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Reminiscencias
Por: Ing. Jeffrey Jaramillo
Fecha de publicación: 21/04/03
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Las circunstancias que rodearon la desintegración de la Gran Colombia, hecha efectiva en 1830, adelantada urgentemente por la oligarquía de entonces con el movimiento de la Cosiata en Valencia; y la posterior ruptura en 1828 de Bolívar y Santander, aduciendo este ultimo el no cumplimiento del compromiso de Tocoima, refleja las características desconocidas por la mayoría de los pueblos del hemisferio, del esquema de dominación formulado y ejecutado en los grandes centros del poder politico-economico de carácter hegemónico (que aun se mantiene, mas feroz y radical) de la época, para por la vía de hecho y de derecho lograr someter a nuestros piases. Para el imperialismo devorador, era imperante acabar con cualquier vestigio que sirvió de sustento a la hegemonía española durante casi 300 años, pero igual de necesario era, luego de logrado este trascendental objetivo, evitar y/o anular cualquier intento de unión geopolítica que permitiera la consolidación de una Gran Nación al Sur del continente Americano. Contradictoriamente bajo estas circunstancias, Bolívar recibe en principio el apoyo del imperialismo Anglosajón urgida (por sus oscuros intereses neocoloniales) de la derrota de España, pero de la misma manera el imperio enfrenta de manera implacable su propuesta de formar una Gran República y a todo proyecto unionista que estuviera dirigido - según ellos- a tan contrarios fines. Precisamente durante el periodo comprendido de 1810 a 1830, la acción llevada a cabo por las fuerzas independentistas en el Sur del continente cuyos máximo propulsores: Bolívar y San Martín, con visiones políticas absolutamente contrapuestas, pero en esencia grandiosas y visionarias, se oponían decididamente a las pretensiones del imperialismo floreciente y de un carácter de dominación altamente expansivo. Las diferencias surgidas dentro de los mandos republicanos, - en su ínterin de definir cual forma de gobierno adoptar para las nacientes Repúblicas - se dieron no solo por el control del poder y la dirección de la guerra, detrás de todas esas desavenencias se percibe la definición clara y tempranera de las dos corrientes presentes en dichos mandos, que propulsaban por un lado la independencia total y conformación de una gran nación y por otro los que defendían el "Avance hacia el tutelaje de nuevas potencias" que basándose en extrañas tesis politica-economica enmascaraban su especial interés de aprovechar para ellas los inmensos recursos regados por toda la Gran Patria; lamentablemente para Bolívar y todas las sucesivas generaciones se impuso lo segundo. Durante el desarrollo de toda esta trama traidora a los sublimes intereses que motivaron la independencia (igualdad de las razas y la abolición de la esclavitud), resalta un hombre que por sus características personales, morales, espirituales fue el llamado en el momento mas inoportuno de nuestra historia a hundir y acabar con el sueño bolivariano de la integración y con ello ser el genuino y mas efervescente defensor del Tutelaje colonial, su nombre Francisco de Paula Santander, que a decir del notable historiógrafo, Benjamin Agudelo, anota: "Un coetáneo de Santander lo llamo magistrado codicioso, sanguinario, corruptor, inhábil" (fin de la cita). Santander nombrado por Bolívar Vicepresidente de la Gran Colombia luego de liberada la Nueva Granada en la Batalla de Boyaca el 7 de Agosto del año de 1819. De esta posición se encargo permanentemente y poco a poco, en soslayar la idea primordial de Bolívar, impidiendo magistralmente por cualquier vía su consolidación. Esta posición que se hizo mas enconada y publica después del atentado del 25 de Septiembre de 1828, coincidía con la posición adoptada por el mundo anglosajón y los EE.UU, frente al proyectado Congreso Anfictionico del Istmo de Panamá. Existen suficientes elementos de juicios de carácter históricos, que permiten afirmar que esta coincidencia entre los postulados de la política imperialista y