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No desearía empezar esta crónica con un lugar común como aquel que afirma que una imagen vale por mil palabras, pero qué remedio. Basta ver las fotografías en las que Eduardo Lapi y Manuel Cova están al lado de Carmona Estanga para que no sea necesario escribir un largo artículo explicando qué hacían ellos en abril del año pasado en tan buena compañía. Lo único que pudiera acotar es que hace un año no tuvieron empacho en aupar a un hombre que en menos de lo que espabila un cura loco dio muestras de lo que era capaz. Y lo que son las cosas, hace un año eran golpistas y hoy demócratas a carta cabal. Tan libres de pecado que hasta se consideran con autoridad moral suficiente como para decirle dictador a Chávez.
Y como no tienen ni memoria ni vergüenza, mucho menos vergüenza que memoria, el Gimoteo Zambrano con su cara muy lavada se atreve a declarar que: ”(...) el oficialismo es una corriente autoritaria y personalista, donde un solo hombre ejerce de manera brutal su voluntad sobre un grupo obsecuente, de manera que si la dirección emeverrista se opone al acuerdo planteado no nos queda duda de que simplemente actúan como marionetas del primer mandatario.” Y eso lo dice Gimoteo (¡qué bolas!), el mismo que durante años se arrastró a los pies de Ixora Rojas y le jaló bola pareja a Alfaro Ucero, lo que era el “modus operandi” para poder ascender en AD. ¡Imagínense entonces lo que tuvieron que hacer Ixora y Liliana Hernández (lo más masculino de Primero Justicia, a decir de un deslenguado amigo) para llegar a donde llegaron! El mismo al que le parecía muy normal levantar la mano en el Congreso, aun cuando estuviese en desacuerdo con lo que se estaba aprobando, pero que debía ser aprobado porque el “policía” Izaguirre así se lo había ordenado a la fracción parlamentaria de Acción Democrática. Que un Gimoteo y un Américo Martín denigren del autoritarismo y del personalismo, es tan poco convincente como si Walter Mercado arremetiese en contra de los afeminados. ¿Es qué acaso han olvidado que militaron en partidos políticos de neto cariz “estalinista”? ¿No será justamente por esos resabios por los que la Coordinadora DemoKKKrática está vuelta mierda? ¿O no será ese un súcubo engendrado por adecos y copeyanos para tratar de hacer olvidar sus orígenes?
Y como no tiene vergüenza, por no decirles que son unos sinvergüenzas, tampoco dudan afirmar que “hay que dejar en claro que el preacuerdo no admite modificaciones.” O sea. Que se hace parte de una Mesa de Negociación y de Acuerdos, pero un preacuerdo no admite modificaciones. En otras palabras, debe ser lo que nos da la gana y cuando nos da la gana, de lo contrario pateamos el tablero. ¿Quiénes son entonces los autoritarios, personalistas, e inmaduros y malcriados añado yo? Y como además de sinvergüenzas también son brutos, rebuznan de este modo:” (...) con o sin aval del oficialismo se hará el referéndum revocatorio y en caso de que el Ejecutivo ponga obstáculos para su realización, la FAN tendrá que reestablecer el orden constitucional”
Porque esa es ahora la última. Han descubierto el “referéndum” revocatorio. Pero como no leen la Constitución, ni les importa lo que ella pauta, todavía no se han enterado que el referéndum revocatorio no requiere del aval del oficialismo, sólo requiere de la voluntad de hombres libres sabedores de que la Carta Magna consagra que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo el que la ejerce directamente de la forma prevista en la Constitución y en la ley. Por lo que lo único que tienen que hacer es convencer a dos millones cuatrocientos mil venezolanos (votos más, votos menos) para que firmen de aquí a agosto las planillas solicitando el referéndum, redactar convenientemente la pregunta, que el nuevo CNE revise las firmas recogidas y que cuando corresponda ir a votar crucen los dedos para que un cojonal de venezolanos no les pinten una paloma y voten masivamente de nuevo por Chávez. Si no fueran tan requete bolsas le harían caso a Jorge Olavarría, quien en días pasados (El NaZional, 15 de abril de 2003) escribió: “Los que quieren que el mandato de Chávez le sea revocado son los que tienen qué hacer lo que es necesario para que eso suceda, y hacerlo bien. Si no quieren que Chávez salga, pueden chillar que Chávez no se contará y hará trampa y no hacer nada, o hacer algo y hacerlo mal para que cuando se les niegue la solicitud, como sucederá si insisten en presentar las planillas de El Firmazo, chillen que se les hizo trampa.”
¿Entonces que pinta en todo esto la Fuerza Armada? ¿De verdad creen que la Fuerza Armada habrá de deponer a Chávez cuando cualquiera de ellos pegue el grito al cielo diciendo que hubo fraude? Porque eso es lo que está latiéndoles en el subconsciente.
Seguramente así lo creen por estar convencidos que los “valientes” de la Plaza Francia están en capacidad de convocar a sus hermanos de armas para que salgan a deponer a Chávez.
¡Qué bolas!
Caracas, 24 de abril de 2003.
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