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En Irak se está librando la primera guerra importante del siglo XXI.
Derrotemos la agresión imperialista a Irak
Por: Miguel Sorans
Fecha de publicación: 09/04/03
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En Irak se está librando la primera guerra importante del siglo XXI. Donde no sólo resiste el pueblo iraquí al invasor, sino millones en el mundo salen a la calle para repudiar la agresión imperialista. El movimiento mundial antiguerra y antiyanqui es superior al de la guerra de Vietnam. El aislamiento político del genocida Bush y de los EE.UU –como de su aliado inglés– es inédito. Lo que sería un paseo de las fuerzas invasoras hasta Bagdad se ha transformado en una dura guerra con combates encarnizados que pone en cuestión cuál será el resultado final de la batalla en curso.

El criminal Bush había asegurado, apenas dio la orden de invadir a Irak, que la victoria sería rápida y que en cuestión de días estarían en Bagdad, con poco desgaste de fuego y casi sin bajas. Aseguró, como un vaquero fanfarrón, que apenas entraran las tropas yanquis e inglesas y empezaran los bombardeos, las tropas iraquíes se rendirían en masa y el pueblo saldría a la calle a sumarse a las "fuerzas aliadas liberadoras".

La resistencia iraquí complicó los planes de Bush

Pero la realidad les dio un mentís a los anuncios triunfalistas de los Bush, Rumfeld y su general Franks. En los dos primeros días hasta llegaron a anunciar tomas de ciudades que el pueblo iraquí siguió defendiendo en duros combates. Una de ellas fue la importante ciudad de Bassora, al sur de Irak, en donde las tropas inglesas fueron recibidas a balazos. El tremendo poderío militar y tecnológico imperialista se vio enfrentado con una dura y masiva resistencia del pueblo iraquí que sorprendió a los invasores. Altos oficiales yanquis tuvieron que reconocer que no esperaban encontrar esa resistencia y el coraje del combatiente iraquí. El teniente Coronel Wallace, jefe de las fuerzas aliadas en el terreno de combate, reconoció "que lo que sucedía no era como lo que habían previsto en los juegos de guerra". El general de división del ejército norteamericano Buford Blount, comandante de la 3º División de Infantería, dijo que los que hacían acciones de guerrilla no eran soldados sino civiles armados y que tenían "gran destreza y coraje"... "cuando ven un tanque nunca intentan huir...tratan de disparar contra él con un fusil ruso AK-47" (Clarín, Argentina, 31/3). La dureza de la resistencia iraquí ha provocado disidencias en los mandos, confusión en las acciones y crecimiento de las críticas a la política militar de Rumfeld y Bush.
Por eso Bush tuvo que salir a reconocer que iba ser una guerra larga y con mayores bajas. Mientras, se veía obligado a redoblar el esfuerzo militar enviando más tropas al Golfo Pérsico y lanzando un contraataque genocida con bombardeos indiscriminados sobre la población civil de Bagdad y otras ciudades, con consecuencias criminales como la de arrojar bombas sobre hospitales y una maternidad. Buscando en forma desesperada quebrar la resistencia iraquí.


La prolongación de la guerra afecta los objetivos imperialistas

Indudablemente es difícil prever cuanto durará la guerra en Irak y cuaáles serán las posibilidades del pueblo iraquí, en el tiempo, de sostener el embate de semejante maquinaria militar genocida anglonorteamericana.

Pero una cosa es segura, cuanto más se prolongue la guerra y la resistencia, más crecerán las dificultades del imperialismo para cumplir sus objetivos militares, políticos y económicos.

Hay quienes afirman que ésta es la guerra del petróleo. Pero los objetivos imperialistas de esta guerra van más allá del domino de la riqueza petrolera de Irak, que es la segunda reserva mundial petrolífera.
El imperialismo yanqui invade Irak para buscar reafirmarse como el gendarme mundial ante el crecimiento de la rebelión de las masas en el mundo que ha puesto en cuestión su poderío, en especial en Medio Oriente. La decisión del imperialismo se explica por las dificultades que tiene Bush para aplicar su política en favor de las multinacionales y el capital financiero. Se produce en un marco internacional lleno de dificultades políticas y económicas para el imperialismo.

