La primera etapa de la operación militar de destrucción, matanza y ocupación
de Irak está, al parecer, concluyendo. Poco antes de que el marine-héroe frotase
la cara de la enorme estatua de Sadam, en Bagdad, con un trapo de barras y
estrellas, el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos manejaba
distintas opciones para dar por concluida oficialmente la guerra. Pero
fue esa ofensa planeada -recibida con un silbido de protesta incluso por las
pocas decenas de personas que se habían prestado a corear la victoria del
Imperio-, retransmitida a todo el mundo por cámaras y periodistas de nuevo
serviles, la que sirvió de cierre a la esquemática historia contada por
Washington: “señalamos el peligro universal, armamos la máquina de guerra,
llegamos y vencimos, quebramos el Eje del Mal”.
Memoria de una infamia
En esta época en la que los hechos se sustituyen fácilmente por secuencias
televisivas creadas ad hoc, repetidas hasta la saciedad durante algunos días,
archivadas después y mostradas de cuando en cuando en resúmenes que reafirman la
historia oficial, o en conmemoraciones para dar ejemplo, es muy importante
rescatar las múltiples piezas desechadas por ese relato del poder, construir los
guiones rotos, enlazar los eslabones de una historia despiezada y deformada
pedazo a pedazo, reconstruir la memoria completa y afirmarla en la conciencia de
las gentes. Sólo así las nuevas infamias serán inmediatamente reconocidas y la
indignación de los últimos meses se irá convirtiendo en resistencia y en
revuelta. Muchos jóvenes han sentido por primera vez el desconcierto ante una
ferocidad ignorada, la cólera ante una injusticia sin límites, el dolor ante una
matanza despiadada, y la nausea ante tanta barbarie realizada por la codicia, en
nombre de los derechos humanos.
Para mantener y fortalecer la resistencia ante el nuevo fascismo que se está
reinventado en Estados Unidos y desenterrando en algunos países de Europa, es
imprescindible reunir las páginas elaboradas en mil lugares y releer en ese
libro abierto que ha sido en algunos momentos esta guerra.
Frente al esfuerzo por descomponer los procesos en fragmentos manipulables,
romper la lógica de los hechos, y enterrar los sucesos más significativos, que
hacen los órganos de Falsimedia, nosotros tenemos que participar en ese trabajo
de reunir, ordenar y dar sentido a todas las piezas de la infamia.
Con el propósito de participar en la conservación y el rescate de la memoria
de todos para la resistencia de todos, estoy escribiendo estas notas:
1.-Algunos antecedentes de la destrucción de Irak y la matanza de sus
gentes
-La guerra de Irak fue precedida y preparada por doce años de embargo
que tuvo consecuencias terribles en la población y catastróficas en la economía:
más de 1 millón de muertos, el 50% niños, según datos de los organismos
especializados de la ONU; la infraestructura petrolera, de saneamiento, de agua
potable, hospitalaria, sanitaria, sufrió un proceso continuo de deterioro.
-Para hacer más profundo el desastre humanitario que causó el embargo,
algunas de las infraestructuras básicas para la salud y la vida de la población,
como sus redes de agua potable, fueron sistemática y deliberadamente destruidas
por los bombardeos durante la guerra del Golfo y los sucesivos ataques
posteriores de los Estados Unidos y el RU. El embargo fue utilizado como
instrumento de “ablandamiento” dirigido directamente contra la población civil.
En el embargo está el primer genocidio de la guerra contra Irak.
-El embargo fue mantenido como instrumento de guerra al margen de las
resoluciones del Consejo de Seguridad. Efectivamente, la ONU vinculaba el
embargo a la eliminación de las armas de destrucción masiva, condicionada a su
vez, genéricamente, al desarme nuclear, químico y bacteriológico en Oriente
Medio.
Los EEUU, que rearmaron constantemente a Israel, manipularon a su antojo las
inspecciones de armamento a las que condujeron reiteradamente a callejones sin
salida. Con absoluto desprecio por la ONU llegaron a convertir al primer equipo
de inspección –la Unscon- en un instrumento de espionaje de la CIA, y se negaron
sistemáticamente a acompañar el desarme evidente de Irak con una reducción y
eliminación del embargo.
-Además de esta utilización de una medida condicionada de la ONU como un
instrumento de guerra interpretado y gestionado por los EEUU, los dos países que
finalmente han destruido y ocupado Irak declararon unilateralmente, es decir,
ilegalmente, dos enormes zonas de exclusión al norte y sur del país, lo que les
sirvió de justificación complementaria para realizar continuos ataques a Irak,
para mantener, utilizar y dosificar la presión militar contra un país
virtualmente desarmado.
