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No sé si por Semana Santa, o por haberse cumplido un año del golpe de Estado, lo cierto es que llamó la atención la gran cantidad de “mea culpa” que pudimos leer en la prensa y ver en la televisión.
Por la jerarquía del personaje merece la pena comenzar con el “Yo no firmé” del Cardenal Ignacio Velasco, que le inspiró al artista plástico Pájaro el dibujo que ilustra este artículo.
Nada malo hay en que alguien se arrepienta de algo, ya que de humanos es errar, pero lo que sí sobrepasa los límites es que se pretenda negar lo que gran parte de un país vio, lo que no es otra cosa que al Primado de la Iglesia Católica venezolana en el Salón Ayacucho el viernes 12 de abril de 2002 santificando la “coronación” de un impostor. Estuvo allí iluminada la cara con una beatífica sonrisa, lo vimos como se levantó al ser llamado, lo vimos acercarse al usurpador y como lo abrazó fraternalmente, para luego verlo firmar como testigo ( y fue el segundo en hacerlo) el acto de la “auto juramentación”. Aquella tarde de abril asistimos a la versión “tropical” (por no decir subdesarrollada) de lo sucedido siglos antes cuando Napoleón llevó al Papa a París, para que éste fuese testigo de cómo el “Corso” se ceñía el mismo la corona imperial. ¡Claro!, que el Cardenal Velasco no es Pío VII, ni Carmona Napoleón Bonaparte. Pero el Cardenal estaba allí avalando ese “firmazo”, por lo que no importa, tal y como Su Eminencia lo afirma, que firmara un papel en blanco o que lo que hubiese firmado no fuera otra cosa que un simple Decreto prohibiendo sacarse los mocos en la Plaza Bolívar. Lo cierto es que Su Eminencia firmó, y por aguajero se jodió. ¡Para siempre!
¡Qué bolas!, a pesar de que, como dicen por allí, las bolas de un Cardenal así como las de un Papa no tengan mayor utilidad.
Por su parte Enrique Mendoza Dascoli, de quien las malas lenguas afirman que usa la cachucha al revés para ocultar los mordiscos que un muy “privado” vampiro le estampa en la nuca, no dudó en una entrevista, concedida a un canal privado de televisión, en pedir "perdón por lo que se hizo", refiriéndose a la frustrada huelga con la que durante 63 días una sarta de inadaptados presionaron a Chávez para que saliera del Gobierno. Aunque el arrepentimiento del hombre (¿?) de la cachucha volteada tiene su piquete al revés, puesto que lo hace con la intención de embasurar a la oposición al afirmar que “muchos dirigentes de la Coordinadora se han tratado de lavar las manos después del paro nacional", y que “entiende la confusión que reina entre los opositores del Gobierno pero rechazó que ello justifique los auto ataques entre los propios sectores opositores. (...) que no 'autogoleen' y no sigan escupiendo para arriba para que nos caiga la saliva". Me imagino a unos cuantos exclamando ¡no seas tan marico!, en lugar del consabido ¡qué bolas!
El Domingo de Pascua, para rematar con bombos y platillos la Semana Santa, Horacio Medina emerge de las tinieblas y nos sorprende con unas “cantinfleras” declaraciones. El presidente de Unapetrol afirma que hay que dejar de atacar a Chávez dado que ” él es un fracaso. No pudo ser el gran pítcher que soñó, no pudo ser un militar exitoso, no pudo dar un golpe de Estado y tampoco puede gobernar el país (...)” Y eso lo afirma un perfecto desconocido, alguien que pertenece a un estamento político al que Chávez se ha cansado de derrotar una y otra vez. Pero no contento con ello se atreve así mismo a decir que “(...) aquí hemos caído en otra trampa. El Presidente siempre saca su cajita (la Constitución) y pretende meternos en ella. Los pueblos son los que hacen la Constitución y no la Constitución la que hace los pueblos. La salida adecuada en Venezuela es el referendo, y hay que insistir en eso, si no vendrá la explosión.”
No sé a qué explosión él se ha de referir, en lo personal recuerdo una que se produjo el 13 de abril del año pasado, en la que el pueblo se lanzó a la calle con su cajita (Constitución) en la mano y sacó a patadas del Palacio de Gobierno a los “patrones” de Horacio Medina.
Esa sí que fue una explosión, tan arrecha que aun los tiene vueltos mierda.
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