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En la sociedad espectáculo, la vida del Hombre se ha vuelto esquizofrenia (significa, mente dividida) pura. Día a día, nuestras mentes luchan entre esa realidad que nos muestra nuestra experiencia directa y esa realidad virtual exaltada que nos ofrecen los medios de comunicación privados a través de sus noticieros, programas de opinión y propaganda. Cada día que pasa, los medios golpean nuestro contacto directo con la realidad con el martillo de su “verdad”, y a nuestro lado vemos caer a sus víctimas, seres humanos que han sucumbido a las creencias que nos imponen: “No habrá Paz hasta que eliminemos al último de nuestros enemigos”. En la sociedad espectáculo, todo se ha vuelto trivial, “ladi” como dicen los jóvenes para expresar su aburrimiento, su fastidio, su tedio, ante una vida que no logra despertar nuestros sentidos si no hay Show, si no ocurre algo del otro mundo, algo muy intenso. Si no hay drama, si no hay horror, si la vida no es amenazada hipotética o virtualmente, la gente duerme el sueño de la indiferencia. Pareciera que a la mayoría todo le da lo mismo. Y esto es peligroso, pues va haciendo que mucha gente se vuelva insensible. Sin saberlo, el consumidor de los medios de comunicación privados, además, llega a permitir que estos sean sus ojos, sus oídos, su voz, su mente, su opinión. Lentamente deja que los medios piensen por ellos y, a la larga, esta gente atrapada en la red (network), al asimilar inconscientemente su modo de pensar, su pensamiento se vuelve tan simplista, absurdo y esquizofrénico como el de quienes están al frente de la red. Más aún, esta indiferencia se vuelve peligrosa, porque mucha gente ha ido renunciando al sentido común. Los mismos fabricantes de realidades hipotéticas y virtuales, en su propio juego, llegan a olvidar que lo que muestran es ficción y se convierten en coléricos defensores de sus “verdades” cuando se los confronta con los hechos. En ese mundo virtual creado por los medios de comunicación privados, semejante al de Alicia detrás del espejo, como ha ocurrido en Venezuela, entre otros, con los cuatro jinetes del Apocalipsis, lo artificial es natural, la corrupción es normal, la tiranía es democracia y la democracia tiranía, la alianza patronos-sindicatos de obreros algo necesario para la salud de la economía… La política y la economía… La política y la economía forman parte del tedio de la sociedad espectáculo, de eso a lo que no se le presta mucha atención porque es un show de bagatela, de segunda. La economía no interesa a la mayoría más que en términos de impuestos y de cuánto se puede comprar con el dinero. La política a muchos les es indiferente: “Todos son igualmente corruptos”. Para otros, tabla de salvación; y para otros, una oportunidad para acceder al poder. Se ha perdido la pasión por la política. ¡Hablemos con sobreentendidos! ¡Hablemos superficialmente! ¡Hablemos sin bases y demos un toque de verdad con emociones intensas, creando intriga, desprestigiando! Son lemas implícitos de la arenga de los partidarios de la oligarquía venezolana para atraer público a temas tan desprestigiados. La política social del pensamiento del oligarca venezolano ha venido siendo: “Prohibido pensar, los transgresores serán debidamente castigados”; es desalentar la reflexión, por ello generan a través de los medios las condiciones sociales para que los miembros de la sociedad espectáculo crean que pensar es cosa de nerds. Pensar es soso, carece de “efectos especiales”. Por ello se burlan de la información verdadera y de la opinión válida. Por ello el “cotorrero” es exaltado y quien piensa no es escuchado, no es show, salvo con honrosas excepciones. Nos dicen, además, ¿para qué vamos a pensar en qué es la política, la libertad, la democracia, la paz, la revolución, la economía…, si todo el mundo sabe lo que significan? Así, cuando uno pregunta a algún “opositor” del gobierno, ¿por qué participa en cacerolazos, trancazos, marchas…,? Responden usualmente diciendo: “Porque Chávez no me gusta”. ¿Qué es lo que no te gusta de Chávez?. Que es una vergüenza. ¿Por qué es una vergüenza? Porque no sabe mandar y no ha hecho nada… ¿Cómo sabe que no sabe mandar y no ha hecho nada? Porque uno lo ve en la televisión… Porque en la televisión lo dicen a cada rato. Los doctores en economía graduados en Harvard o Yale, que aparecen en televisión no superan en mucho a los opositores de la calle. No ven la situación de conjunto, sino que se vuelven pura retórica y toman aspectos del gobierno en que no se ha podido avanzar mucho o pelones que el mismo gobierno admite y luego lanzan profecías sobre un futuro muy negro, lo que puede hacer cualquier persona de la calle sin ir a Harvard. Por favor, tómese, si está a su alcance, la molestia de grabar el