-La utilización de las inspecciones como coartada para la libertad de
agresión de los EEUU permitió realizar ataques masivos como la operación Zorro
del Desierto en diciembre de 1998, o la realizada por Bush en febrero de 2001.
La arbitrariedad de esas agresiones militares era tan manifiesta que el primer
ataque mencionado fue programado para encubrir el escándalo doméstico de Clinton
con la becaria Mónica Lewinsky, y el segundo para consolidar con bombas un poder
discutido tras la fraudulenta elección presidencial.
-El embargo y el desarme, en lugar de funcionar como dos mecanismos
interrelacionados por un final progresivo y simultáneo: cuando avanza el
desarme, disminuye el embargo; fueron utilizados como una tenaza. Las
progresivas exigencias de las inspecciones, desvinculadas totalmente de la
existencia y búsqueda de armas de destrucción masiva, y transformadas en
coartadas para la realización periódica de enormes bombardeos, se combinaron con
un sostenimiento de la dureza del embargo cuyos efectos genocidas crecían a lo
largo del tiempo.
-Este procedimiento criminal, sólo fue posible con la complicidad cínica o
cobarde de los miembros del Consejo de Seguridad, la impudicia rastrera e
irresponsable del secretario general, Annan, y la actitud servil o connivente de
los responsables políticos de los “países civilizados” que redujeron la dignidad
de sus pueblos al nivel de esa ignominia. El procedimiento se repitió, como
veremos, durante el último proceso de inspecciones.
2.- La crisis de Irak perfecciona un modelo de
intervención
-La crisis de Irak va perfeccionando un modelo flexible
que combina el juego diplomático de distracción-legitimación y la intensa
preparación mediática, con un paralelo e irreversible proceso militar.
El conflicto que ha conducido a la destrucción e invasión de un país,
y a la realización de una enorme matanza inmediata o demorada, ha sido una
creación exclusiva de los EEUU.
-La guerra llega desde mucho más atrás que las teatrales discusiones
de última hora en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Fue anunciada
por Rumsfeld en septiembre del 2001, horas después del atentado contra las
Torres Gemelas y el Pentágono, y prevista mucho antes. Bush la tenía tan
presente en su gran agenda inicial de gobierno que se reafirma como presidente
con un primer ataque absolutamente injustificado, inmediatamente después de su
toma posesión.
-Irak era, desde varios años atrás, la “crisis permanente” o la “crisis
reserva” que los EEUU utilizaban para realizar periódicos alardes de autoridad
ante el mundo, estimular el sentimiento patriótico nacional, o, simplemente,
mejorar el nivel de aceptación del presidente en los preámbulos electorales.
-El juego diplomático sobre la “guerra inevitable” se establece con
una presión y chantaje continuo sobre el Consejo de Seguridad en su
conjunto, y sobre cada uno de los miembros que se resisten a obedecer
incondicionalmente las órdenes de los EEUU.
-El progresivo deterioro de la ONU hasta llegar a ser una “institución
subordinada de servicios” para el Imperio, la burla que los EEUU hacen de la
“comunidad internacional”, y el proceso complejo de complicidades, simulaciones
y resistencias, tiene momentos en los que se ilumina y estalla la verdad ante el
ojo tuerto y el oído sordo de los países “más civilizados” del mundo.
La solemne presentación por el “presidente-emperador” Bush de la “Nueva
Estrategia de Seguridad Nacional de los EEUU” es uno de estos momentos en los
que culminan la ostentación de poder y la hipocresía. El documento explica
descaradamente cuáles son las nuevas normas internacionales que regirán a partir
de ahora. Los EEUU se autodefinen como paladín de la “Libertad” y de la
“libertad de comercio, empresa y mercado” (a la que denominan “principio
moral”), y se “comprometen” a extenderlas por el mundo. Además afirman su
voluntad de utilizar la fuerza militar de manera ilimitada y preventiva, como
instrumento fundamental para su política planetaria y que no se someterán a
limitación internacional alguna. El presidente de los EEUU dispondrá de todas
las opciones militares posibles, incluidas, claro está las armas de destrucción
masiva. Tampoco aceptan restricciones legales internacionales en cuanto a las
modalidades en el uso de la fuerza: los EEUU no se someten a la jurisdicción del
Tribunal Penal Internacional. Los actos que se definen como genocidio, crímenes
contra la humanidad y crímenes de guerra, no lo son cuando son realizados por
los responsables políticos o militares de los EEUU. Este conjunto de normas,
voceado por el presidente Bush a todos los países del mundo, es absolutamente
incompatible con la Carta de las Naciones Unidas
-La resolución 1.441 que ordena el regreso del Equipo de Inspectores de la
ONU es utilizado como coartada para una intervención militar que finalmente se
decide al margen de las inspecciones, en flagrante contradicción con sus
resultados –que demuestran la inexistencia de armas de destrucción masiva en
Irak- y en contra de la resolución del Consejo de Seguridad y de la voluntad
manifiesta de la mayoría de sus miembros, tres de ellos con derecho a veto.
