oposición no habrán sido trescientos ochenta (380) los días en los que no han visto la luz.?
Después de haber leído y escuchado lo que los Blyde & Cía. han escrito y dicho en estos últimos días, y tener ante uno la fotografía del Alcalde de Chacao en el CNE el 6 de noviembre del año pasado, como que lo único que queda por decir es:
¡Qué bolas!
riegoparejo@hotmail.com
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