discurso de esta gente y escúchelo varias veces, y comprobará por sí mismo lo que digo. Libertad y pensamiento Los politiqueros de la sociedad espectáculo nacional e internacional, nos han lavado el cerebro haciéndonos creer que la libertad es hacer lo que nos venga en gana, lo cual no es libertad sino libertinaje y, más aún, es y constituye una manera de desalentar la voluntad y el autodominio, la reflexión, la responsabilidad…, y quedar en manos de los propios caprichos y del de los demás. Piense, por favor, ¿Qué suele pasar cuando usted hace lo que le da la gana? ¿Usted actúa o reacciona al primer impulso o al primer deseo que le aparece en mente? Si actúa al primer impulso ¿es usted libre? Reflexione. Cuando usted actúa según las creencias que le inculcan o las “verdades” de los medios de comunicación privados de la supuesta “oposición”, ¿actúa libremente? ¿No se ha puesto a pensar que ni en el mundo ni en Venezuela hemos conquistado nuestra libertad individual a pesar de las guerras, huelgas, leyes, gritar consignas…? ¿No se ha puesto a pensar en que si viviera en libertad no sabría reconocerla? Más aún, si en realidad la mayoría de la gente la desea, ¿por qué siempre anda en busca de algún salvador que puede estar representado en la figura de un religioso o de un político? Si es sincero y quiere para usted la libertad, por favor, acompáñeme en estas reflexiones que son apenas el primer paso de un largo camino hacia ella. Pero desde ahora le advierto que, ni yo ni nadie le puede dar la libertad. La libertad está en usted y usted es el único que puede romper las cadenas de la esclavitud. Yo argumento que la libertad se conquista conociendo por qué pensamos de cierta manera, por qué creemos lo que creemos, sabiendo las razones que nos motivan a crear realidades y cómo las creamos. ¿Por qué? Porque lo que pensamos y creemos para cada uno de nosotros constituyen realidades. Es más, a veces, subjetivamente, para nosotros son más reales que los hechos concretos. El Buda dijo: “Un hombre es lo que piensa” y tenía razón, porque a través del pensamiento creamos ideas e imágenes sobre nosotros mismos y sobre el mundo, las cuales se convierten para nosotros en reglas y programas de conducta. Si usted piensa que alguien es su enemigo, para usted eso es una realidad aunque no tenga pruebas y cualquier acción de esa persona, en su mente la puede interpretar en una prueba que confirme su sospecha. Si presta atención a lo que acabo de decir, podrá darse cuenta de que usted puede hacerse a sí mismo a través de lo que piense o dejar que las ideas de los demás lo modelen. Más aún, usted puede crearse un mundo aceptable o uno lleno de angustia, según piense. Usted tiene la llave para cada situación, en usted mismo está la posibilidad para transformarse a sí mismo. Lo terrible de la sociedad espectáculo es que, además de que la sociedad occidental ya venía sustituyendo la palabra por la experiencia, como venía y sigue ocurriendo en la educación, donde los libros sustituyen a esta, en el caso de los medios, la palabra es sustituida por la “imagen editada e interpretada” a conveniencia: Los muertos de las guerras son daños colaterales; las bombas no matan, son inteligentes. Es por ello que USA habla de la guerra contra Irak como si tratara de una intervención quirúrgica con instrumentos tecnológicos muy sofisticados e indoloros, quedando así relegadas a un plano secundario las atrocidades que comenten: El niño destrozado, el joven mutilado…; y así, muchas personas terminan aceptando la guerra como un espectáculo más donde los salvadores son los gringos. Verdad absoluta, Verdad relativa Aunque a principios del siglo pasado comienza a desmoronarse en la ciencia y en la sociedad el coloso de arena de la “verdad absoluta y objetiva”, y se establece que la verdad es relativa y subjetiva, los científicos, los publicistas, los politiqueros, economistas y escaladores del poder, juegan con ambas ideas según les convenga, lo cual nos impone inconsciente o conscientemente, por una parte, el dilema de: “Entre qué creencias escoger”; y, por otra la duda sobre el grado de veracidad de la creencia aceptada, lo cual es una buena estrategia para crear e imponer realidades y así manipular al público, pues en su confusión este buscará, sin razonar, la manera de deshacerse de la ansiedad que le produce esta situación esquizofrénica. Cuando usted cree que el hombre es bueno por naturaleza eso le genera una realidad muy diferente a la de creer que el hombre es malo por naturaleza; y su manera de percibir, pensar, sentir y actuar será muy diferente en un caso o en el otro. Si conjuntamente al lado de una de esas posiciones, la verdad es para usted objetiva y absoluta, es decir, si cree que su percepción y lo que hace con ella a través de su pensamiento