-La guerra no tiene nada que ver con los informes de inspectores. EEUU, nada
menos que por mediación de su Secretario de Estado, Colín Powell, en acto
solemne y retransmitido en directo por todas las cadenas de televisión del
mundo, no tiene el menor reparo en ofender a los pueblos, con representación
indigna en la ONU, “sembrando” pruebas falsas en sus informaciones al Consejo de
Seguridad. Las trampas de Powell, señaladas por el jefe del Equipo de
Inspectores nucleares y presidente de la Agencia Internacional de la Energía
Atómica, Al Baradei, no suscita ni el menor parpadeo en los “representantes
soberanos” de los países miembros.
-La ONU, que colaboró en organizar y legitimar la enorme presión sobre Irak,
no garantizó nunca la seguridad del país débil que se estaba desarmando ante el
coloso.
El papel de la organización fue extremadamente infame. La ONU exigió a Irak
no sólo el desarme sino también el descubrimiento de todos sus refugios e
instalaciones defensivas, justo antes de un ataque que no se cuidaban de
anunciar como inevitable y demoledor los EEUU.
-De hecho el papel del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas superó
todas las cotas de indignidad cuando se “sometió” a las presiones de Washington
y ni siquiera se reunió para discutir una condena del criminal ataque contra
Irak, de los bombardeos masivos de ciudades, del terror empleado contra la
población civil, de las matanzas colaterales programadas, y de la ocupación del
país, realizados con violación escandalosa de los principios fundamentales y de
la Carta de la Organización.
-La ONU se ha convertido en una organización de delincuentes. Ha desaparecido
como organización supranacional cuando ni siquiera ha exigido la presentación de
pruebas de las dos “acusaciones” que sirvieron de “justificación” para el
ataque, la destrucción, la enorme matanza y la ocupación de Irak: las conexiones
del gobierno iraquí con Al Qaeda, y la fabricación, almacenamiento y ocultación
de armas de destrucción masiva.
3.-Guerra como etapa en el establecimiento del Imperio.
-La guerra contra Irak no es el último episodio de una crisis
particular entre EEUU e Irak. Tampoco es únicamente la satisfacción violenta de
un propósito de apropiación de la segunda reserva de petróleo del mundo, o de
reordenación política y territorial de Oriente Medio. Además de todo eso, y
fundamentalmente, el ataque, la destrucción y la ocupación de Irak es un “acto
de imperio”. La ruptura brutal del orden internacional que produce esta
guerra no es tampoco una circunstancia “necesaria” pero
coyuntural, es un proceso programado y calculado para la implantación del
Imperio. De ahí la continua amenaza de “hacer la guerra con
o sin acuerdo de la ONU” y la proclamación de que si la ONU no les obedece “es
irrelevante”.
-La guerra aparece en el marco de una “guerra antiterrorista” universal,
permanente e indefinida, en la que los EEUU definen los momentos, los enemigos y
los métodos. Y también aparece, como un instante de aceleración violenta, en la
larga secuencia de rompimiento sistemático y “descarado” del orden
internacional. La ”ostentación” de arbitrariedad, como ruptura manifiesta y
pública del orden internacional, es un elemento fundamental de la implantación
del Imperio.
4.- Elementos ideológicos. Justificación de la
guerra.
-La guerra apela a la lucha contra un Eje del Mal universal, cuya amenaza se
dirige contra toda la “comunidad internacional”. Sin embargo ese Eje es definido
y localizado unilateral y arbitrariamente por los Estados Unidos.
-El “motivo” del ataque a Irak, proclamado por los EEUU y discutido durante
meses en el Consejo de Seguridad de la ONU con sesiones transmitidas en directo
a todo el mundo, fue el de la existencia en Irak de armas de destrucción masiva
nucleares, químicas y biológicas, y la negativa de ese país a declararlas y
destruirlas. Para la búsqueda de estas armas fue enviado a Irak un enorme equipo
de inspectores, la Unmovic. Sin embargo, el escenario definido por esas
afirmaciones y medidas es absolutamente falso, y la falsedad es conocida, antes
de la aprobación de la resolución 1.441, mucho antes del ataque a Irak, por
todos los países del mundo.
