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Después de Irak la crisis continúa.
Por: Dr. George Friedman /The Straffor Weekly
Fecha de publicación: 12/04/03
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Después de Irak: La Crisis Continúa

12.04.2003 [00:14]

Resumen

Según la guerra en Irak se acerca a una conclusión, las expectativas son que el fin de la guerra traerá una pausa por lo menos en las tensiones internacionales. No creemos que éste será el caso. Dadas las metas estadounidenses de guerra, crisis --dentro de Irak, con naciones a lo largo de la frontera de Irak y entre Europa y los Estados Unidos-- puede esperarse que fluya directamente de la terminación de la guerra, cuando quiera ésta llegue. Como hemos dicho, Irak es una campaña en una guerra mucho más grande y no una guerra en sí misma. Veremos ahora lo que eso significa.

Análisis

Stratfor ha sostenido que los Estados Unidos tenían dos razones fundamentales para invadir a Irak:

1. Para transformar la psicología del mundo islámico, la cual había percibido a los Estados Unidos como débiles y renuentes en esencia para asumir riesgos en función de lograr sus fines.

2. Para usar Irak como una base estratégica de operaciones desde la cual confrontar a regímenes islámicos que son incapaces o no dispuestos para negar acceso a al Qaeda y a otros grupos islámicos a posibilidad de recursos.

La guerra en Irak no ha terminado: Hay misiones político-militares de extrema complejidad por enfrentar. Esto es particularmente cierto en el norte, donde algunas fuerzas irakíes sustanciales parecen permanecer y donde la situación política entre los varios actores --kurdos, turcos, iraníes y sirios-- sigue complejo, dinámico y opaco. No obstante, es posible hacer alguna valoración de las consecuencias intencionales e imprevistas de la guerra.

Ha habido ya un fuerte impacto en la psicología del mundo árabe en particular. Durante el desarrollo de la guerra y hasta la última semana, allí existió un sentido de creciente enojo y radicalización. Con el derrumbe de la resistencia en Bagdad, esto ha dado paso a un sentido de atolondrada incredulidad. La prensa árabe se muestra llena con cuatro temas:

1. un sentido de rechazo, y una insistencia en que la resistencia continuó pero estaba siendo ocultada por la prensa mundial.

2. un sentido de traición por Saddam Hussein, cuyo fracaso para resistir eficazmente fue visto como una señal de corrupción.

3. un sentido de desesperanza, expresando la perspectiva de que resistirse a los Estados Unidos supera la capacidad de los árabes. Esto se aparejó a veces con una expresión de determinación para rectificar la situación.

4. encono hacia Europa --particularmente Francia y Rusia, las cuales abandonaron a Irak a su destino.

Los líderes estadounidenses entienden que el resultado de la guerra incrementará el rencor, aunque algunos arguyen que ese amargor árabe ya existía. Lo que buscan con esta operación es una capitulación psicológica --un sentido de que el acuerdo con los Estados Unidos es el único camino.

Los Estados Unidos ciertamente han infligido una inmensa frustración a la psiquis árabe, si es que no a la islámica. El único momento comparable fue el de junio de 1967, cuando fuerzas israelíes derrotaron a los egipcios, sirios y jordanos. Debe recordarse que la derrota tuvo consecuencias imprevistas: No sólo el hecho de que Egipto y Siria atacaran Israel con alguna fuerza en 1973, sino que las consecuencias de la derrota dieron empuje al movimiento Palestino. Los israelíes han empezado advirtiendo a los palestinos pensar a través de las lecciones de Irak. Por otro lado, los Estados Unidos deben pensar cuidadosamente a través de las lecciones de 1967.

La idea simplista de que el resentimiento a los Estados Unidos generará la acción eficaz de los árabes carece de un punto crucial. Dos balanzas actúan aquí: la del radicalismo y la de la esperanza. Sobre la primera, el nivel de radicalismo y anti-americanismo en el mundo árabe ha estado fuera del mapa durante meses. Incrementar el nivel sería difícil. Sin embargo, el radicalismo por sí solo no lleva a la acción. Debe haber también esperanza --un sentido de que hay debilidades en la posición estadounidense que pueden ser explotadas, que hay alguna posibilidad de victoria, por muy distante que sea. En tanto que la balanza de la esperanza tiende hacia la desesperación, el radicalismo puede intensificarse.