son reflejos de la realidad, entonces en su mente sólo habrá blancos o negros, y no habrá lugar para grises. Si cree que el otro es bueno, seguramente, no se detendrá a puntualizar sus acciones, sino que generalizará y aunque este delante de sus narices cometa un crimen infame, usted en su mente acomodará las cosas para que esa acción no le cause conflictos. Pero si usted, está consciente de que la realidad que aprecia es subjetiva, que depende de cómo usted mismo piense e interprete las cosas y que, además, la interpretación del mal y del bien depende también del contexto, usted no dirá que fulano se equivoca siempre, sino que se equivocó en esta y en esta otra ocasión. Fabricantes de realidades En la antigua Grecia, hace más de 2000 años, los sofistas eran conscientes de la relatividad de la verdad y de cómo según la interpretación de los hechos y la perspectiva desde la cual se miraran, estos podían interpretarse de diversas maneras y convertir una verdad en una mentira o una mentira en una verdad. Ellos sabían que mediante la retórica, del arte de hablar, podían hacer magia, es decir, podían hacer aparentar a través de la palabra que un mismo hecho pudiera ser interpretado como bueno o malo, conveniente o inconveniente…; e hicieron de este arte, un negocio, convirtiéndose así, en los primeros empresarios de la creación de realidades para oradores y políticos, quienes debían pagar por sus lecciones. En la sociedad espectáculo, los medios de comunicación se han convertido, como hicieran los sofistas, en fabricantes y empresarios de realidades a la orden de quien pueda pagarlos. Pero si bien siempre fue así, los medios que, inicialmente eran relativamente independientes con respecto al poder económico y político; en el presente, suelen pertenecer o son muy bien controlados por el monopolio internacional de la simbiosis: poder económico-político; lo cual es muy grave. Así, en su subjetividad usted puede creer que es libre y piensa lo que le da la gana y que, aunque a veces le pueden engañar, usted puede descubrir la verdad y decidir libremente. Esto es muy ingenuo, porque reduce la compleja situación de la “realidad” a verdades y mentiras y no le deja ver qué hay más allá. La realidad virtual que generan hoy día medios de comunicación privados como los cuatro jinetes del Apocalipsis, va más allá de convencerlo de que “saquen a Chávez”. Lo afecta en lo más profundo de sí mismo y comienza por llevarlo a una definición conveniente para los conquistadores del poder, de ¿qué es ser alguien? ¿En qué consiste la seguridad?, lo cual es una urgencia que se plantea el ser humano en esta sociedad espectáculo. Ya la propaganda del capitalismo nos venía diciendo que ser alguien es tener, es ser un ganador, esto es, se es más y se posee más seguridad mientras más dinero se tenga. El ganador se viste así, el ganador bebe…, el triunfador vive en… viaja a… piensa como…, dice…, hace…, siente…, tiene esta actitud… El primer mundo, el de los triunfadores, es de quienes dominan el mundo… Y todos, de una manera u otra, excepto los que hemos tomado consciencia de lo que ello significa, imitan y se comportan como ganadores. ¿Ser como el modelo es ser uno mismo? ¿Usted quiere ser como uno de esos modelos, digamos como un Napoleón Bravo, Carlos Fernández, Carmona, Carlos Andrés Pérez, Jaime Lusinchi o cualquier líder terrorista de la falsa “oposición”? ¿Ser como, para no ser excluido, es ser libre? ¿Controlar y manipular al mundo es manifestación de sentirse seguro o de reflejar inseguridad, miedo, cobardía? Al final usted no es usted, sino una suerte de Frankenstein, un collage de personalidades, ideas, manera de percibir, de pensar, de creer, de sentir, de modelos, no sólo como los de sus padres, sino por la insistencia y la intensidad de la insistencia, de los modelos de las empresas fabricantes de “realidades” y “personalidades”. ¿El político que aparece en pantalla es real o es una creación? Generalmente, no conocemos a los políticos por ser analistas o pensadores profundos, sino por sus arengas. Quien los oye de verdad, comprueba que la mayoría lanza palabras huecas al aire, muchas veces llenas de animosidad. Si no fuera por los medios de comunicación, entre tantos millones de personas que somos, ni siquiera les habríamos visto la cara a muchos de los politiqueros. Supuestamente, los medios nos brindan una oportunidad de conocerlos. ¿Conocerlos? ¿Es eso cierto, o se trata de una verdad a medias, o de una mentira más? De entre la enorme cantidad de politiqueros de oficio, ¿de cuántos hablan los medios de comunicación privados? ¿A cuántos llegamos a “ver” en TV? El que los medios hablen de ese pequeño círculo de politiqueros o sean entrevistados en TV, ¿significa que tenemos alguna posibilidad de “conocerlos” o nos queda sólo la impresión