-El Consejo de Seguridad de la ONU participó de una maniobra descarada de
manipulación de la opinión pública orquestada por los EEUU. Siempre fue evidente
la falsedad de la denuncia así como la fabricación y la manipulación de las
“pruebas” que presentó ante el Consejo de Seguridad el secretario de Estado,
Colin Powell.
-Mientras Irak era acusado de la ocultación más perfecta del mundo, la de
armas inexistentes, el Pentágono autorizaba a sus fuerzas armadas para utilizar
en Irak armas químicas: “agentes químicos no letales de control”. Tampoco los
máximos responsables políticos y militares en Washington negaron el derecho
imperial de utilizar “pequeñas armas nucleares”, situadas ya en el arsenal
disponible y por lo tanto en las “opciones presidenciales” que contempla el
documento de la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NESN). Por otra
parte el ejército de los Estados Unidos colocaba en las proximidades de Irak
ingentes cantidades de nuevas armas y sistemas “convencionales” cuya única
función militar viene dada por su capacidad de destrucción masiva.
-Realmente el carácter lógico del discurso no les preocupa mucho a los
fascistas del nuevo milenio. Como sus predecesores saben que pueden manipular
impunemente y de forma inmediata a su opinión pública y a una parte importante
de la opinión pública exterior. En ese trabajo están implicados a fondo los
aliados incondicionales y el conjunto de los grandes medios de comunicación.
5.- Guerra y Falsimedia
-No nos dejemos confundir por el escándalo mediático de los últimos días
provocado por el asesinato premeditado y alevoso de varios periodistas. Al
margen de la dignidad personal de algunos profesionales y de la indignación de
la mayoría de los corresponsales ante una agresión indiscriminada contra
todos ellos, los medios no han roto con el esquema de manipulación sino que han
sido sus instrumentos.
-Ninguno de los grandes medios ha proporcionado los datos de la realidad que
pudiesen permitir la formación temprana de una opinión pública que se opusiese
al genocidio del embargo, y a una guerra absolutamente ilegítima,
previsiblemente brutal hasta extremos criminales, que iba a producir una enorme
destrucción y matanza, y cuyos objetivos reales no se correspondían con los
discutidos en el escenario de las Naciones Unidas. Ninguno ha cuestionado, tan a
fondo como lo reclama la verdad, el esquema ideológico que ha servido para
justificar una agresión de efectos realmente devastadores.
-Ninguno de los componentes de la Falsimedia universal ha denunciado las
escandalosas mentiras de Powell, el papel indigno de la ONU, la burla del Equipo
de Inspectores, la ruptura irreversible del orden internacional a favor de la
arbitrariedad absoluta del Imperio. Ninguno ha calificado la estrategia de la
guerra como destrucción masiva planificada, matanza graduada de civiles y masiva
de soldados prácticamente inermes ante la enorme superioridad del ejército
invasor, la utilización del terror dentro de una estrategia militar para
provocar la rendición.
-Ninguno de los componentes de Falsimedia va a sacar conclusiones
razonables de la invasión de Irak, ni mucho menos va a trasladarlas a otros
posibles y, tal vez, inmediatos conflictos: Siria, Corea, Irán, Cuba o
Venezuela. La ética de los medios no les permite a alertar contra futuros
desmanes.
Los medios se niegan a evaluar las escandalosas “razones” para la guerra y se
están esforzando para devolver a la normalidad y al sosiego a la “opinión
pública”. El interés por la guerra, que ahora es caos, hambre, desolación,
desamparo, enfermedad, riesgo de muerte masiva, y destrucción total -alentada o
celebrada por el ejército de ocupación- de toda la infraestructura estatal y
pública, incluida la hospitalaria y la cultural[1] ha sido desplazado,
hacia la “transición” y la “ayuda humanitaria”.
-En EEUU, país modelo de la “libertad de prensa” que se está
perfeccionando en el resto del mundo, no existen matanzas de civiles, ni
edificios arrasados, ni bombardeos masivos en los barrios de las grandes
ciudades, nada que muestre la crueldad y el enorme abuso de la guerra real que
ha sido una auténtica carnicería. Ese es el modelo tendencial para
Falsimedia.
6.- Modelo militar: Guerra de Destrucción Masiva
Unilateral.