Bush utilizó los atentados del 11S para lanzar una contraofensiva político, militar y económica contra las masas. Por eso invadió Afganistán en el 2001. Pero su éxito fue parcial, instaló bases militares en Asia Central pero ni las masas dejaron de luchar en el mundo ni superó la crisis de la economía capitalista. Además, en Afganistán tampoco pudo detener a Bim Ladem y hoy día persiste una resistencia a las fuerzas de ocupación.
Desde fines del 2001 a la fecha se dieron hechos que golpearon al imperialismo y a sus planes de dominación: la caída de los planes del FMI en Latinoamérica; el Argentinazo; la derrota del golpe en Venezuela; la rebelión boliviana; las huelgas obreras en toda Europa; el crecimiento del movimiento de antiglobalización y el sostenimiento de la lucha del pueblo palestino.

En lo económico, Bush anunció a principios de 2002 que se superaba la recesión en EE.UU. Todo se cayó como un castillo de naipes cuando empezaron a darse las quiebras de grandes multinacionales como Enron y WordCom y es un hecho que la economía capitalista mundial sigue estancada.

En síntesis: Bush busca, con la guerra, lograr un triunfo contundente que logre frenar la rebelión mundial, en especial en el Medio Oriente, estableciendo una colonia yanqui-inglesa en Irak, controlando su petróleo y convirtiendo a ese país en una inmensa base militar.

Bush, el nuevo "bombero loco"

Pero lograr estos objetivos no le está resultando fácil a Bush que parece haberse transformado en un nuevo "bombero loco" que quiere apagar el fuego con gasolina.

La declaración de guerra a Irak en vez de parar la rebelión mundial ha incentivado el movimiento mundial antiguerra y antiimperialista más grande de la historia. Superior a lo que se conoció durante la guerra de Vietnam, que finalizó con la derrota militar yanqui en 1975.
Millones han salido a las calles de todas las ciudades del mundo, desde antes del comienzo de la guerra y crecen desde que ella se inició. Millones se movilizan en toda Europa. Especialmente en los dos países que se declararon aliados: Gran Bretaña y España. En esta última el 91% de la población se ha declarado en contra de la guerra y crece la consigna de "Aznar dimisión", lo que debilita la “coalición”. En Italia hubo la primer huelga contra la guerra, el 2 de abril, llamada por la Confederación Cobas. La movilización y la oposición a la guerra en los EE.UU tenderá a aumentar si la guerra se prolonga.

Se multiplican las marchas en Latinoamérica. En especial en México, país en donde crece el "antinortemericanismo". También se agigantan las movilizaciones y el respaldo al pueblo iraquí en los países árabes y asiáticos. En Irán, el gobierno, históricamente enemigo del régimen de Saddam, convocó a una movilización y en Siria el gobierno se pronunció por la derrota militar de los invasores y abrió las fronteras para que pasen los voluntarios que quieren ir a combatir a Irak.

Por otro lado, Bush lanzó la guerra rompiendo los acuerdos y pactos que tenía con sus demás aliados imperialistas del mundo, en particular con Francia y Alemania. Su decisión unilateral ha provocado una crisis en la ONU y en la OTAN, la más grande desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. No logró el apoyo de Rusia, China y de gobiernos burgueses tradicionalmente aliados como Canadá, México, Chile o Argentina. Bush no pudo sostener la unidad imperialista-burguesa que había logrado para la anterior guerra del Golfo de 1991, como para las más recientes invasiones a Kosovo y Afganistán. El imperialismo yanqui nunca estuvo tan aislado políticamente en una intervención militar.

El fracaso de la ONU

Hay quienes sigue insistiendo que la salida es que intervenga la ONU y su Consejo de Seguridad, cuando, de una u otra forma, ya ha demostrado que su rol siempre ha estado a favor de las intervenciones militares imperialistas y contra los pueblos oprimidos.
La ONU avaló las invasiones a Kosovo y Afganistán. En este caso, si bien en mayoría se opusieron a avalar la invasión a Irak, por el repudio masivo de sus pueblos, no hacen nada para impedirla o boicotearla. Por el contrario, varios gobiernos imperialistas como Alemania y Francia colaboran cediendo su espacio aéreo o sus bases (en el caso de Alemania) para que los aviones trasladen bombas y tropas a Irak. El presidente Chirac de Francia, no descarta apoyar a EE.UU en la guerra "si se descubrieran la utilización de armas químicas". Putín, presidente de Rusia, declaró que “no está por la derrota de los estadounidenses en Irak”.
El centro de sus preocupaciones pasa por reclamar participación en la "reconstrucción" de Irak que, según ellos, debería ser encabezada por la ONU. Con lo cual sólo disputan con Bush y Blair el reparto del botín del petróleo iraquí y de los negociados de la llamada "reconstrucción". En ese marco hacen la propuesta de "cese del fuego" para abrir una negociación bajo el mandato de la ONU, proponiendo un exilio para Saddam Hussein.