Santander no fue casual. Esto se desprende del hecho mismo como Santander adelanto diligentemente y en sentido opuesto las instrucciones de Bolívar, respecto al proyectado Congreso del Istmo . Con una precisión casi mítica advertía Bolívar a Santander: "No se olvide usted jamas de las tres(3) advertencias que me he atrevido a hacerle; primero que no nos conviene admitir en la Liga al Río de la Plata, segunda a los Estados Unidos de América y tercera no libertar a la Habana. Estos tres puntos me parecen de la mayor importancia, pues creo que nuestra liga puede mantenerse perfectamente sin tocar los extremos del sur y del norte; y sin el establecimiento de una nueva República de Haití" (fin de la cita). Respectos a estas advertencias paso a citar al celebre Don Indalecio Lievano Aguirre, quien describe la posterior conducta de Santander: " El vicepresidente de Colombia, General Santander, hostil a toda organización de proyecciones americanas - capaz de contrapesar las fuerzas regionales empeñadas en acelerar el proceso de multiplicación de nacionalidades en América- en la imposibilidad de oponerse abiertamente a la reunión del Congreso de Panamá, opto entonces por convertir el Congreso no en la agrupación de aquellos países americanosque tenían una misma posición democrática ante los propósitos imperialistas de la Europa absolutista y del mundo anglosajón, sino en una reunión de todos los países del hemisferio cualesquiera fueran sus inclinaciones políticas y sus intereses comerciales. Que la multiplicidad de las tendencias encontradas que actuarían en el Congreso evitaría la formación de una confederación política con poder para absorber a las vacilantes nacionalidades americanas y serviría para destacar la importancia de los factores regionalistas en el nuevo mundo, fueron las razones que indujeron a Santander a poner en marcha esta política que constituye el verdadero antecedente del panamericanismo _cuyo ingenioso iniciador fue Santander y no Bolívar- política que aspiraba, a la sombre de la doctrina de Monroe, el triunfo de aquellas tendencias que buscaban transformar las antiguas divisiones administrativas de la Colonia en estados soberanos e independientes y evitar la formación, en las regiones centrales del continente, de una Confederación capaz de oponer adecuado contrapeso a las formidables agrupaciones territoriales y humanas que comenzaban a formarse en los extremos Norte y Sur del Hemisferio" (fin de la cita). Se hace necesario que reconozcamos en nuestra propia historia los gravisimos errores que hemos cometido, muchos por egoísmo, por maldad, por ser simplista a la hora de asumir posturas que trasciendan hacia el futuro, hacia lo bueno. Hoy en nuestro país, pareciera que quisiéramos repetir tan infame camino, que solo nos ha traído destrucción y desolación. Similitudes extraordinariamente asombrosas pudiésemos definir en la actualidad entre Alvaro Uribe y Santander, es mas con el mayor respeto hacia mis hermanos colombianos creo que existe un ente mejorado en el pensamiento y accionar de Santander y yo lo resumo en un nombre: Alvaro Uribe de Paula Santander. Implica entonces que la fuerza espiritual moral y física tiene que ser mucho mayor para enfrentar lo que eso significa para nuestro país y en especial para los pueblos de Latinoamérica. Como anillo al dedo dirán los representantes del Imperio, respecto de Uribe. Mi llamado sigue siendo a la unidad de todos, el evento del 13 direcciona aun mas el camino para entender que no es tiempo de celebraciones, definitivamente es tiempo de conversión, de consolidación, de convencimiento en el proyecto de país dibujado en la Constitución Bolivariana y que representa luz y esperanza para los demás pueblos del mundo. Después de todos - convénzanse- y por siempre vendrán tiempos de alegría, de vida, de esperanza, tiempos de patria bolivariana que quizás nosotros solo la vivamos desde allá con el Dios que nos da la oportunidad de hacer su voluntad para sus hijos. Así sea.
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Ing. Jeffrey Jaramillo


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