-La guerra ha desarrollado el modelo militar de Guerra de Destrucción Masiva
Unilateral que parte de la premisa de que todo nivel de matanza y destrucción es
aceptable para hacer mínimos los costes propios, humanos y materiales, de la
guerra. La guerra sin bajas propias es el ideal del Pentágono.
-Para alcanzar ese objetivo la desigualdad militar tiene que ser gigantesca,
y la destrucción masiva y regulable. También son regulables los daños
colaterales verdadero instrumento para socavar el nivel de resistencia de las
poblaciones y provocar la rendición de los gobiernos. El terror se convierte en
un instrumento estratégico fundamental.
-Sólo eufemísticamente puede denominarse guerra a una operación militar sin
contrincante, en el que el enemigo es destruido masivamente desde una distancia
que le resulta inalcanzable. La operación militar para la ocupación de Irak no
ha sido una guerra sino una operación de destrucción masiva y matanza
regulable. No es una guerra, es una matanza.
-Los llamados daños colaterales funcionan realmente como un instrumento
estratégico para la rendición. Nada lo explica mejor que el nombre operativo de
los bombardeos masivos sobre Bagdad: “Conmoción y Pavor”.
-La operación de destrucción-matanza se desarrolla en un marco de
control mediático[2] y de impunidad penal absoluta. No hay excesos en las
matanzas de civiles, en la destrucción de ciudades, en el incendio de los
barrios, en la destrucción de infraestructuras vitales, en la condena al hambre
y la sed a millones de personas, en el terror sobre las poblaciones.
Los Estados Unidos han denunciado el Tratado de Roma del Tribunal Penal
Internacional y se han negado a ratificarlo. No hay hechos de genocidio,
crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, en los manuales operativos
para el ejército de los Estados Unidos.
-El modelo histórico más aproximado es el de las guerras-matanzas coloniales
de castigo.
-El ataque sobre toda la infraestructura física y personal del aparato
estatal: militares, funcionarios, ha sido tan severo, y las amenazas de la
“operación justiciera” posterior tan terribles[3], que en Irak ha
desaparecido toda la organización estatal tras un ataque de tres semanas.
Tal vez pueda hablarse de una operación de “privatización explosiva” derivada
de la destrucción, el expolio regulado a través de concesiones, y el saqueo
tolerado por el ejército de ocupación.
7.-Imperio y modelos represivos.
-La guerra establece y generaliza modelos represivos mucho más
duros. La estructura prevista por los Estados Unidos es realmente terrorífica:
incluye detenciones preventivas ilimitadas, sin cargos ni garantía judicial
alguna; utilización sistemática de la tortura; juicios militares secretos con
aplicación de la pena de muerte; habilitación de “espacios libres de garantías
judiciales”. Irak, bajo mando militar va a ser uno de ellos.
-Los modelos represivos “exteriores” tenderán a contagiar a los modelos
interiores que ya han sido muy activados en los últimos años. Cabe recordar para
apreciar las semejanzas ya establecidas, los modelos policiales preventivos
basados en la sospecha, el tratamiento policial de las minorías no nacionales
–inmigrantes legales o ilegales-, la definición geográfica de los escenarios de
acción policial (“barrios sensibles”, “barriadas marginales”), los modelos
judiciales y carcelarios, y el progresivo tratamiento penal de las conductas
“antisociales”.
8.-Escenario político de la guerra. El frente internacional.
-La guerra de Irak se ha desarrollado en dos frentes. La lucha
contra la guerra es el segundo frente de la guerra misma, tampoco en este
escenario el conflicto ha terminado.
Después de su primera guerra desenmascarada, para el Imperio es muy
importante el próximo proceso de legitimación. Para el frente contra la guerra
es vital profundizar en el surco que ha dejado la protesta de los últimos meses,
y convertir la lucha por la paz en una lucha contra el Imperio.
¿Cómo profundizar la protesta contra la guerra?
¿Cuáles son los elementos fundamentales para arraigar una memoria rebelde
sobre la guerra?
[1] La absoluta tolerancia de los saqueos e incendios parece demostrar la
complacencia ante la destrucción de todo el patrimonio público –tal vez alentado
por el ejército ocupante, y la ignorancia y el desprecio por el inmenso
patrimonio histórico y cultural de Irak.
[2] El control mediático fue en esta ocasión imperfecto, de ahí la
necesidad estratégica de asesinar periodistas.
[3] En principio detenciones y confinamientos según el modelo
Guantánamo y juicios militares sin garantías.