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Los medios comerciales venezolanos, tanto impresos como radioeléctricos, se cuadraron con Colombia y contra su propio país en el tema de la supuesta ayuda oficial a la guerrilla colombiana. Es una mentira flagrante y los editores que se sumaron a esa campaña evidencian no ya su falta de ética, sino su bajísima condición humana. Resulta que hace apenas unos años, durante el segundo gobierno de Caldera, las Farc tenían representante en Venezuela. El comandante Ariel, que así se llamaba ese embajador oficioso, despachaba desde el Palacio Blanco y tenía credencial como funcionario de Miraflores, que le permitía almorzar en el comedor de esa instalación presidencial. Allí coincidía a diario con Caldera, con los sucesivos ministros de la Secretaría, los jefes de la Casa Militar y otros altos funcionarios de aquel gobiernito (o gobiernucho, a elegir). Ex funcionarios como Asdrúbal Aguiar o Pompeyo Márquez podrían explicar cómo le asignaron una oficina en un recinto de la Presidencia al emisario del principal grupo insurgente colombiano. Claro, los medios entonces no mentían con eso de que Venezuela apoyara a los irregulares En aquellos tiempos periódicos y televisoras no hacían esa repugnante politiquería de apoyar a las autoridades colombianas contra las venezolanas y todo el país tenía claro que había que tener contacto oficial con el Estado colombiano y oficioso con los grupos irregulares, que en definitiva son un factor de poder en aquel país, donde controlan más de la mitad del territorio y son la autoridad real al menos en las nueve décimas partes de la larguísima línea fronteriza. Es más, El Nacional (aún no se había transformado en Nazional) al menos en dos oportunidades entrevistó al Comandante Ariel, embajador de las Farc, a quien le concedían íntegra la página D-1. Pero Miguel Henrique Otero de Peña muestra su ralea al asegurar que el gobierno de Chávez coopera con la guerrilla, cuando en su periódico hace cinco años entrevistaba a página completa al embajador de las Farc. El amigo de Alfredito muestra una vez más que es un embustero.
No ha habido forma de que el choro Antonio Ledezma de Capriles devuelva objetos de alto valor histórico que se robó durante el golpe del 11 de abril, cuando penetró en la Alcaldía y se llevó, entre muchas otras cosas, el libro de firmas de visitantes ilustres al salón donde se suscribió el acta de independencia. La verdad es que este Ledezma es un verdadero “presunto”...
La sensual mulata Albis Muñoz, en su condición de jefa de Fedecámaras, está en campaña contra cualquier aumento de salarios. Manuel Cova, capo sindicalero, de boca para afuera dice que hay que elevar la remuneración a los trabajadores, pero se cuadra con la tesis patronal de que lo importante es conservar el empleo, aunque sea mal pagado. Claro, para Cova los intereses de los asalariados son irrelevantes y por eso mantiene ese infame acuerdo contranatura con los patronos. No podía esperarse otra cosa de un sujeto que estuvo preso en El Junquito por robarse los fondos del sindicato de la Construcción en Miranda. Por ese delito lo expulsaron de AD. Sí, así como suena: lo botaron de AD por ladrón, que es algo así como que te saquen de El Dorado por mala conducta o porque los otros presos consideren que los desprestigias con tu presencia. La información sobre el “encane” de Cova ha salido decenas de veces en la prensa, sin que este hampón sindical haya podido desmentirla, pues es la rigurosa verdad. Ésa es la calaña de los jefes opositores...
Por cierto, a pesar de las maniobras entre la sensual mulata y el sindicalero ex presidiario, al final el gobierno, que no le para a organizaciones espurias, decretará una sustancial alza salarial. Increíblemente, será más de lo que piden esos corruptos burócratas de la CTV.
José Vicente Rangel puso el dedo en la llaga esté miércoles, durante el congreso de Podemos. Recordó como el 13 y 14 de abril del año pasado, cuando Venezuela se echó a la calle para reponer a Chávez en la Presidencia, no hubo ni una sola manifestación en apoyo al efímero tiranuelo Carmona Estanga. Ese gobiernito se desmoronó sin un doliente. Hasta la turba que asediaba la embajada cubana huyó despavorida al saber que el pueblo estaba reinstalando al Presidente constitucional. ¡Cómo corrieron esos cobardes! Terroristas y asesinos como Salvador Romaní, Ricardo Koésling, Henry López Sisco o el hijito de Pilarica Romero aún andan en estampía. Todo ello por no hablar de los militares de Altamira, que pegaron la carrera tras realizar la acción más despreciable que puede cometer un oficial; despojarse del uniforme y botarlo al piso. Así de “valientes” son los jefes civiles y militares de la oposición.