Los Estados Unidos estaban preparados para permitir que la balanza del radicalismo fuera a lo más profundo en la zona de peligro, pero Washington ha estado intentando mantener la balanza de la esperanza profundamente en la zona verde. El fracaso de Israel después de 1967 era inherente a esta posición: Los israelíes dependían en gran medida de extranjeros para la seguridad nacional. La percepción árabe era que los israelíes pudieran ser atacados separándolos de sus protectores. Este sentido de vulnerabilidad condujo a una respuesta activa a la derrota.

La tarea que los Estados Unidos encaran ahora es evitar proyectar un sentido de vulnerabilidad. Esto es más fácil para Washington de lo que fue para Israel. Los Estados Unidos salen de la guerra menos dependientes de otros; también tienen un fuerte consenso doméstico a favor de la guerra. Los Estados Unidos presentan, al momento, una cara sin fisuras al mundo árabe: Son odiados pero temidos. Washington debe actuar ahora para mantener el miedo mientras reduce el odio. Cómo maneje a Irak determinará el resultado. Si los Estados Unidos pierden el control de la situación, ello podría conducir rápidamente a una percepción de vulnerabilidad. Debe controlar la situación en Irak mientras mantiene una administración benigna. Esto no será tan fácil como suena: Donde Washington puede escoger entre fuerza tenaz y el riesgo de ser percibido débil, tendrá que escoger cuidadosamente la fuerza. Eso está implícito en la estrategia.

Desde una perspectiva geopolítica ya hemos visto a los Estados Unidos transitando desde la fase de la guerra iraquí hacia la confrontación con los estados circundantes. Líderes sauditas capitularon en cuestiones fundamentales ante los Estados Unidos antes de que éstos fueran a la guerra, consintiendo a los aviones estadounidenses golpear a Irak desde el aire y permitiendo que fuerzas de Estados Unidos atravesaran el territorio saudita. Jordania y Kuwait no son problema. Pero hay tres incógnitas: Siria, Turquía e Irán.

" Siria: La conducta siria se ha convertido en imprevisible. Los sirios han terminado por entender que, como consecuencia de la guerra, su país podría ser rodeado por tres enemigos: los Estados Unidos, Turquía e Israel. En lugar de intentar alcanzar un acuerdo con los Estados Unidos, Damasco intensificó su conducta agresiva durante la guerra, permitiendo a voluntarios entrar en Irak para combatir a las fuerza de la coalición y permitiendo al parecer a personal iraquí buscar refugio en Irak. La administración Bush ha dejado claro que encuentra la conducta siria intolerable, y el Secretario de la Defensa, Donald Rumsfeld, ha rehusado descartar acción asertiva contra Siria. No había duda de que los Estados Unidos iban a confrontar a Siria en algún punto de sus bases en Irak, pero los sirios parecen haber escogido acelerar el proceso --sintiendo quizás que un mejor convenio pudiera alcanzarse antes en el juego.

" Turquía: Washington necesita desactivar el mal fin de la confrontación pre-guerra. Turquía es una fundación geopolítica de la estrategia estadounidense --no sólo en el Medio Este sino también al norte del Cáucaso, en Europa del sudeste e Irán. Una grieta permanente con Turquía sería intolerable. Igualmente, Estados Unidos permanece en la fundación de política de seguridad nacional turca. Sin ella, Turquía tiene problemas fundamentales. Los dos países no pueden ser amigos en el momento, pero comparten intereses fundamentales. Ambas naciones intentarán escapar de la situación inaceptable que cada una de ellas ha creado. La clave será limitar las expectativas kurdas.

" Irán: el juego extremadamente complejo que Teherán está jugando hace que la política exterior siria sea transparente. Irán se ha colocado de tal manera que sus grupos chiítas pro-iraníes en Irak pudieran emprender una guerra de guerrillas contra los Estados Unidos, mientras Teherán mantiene abierta la posibilidad de alcanzar implícitos acuerdos con los Estados Unidos --todo al mismo tiempo. No obstante la sutileza iraní, Washington considera a Irán como el régimen particular potencialmente más peligroso en la región, debido a sus recursos y a la complejidad de sus políticos y políticas. Irán se ha caracterizado por ser fundamentalmente imprevisible --y habiendo logrado esta meta, involucra tremendamente a los Estados Unidos.

