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No hay Armas de Destrucción Masiva, sólo ... Petróleo
Por: M. S.
Fecha de publicación: 09/04/03
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La gran preocupación del gobierno de Bush, en esta agresión al pueblo de Irak, ha sido el que no se destruyan los pozos petroleros. Ha amenazado a los soldados iraquíes con acusarlos por crímenes de guerra si destruyen alguno. Su balance, no se mide en vidas humanas, sino en cuantos pozos están intactos a medida que las tropas avanzan camino a Bagdad. Las trasnacionales del petróleo discuten quien se quedará con el botín de guerra; Francia y Rusia piden lo suyo. Pero los contratos están firmados. El botín de guerra es yanqui e inglés.
Estados Unidos es el mayor consumidor de Petróleo del mundo, gastan el 26% de la producción anual mundial. Sin embargo cuentan sólo con el 2,9% de las reservas del planeta. Toda su maquinaria de guerra, industria, servicios, depende de la garantía en el flujo permanente de hidrocarburos desde Medio Oriente, donde se encuentra el 65% de las reservas mundiales.

Después de la segunda guerra mundial y con un Estado norteamericano vencedor, pasó a controlar la producción y comercialización del petróleo en el mundo. Entre los años 50 y 70, las grandes empresas petroleras llamadas las "Siete Hermanas" ( Exxon, Gulf, Texaco, Mobil, Standard Oil de California, British Petroleum y Royal Dutch Shell), llegaron a controlar mas del 98% de la producción de petróleo de los países que posteriormente formaron la OPEP.

El ascenso de las luchas de los pueblos árabes en los años 70 culmina con la nacionalización de la industria del petróleo. (En 1981, los países de la OPEP controlaban el 88% de la producción en sus territorios en comparación con el 6% de 1970), medida que el gobierno norteamericano no ha podido revertir hasta el día de hoy.

Pero si los pueblos árabes lograron la nacionalización, sus luchas no impidieron que los gobernantes de sus países realizaran grandes negocios con el imperialismo. Permitiéndoles a las transnacionales controlar la comercialización y el refinado del petróleo, dejando a los países de Medio Oriente sólo como proveedores de materias primas.
La revolución iraní que terminó con una de las dictaduras más sangrientas de Medio Oriente puso una vez más en peligro el flujo de petróleo a Estados Unidos. Lo que llevó al gobierno yanqui a apoyar a Saddam en una guerra contra Irán, entregándole toda la tecnología, armamento, armas de destrucción masiva y apoyo político necesario para derrotar la revolución iraní.

El resultado de esta política fue un triunfo paupérrimo de Irak sobre Irán con más de un millón de muertos y una economía en crisis después de ocho años de guerra. La invasión a Kuwait por parte de Irak fue un intento por resolver su monumental endeudamiento de más de 80.000 millones de dólares. El gobierno iraquí contaba con recibir el apoyo de Estados Unidos como pago por su rol de aliado incondicional del gobierno norteamericano.

Con la Guerra del Golfo, el gobierno norteamericano frenó la política de Saddam por el control de las reservas petroleras de Kuwait, pero no lo derrotó. La ONU, con las sanciones económicas a Irak intentó consumar una derrota que la guerra del golfo no consiguió. Dividió al país en tres, impidió el desarrollo industrial de Irak al levantar un plan de emergencia llamado "Petróleo por Alimentos" que autorizaba al gobierno iraquí a vender petróleo sólo para comprar alimentos y remedios para el pueblo iraquí.

La división del imperialismo ante la agresión militar y el desarme "pacífico" defendido por Francia, Rusia y China, se entiende porque después de la Guerra del Golfo, las grandes empresas trasnacionales se vieron privadas de hacer los grandes negocios que estaban acostumbradas en Irak. El gobierno de Saddam, en un intento por evitar la agresión yanqui que se veía venir, se apoyó en el imperialismo europeo y la burocracia China. La petrolera francesa TatalFinaElf, la Rusa Lukoil y la China National Oil Company firmaron promisorios contratos concedidos por el gobierno de Irak y temen ser desplazadas si cae el Gobierno iraquí. Con el apoyo político de su gobierno, las trasnacionales norteamericanas quieren ganar el terreno perdido y según el diario francés " Le Monde" un grupo de operadores de Chevron Texaco, Exxon Mobil y BP, han estado seduciendo a los miembros del Congreso Nacional Iraquí, que agrupa a quienes se oponen a Saddam fuera de Irak.

Después de los atentados a las Torres Gemelas, Arabia Saudita, el país con las mayores reservas comprobadas en el ámbito mundial, y socio comercial preferido del imperialismo norteamericano, pasó a la lista negra de los gobernantes yanquis, al constatarse que 15 de los 20 combatientes que derribaron las torres gemelas eran ciudadanos de ese país.

De esta manera, con la caída de las Torres Gemelas, cayó también la seguridad del gobierno yanqui. El flujo de petróleo ya no estaba garantizado. Algo había que hacer.

La verdadera cara del capitalismo en decadencia
La crisis de la economía capitalista ha llevado a la burguesía mundial a imponer métodos de explotación propios de los inicios del capitalismo: jornadas de 20 horas, trabajo infantil, movilidad laboral (bajo estas garantías 185 empresas cerraron sus puertas en Japón para abrirlas en China), la salud y la educación en los países subdesarrollados a caído por debajo de los años 70, no se garantiza la jubilación y los altos índices de cesantía permiten cada día el pago de salarios miserables que ya no garantizan siquiera la reproducción de la mercancía llamada “fuerza de trabajo”.

En el terreno político, la crisis del capitalismo y la debilidad de los gobiernos de los países subdesarrollados, producto de las luchas del movimiento obrero y popular que resisten los planes de hambre del imperialismo, ha llevado a muchos gobiernos árabes, otrora aliados de Estados Unidos, a la categoría de no confiables por su incapacidad de derrotar al movimiento obrero y popular. Las noticias del crecimiento de una oposición antiyanqui en Arabia Saudita, ha sido la luz de alerta para el gobierno de Bush.

Protectorado: respuesta política a la crisis de Medio Oriente
Mientras caen miles y miles de bombas en Irak, mientras mueren, producto de la agresión, miles de trabajadores, niños, mujeres y ancianos, el imperialismo mundial discute la reconstrucción del país a manos de las empresas trasnacionales.

Bush no tiene ninguna confianza en la oposición iraquí al gobierno de Saddam. Y su plan, al igual que con la llegada de los españoles a América, son las de una colonia yanqui en el corazón de Medio Oriente y en el centro de las reservas petroleras más grandes del mundo. Que le garanticen el flujo de petróleo a Estados Unidos.... Con las bases militares ya no basta.

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M. S.


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