Finalmente, los sicarios de Alfredo Peña de Otero que el día del golpe de Estado asesinaron a dos ciudadanos e hirieron a más de 30, fueron presentados ante el tribunal que en Maracay ventila esos crímenes. Son ocho funcionarios de la Policía Metropolitana que intencional y premeditadamente abrieron fuego contra manifestantes chavistas. La planificación de ese crimen, en la que el Alcalde Metropolitano y su principal sigüí, Iván Simonovis, llevó varios días. La premeditación se evidencia en que los asesinos con uniforme azul emplearon pistolas que les entregaron para ello, y no los revólveres Smith & Wesson modelo 20 reglamentario de esa policía. Estos criminales están recibiendo mucho dinero para que no cuenten la verdad de cómo Peña de Otero, Simonovis, Henry Vivas y Forero les dieron instrucciones de disparar a matar contra los chavistas situados sobre el puente de Llaguno. Como acertadamente nos precisó un lector, no es Peña quién les costea la defensa a los hampones de azul, sino los contribuyentes de Caracas, que ven como este Alcalde felón malversa los recursos para intentar que se silencie su participación en asesinatos y lesiones.
Ayer tuvimos problemas en el servidor y un porcentaje significativo de lectores no recibió la entrega correspondiente. A continuación remitimos nuestro “cianuro” de ayer para aquellos que quedaron fuera:
Verdadero estupor causó Su Eminencia Ignacio cardenal Velasco al negar haber firmado el decreto que establecía la dictadura empresarial de Carmona Estanga. El embuste lo echó a pesar de que todo el país lo vio suscribiendo de primerito ese infausto documento, tras un largo intercambio de beatíficas sonrisas con el tiranuelo. Ese estupor sería mucho menor si se entiende cómo una persona de esa catadura pudo llegar a príncipe de la Iglesia. Velasco es un hombre propiedad de Rosalio cardenal Castillo Lara. Este último es muy inteligente, astuto, un verdadero político eclesiástico y por algo durante muchos años fue la eminencia gris en El Vaticano, donde su grupo era el único contrapeso al Opus Dei. Su poder era tal que los romanos, que saben mucho de política eclesiástica afirmaban que las matrículas de los carros de El Vaticano llevaban las letras SCV (santa citta de El Vaticano) que querían significar “si Castillo vuole” (Si Castillo quiere). Castillo Lara obligó a jubilarse al ahora fallecido Alí cardenal Lebrún Moratinos al cumplir la edad teóricamente prevista para ello. Curiosamente y como una especie de justicia poética, también a Castillo Lara le forzaron a jubilarse contra toda costumbre. En sus juegos de poder, Castillo Lara decidió apoderarse del control de la iglesia criolla, donde su influencia era limitadísima, ya que toda su carrera fue en la curia romana. Para ello empleó a uno de sus peones: Ignacio Velasco, quien como Castillo Lara, es salesiano. De hecho, era el único salesiano en funciones distintas a la enseñanza, tarea principal de dicha orden. Velasco, por cierto, tuvo que salir de la docencia por el pésimo recuerdo que dejó como director de un colegio salesiano en Valencia, pues tiene costumbres tipo Primero Justicia. Lo enviaron de vicario apostólico a Puerto Ayacucho, cargo que conlleva la dignidad de obispo y derecho a mitra y báculo, pero escasísimo poder real. Es un cargo menor en la jerarquía y quizá un poco superior al talento real de Velasco. No obstante, como Castillo Lara no tenía nada mejor para escoger, impuso a Velasco como arzobispo de Caracas. Es algo así como saltar de teniente a general de división. Su servilismo con Castillo es total. Éste lo recompensó con el capello cardenalicio, en los tiempos en que mandaba en El Vaticano, como jefe del llamado “clan masónico”. Obviamente, Velasco ha ido de error en error, metiendo la pata a diestra y siniestra. La Iglesia anda a la deriva, sin autoridad ni liderazgo interno. Esto se agravó con la enfermedad de Velasco –un cáncer de mamas que le atienden en el hospital del Opus Dei en Pamplona- quien sólo atiende su salud particular y no la del catolicismo. Por si fuera poco, el Opus Dei (también el Opus Gay pues ambos están muy ligados en Venezuela) lo lleva nariceado y le obliga a adoptar posturas muy raras si quiere seguir recibiendo tratamiento en su hospital. Así que no es raro que un prelado así niegue haber hecho lo que todo el país le vio hacer. O que confiese públicamente su hipocresía asegurando que que en realidad firmó un papel en blanco.