Por consiguiente, si la meta de los Estados Unidos fue crear una base de operaciones en Irak desde la cual influir en la dinámica de la región internamente, el juego está en el terreno antes incluso de que la guerra se termine formalmente. La situación siria probablemente se contendrá, pero representa un factor fundamentalmente desestabilizador para la región. La situación Iraní es mucho más difícil predecir a la larga, así como los iraníes practican su tradicionalmente compleja prudencia en la carrera corta.

En un sentido similar, deben manejarse consecuencias imprevistas de la guerra. La relación estadounidense con Bretaña es fundamental a la estrategia nacional estadounidense --y Bretaña, para un organizador de sus propias razones, no desea una ruptura abierta con el bloque franco-alemán o con organizaciones multilaterales como las Naciones Unidas. Los Estados Unidos deben acordar con los británicos sin perder el control sobre la situación en Irak.

El propósito primario de la cumbre de los días 11 y 12 de abril en San Petersburgo entre líderes rusos, alemanes y franceses es encontrar una manera de limitar las consecuencias de la victoria estadounidense en Irak. Todos ellos se opusieron a la guerra, y los Estados Unidos de todas formas la continuó. Esto demostró que Washington no necesita ningún apoyo material ni aprobación política de Europa. Para los tres países, esto representa una redefinición fundamental de su lugar en el mundo. Había habido una asunción fija en la que, en algún sentido, los Estados Unidos permanecían dependientes de ellos, que ellos eran los activadores necesarios para las acciones globales. La alianza para ellos no era una opción estadounidense, sino una necesidad. Irak representó una evidente demostración pública de que ellos eran irrelevantes para la decisión política estadounidense, individual o colectivamente. Esto representa una crisis geopolítica de primer orden para ellos.

La solución para estos países será intentar manipular a los Estados Unidos para que éstos acepten a las Naciones Unidas como gerente primario de los asuntos iraquíes. Para hacerlo, usarán el deseo británico de mantener los puentes hacia el bloque franco-alemán como un medio de obligar a los Estados Unidos a un cambio de política. Los Estados Unidos no pueden abandonar el control de Irak sin abandonar las metas por las cuales luchó en la guerra. Esto llevará indudablemente a otro encuentro de desavenencias con el Euro Tres, que podría no molestar a Washington en lo más mínimo. El Presidente estadounidense George W. Bush está domésticamente posicionado para tomar ventaja del resentimiento --particularmente de Francia-- para que su demanda por participar en el gobierno de Irak sea tomada como querer los frutos de la victoria sin correr los riesgos. El británico, sin embargo, será otro problema. Esperamos ver tensiones crecientes entre los dos países en tanto Bretaña intenta encontrar el equilibrio.

A lo que estamos llegando es que ninguna calma de posguerra es posible aquí, aun si de allí emerge un bien definido fin a la guerra. Los dos objetivos de la guerra necesitan de dirección inmediata. El manejo de la opinión pública árabe e islámica requiere de un cuidado exquisito en la dirección de asuntos interiores iraquíes. También requiere que el poder de los Estados Unidos en la región se perciba como irresistible. Esto significa que las relaciones de Estados Unidos con Siria e Irán deben manejarse agresivamente pero sin cruzar la línea a la beligerancia injustificada. Significa que las relaciones estadounidenses-turcas deben manejarse desapasionadamente, a pesar de las tensiones subyacentes. Todo esto es urgente. Nada de ello esperará. Finalmente, la batalla pre-guerra con los europeos, aunque indudablemente más suavizada, todavía definirá mucha de la retórica global --a menos que dados sus riesgos en el mundo islámico, los Estados Unidos estén menos capacitados e inclinados a cooperar con las demandas europeas.

Ahora las cosas se ponen realmente marrulleras.

Traducido de www.irakwar.ru por Ángel Cristóbal Colmenares E.

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Dr. George Friedman /The Straffor Weekly


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