Por eso el único camino para derrotar la agresión imperialista pasa por seguir desarrollando la movilización mundial en apoyo de la resistencia iraquí y por el retiro inmediato de las tropas invasoras.


La batalla en curso

Cuando escribíamos este artículo los combates seguían siendo encarnizados por Bagdad, Bassora y las demás ciudades. Mientras aumenta la contraofensiva imperialista con sus criminales bombardeos y sus ataques con armamento sofisticado, también crece la resistencia como las movilizaciones de masas en el mundo.

Hay una pelea en curso del pueblo iraquí y los pueblos del mundo contra el imperialismo yanqui e inglés. Estamos en la trinchera del pueblo iraquí, sin confiar y ni dar apoyo político a Saddam Hussein ni a su régimen.

Los escenarios futuros pueden ser varios y distintos. No podemos descartar que un brutal genocidio del imperialismo invasor logre golpear la resistencia iraquí, provocando golpes duros o una derrota militar. Pero la crisis que ha provocado es muy grande y tendrá serias consecuencias políticas y sociales. El gobierno de Aznar está en la picota en medio de grandes movilizaciones en toda España y puede terminar cayendo. Algo similar puede ocurrir con Tony Blair en Gran Bretaña. El repudio de las masas árabes y de Irán, país limítrofe con Irak, a la invasión de Irak por los yanquis e ingleses, no hará más que incentivar el proceso revolucionario de esas naciones. Las masas pueden terminar tirando abajo a los gobiernos y regímenes cómplices del imperialismo como los de Jordania o Arabia Saudita. Estados Unidos se vería obligado a sostener fuerzas militares de ocupación en Irak por un tiempo prolongado, con el desgaste político y económico (más gastos para la economía yanqui) que eso significará en medio de una región convulsionada por el odio antiimperialista y un mundo que odiará más al imperialismo.

Pero si la guerra se prolonga, el desgaste militar, político y económico puede poner en cuestión la invasión o llevarla a un empantamiento, en medio de crecientes movilizaciones contra la guerra incluso en el seno de los EE.UU. En este caso no se puede descartar la tercer variante, aunque sea el escenario más difícil: que una combinación de elementos abra la posibilidad de que el imperialismo sea derrotado militarmente en Irak, repitiendo un nuevo Vietnam. Esta posibilidad se abrirá a partir de tres cosas: que se sostengan la resistencia iraquí, las movilizaciones de masas en el mundo y que en EE.UU pegue un salto cualitativo el rechazo a la guerra como ocurrió durante Vietnam.

Lo importante es que la pelea está en curso y nuestro deber es impulsar con todas las fuerzas la movilización mundial para fortalecer estos tres aspectos del actual enfrentamiento contra el imperialismo.

Salir a las calles para derrotar la agresión imperialista

La UIT-CI llama a seguir el ejemplo de los millones que se movilizan a diario en todo el mundo. Este es el mejor camino para apoyar y sostener la resistencia del pueblo iraquí a los países agresores, por el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas militares yanquis e inglesas, contra toda intervención imperialista con la ONU o sin la ONU y por la derrota de los agresores.

Llamamos a salir a las calles a apoyar la resistencia iraquí reclamando a los gobiernos que dicen no apoyar la guerra que rompan relaciones con los EE.UU, Gran Bretaña y España; que se deje de pagar la deuda externa; basta de plata para bombas y armas contra el pueblo iraquí; que los gobiernos de Francia, Alemania y Turquía nieguen el uso de su espacio aéreo u otro tipo de apoyo a los agresores; que los países árabes cesen de enviar su petróleo para los EE.UU como reclama el gobierno iraquí; que lo mismo haga Chávez en Venezuela; que Lula, Chávez, Lucio Gutiérrez y Fidel Castro encabecen un frente de países latinoamericanos contra la guerra y en apoyo a Irak. ¡Todo el apoyo a la resistencia iraquí! ¡Que los países árabes e Irán sigan el camino de Siria que abrió sus fronteras para los combatientes voluntarios! ¡Qué se envíen pertrechos militares, medicamentos, alimentos y todo lo que reclame el pueblo iraquí para derrotar la agresión imperialista!
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Miguel Sorans


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