Para seguir con temas eclesiásticos, Omar Camero, el capo de Televen, está que echa chispas con la Iglesia. Con el peculiar sentido de la democracia y la libertad de expresión que caracteriza a algunos delincuentes disfrazados de prelado, le prohibieron transmitir la película La última tentación de Cristo, después de haberla ya comprado y pagado. Le tocaron en el bolsillo, único punto que le duele a Camero, que no quiere a nadie salvo a bolívar, siempre y cuando esté acuñado.
La sensual mulata Albis Muñoz reapareció con su obsesivo discurso de que el gobierno maneja un plan para acabar con los empresarios. Esta atractiva dama parece olvidar que de arruinar empresarios se encarga Fedecámaras sin necesidad de ayuda oficial. Por cierto, la huida de Carmona Estanga y Carlos Fernández ha sido devastadora para Fedecámaras. Ahora cuando se reúne el directorio bajo la presidencia de Miss Pulpera, no dan pie con bola, pues sus integrantes –salvo los que tienen costumbres tipo Primero Justicia- en lugar de dedicarse a conspirar, sólo tienen pensamientos lascivos.
La puesta en marcha de los mercados populares del proyecto Mercal, que implica más de cien puntos de venta en todo el país antes de que termine el año, es un golpe noble a esos hampones disfrazados de empresarios que siguen la línea de Fedecámaras, es decir, especulan y acaparan. Allí se comercializarán productos esenciales, sin intermediarios y a precios muy atractivos. Por ahí se venderá un porcentaje importante de los alimentos que consumen los ciudadanos, que ahora sí podrán evadir el cerco monopólico de las cadenas tradicionales. Incluso organizaciones delictivas, como Polar, saldrán tremendamente afectadas, pues Mercal posibilita que los agricultores y ganaderos coloquen artículos como arroz o harina precocida sin pasar por las roscas agroindustriales.
Este martes la Plaza Altamira cumplió seis meses de “liberada”. Quizá nada demuestre más el ridículo papel de esos militarcitos que la forma despectiva como los trató la prensa en su aniversario. El Nazional, que poco tiempo atrás abría su portada con ellos, se limitó a reseñar el semicumpleaños en la parte inferior de una página par (A-6). La verdad es que esos bacalaos con uniforme no saben cómo hacer para salir de la trampa en que se metieron. Por algo Carlos Alfonzo Ramírez, que es mucho más vivo que bolsas fatuas y engoladas como Medina Gómez o Néstor González de Raronsky, se dejó capturar y así hasta le dieron tratamiento de héroe. En fin, que a esos militares les dieron el tratamiento del condón, que se usa y luego se bota. Por algo ahora la oposición quiere deslindarse como sea de ellos, tal y como desde el principio intentó hacer el ala adeca de Lewis Pérez y su mampara, Ramos Allup, que hasta mandaron a la base (¿a lavase?) al energúmeno de Rafael Marín, empatado a muerte con los militarcitos altamiranos.
Las asociaciones de ganaderos del sur del Lago, las mismas que “presuntamente” contratan sicarios y paramilitares colombianos para asesinar a dirigentes agrícolas, publicaron un remitido donde aseguran que están por encima de la ley y que no admitirán nada que menoscabe sus derechos sobre las tierras que invadieron. Porque esos hampones admiten que “sus” tierras son robadas y las obtuvieron “colonizando y transformando la selva a nuestras propias expensas” como textualmente señalan. En fin, que hablamos de delincuentes que contratan a asesinos para proteger su botín.
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