de su supuesta “honestidad” y “preocupación” por el país? ¿Qué lado de la “política” y de los “politiqueros” nos muestran los medios de comunicación interesados? ¿La imagen de los políticos que nos muestran es una imagen fabricada o es una imagen que ellos se han forjado por sí mismos en base a su trabajo desinteresado con la colectividad? En la sociedad espectáculo, donde la política no llama la atención por ser un show de mala muerte, los políticos “tienen que hacer algo para que les oigan, así que hay que preguntarse: ¿Cómo logran raiting los políticos en la sociedad espectáculo? O ¿Cuándo oye usted a los políticos? Durante el período que no es de elecciones, el show político mantiene cierto raiting haciendo el mayor ruido posible a través del sensacionalismo, la exageración, la fantasía desbordada y la atribución al opositor, al enemigo, de las consecuencias funestas frecuentemente creadas por los mismos denunciantes. Así, en Venezuela, durante los 40 años (1959-1999) de seudo-democracia, mientras el gobierno era arrastrado por la marea de la corrupción, la ¿oposición?, a falta de proyectos serios para resolver problemas graves como la pobreza extrema, los políticos llamaban la atención con algún escándalo político (por cierto, siempre muy bien medido para que a ninguno se le acabara el “cambur”). Con tono grave, como esos de las voces ocultas de la TV que anuncian alguna noticia “destacada”, siempre nos querían hacer creer que algo grande estaba en juego. ¿Cuántas veces no vimos a voceros y líderes de la oposición y del gobierno aparecer coléricos en la TV acusándose mutuamente de delitos que ambos cometían? Entre elecciones y elecciones, un escándalo tapaba inmediatamente a otro, creado como contra-reacción y, si no era de esa forma, los medios ayudaban a taparlos con alguna guerra, alguna tragedia nacional, un mundial de football… ¿Por qué la complicidad, si decían ser objetivos? Durante los períodos de elecciones, los políticos llamaban la atención e intentaban conquistar votos mediante verdaderas guerras de insultos y provocaciones. Durante esos períodos era “permitido” exagerar aún más las cosas, mentir, desacreditar, denigrar, difamar, ridiculizar a los “enemigos del pueblo”. Todo esto y más se justificaba porque, según decían los voceros de cada partido, se sentían en la obligación de hacerle ver la verdad a la gente, de hacerles ver la amenaza, el peligro que representaban el resto de los partidos. Para evitar una desgracia mayor que la que ya había procurado el gobierno y su partido, o la desgracia a la que, sin duda alguna, nos conducirían los miembros de los otros partidos competidores, debía votarse por quienes hablaban: “Somos sus salvadores, si votan por nosotros, les prometemos…”. A veces, mucho tiempo después de cometidos los atropellos, los partidos opositores hablaban de abuso del poder y prometían que de ser ellos los gobernantes, eso se acabaría: “Queremos la democracia, la defenderemos”. Hablaban, además, de inseguridad, era el momento en que los pobres volvían a nacer, en que estos parecían tener derechos, en que se ocupaban de los niños. Pero rara vez daban a conocer proyectos serios para el país, si es que alguna vez existieron. Jamás presentaron modelos alternativos de gobierno, ni programas para educar políticamente a sus propios partidarios y a la población. Nunca propiciaron foros y encuentros para hacerse internamente una revisión crítica, sino que en su lugar, se reunían para ver “Cómo podrían derrotar al enemigo y hacerse con el poder”. En fin, la fiesta, el carnaval de las elecciones no apuntaba hacia la transformación social que esperaba la mayoría del Pueblo, sino que a través de querellas, trifurcas, pendencias, discordia, el miedo… los contendores alejaban la atención del público de su verdadero objetivo: “Alcanzar el poder”. ¿Qué es la política? Creo que la definición de política que mejor refleja la realidad de lo que esta ha llegado a ser hoy día es la definición de Maquiavelo: “La política es la lucha por la conquista y el mantenimiento del poder. Todos los ropajes con que se le adorne (democracia, tiranía…) están en función de este objetivo” (El Príncipe). Con el desarrollo de la ciencia, la tecnología y los medios de comunicación, la conquista y mantenimiento del poder, en cierta medida, ha dejado de ser violenta, para hacerse muy sutil, adaptándose a la sociedad espectáculo. Ya no hace falta que el esbirro se halle frente a nosotros para “convencernos” de que no pensemos, de que no tengamos ideas propias y nos sometamos porque sí a la voluntad del primer ministro, el presidente, el tirano, los partidos políticos y/o quienes ostentan el poder económico. El esbirro de hoy entra a nuestros hogares disfrazado de periodista, comentarista…, a través de los medios de comunicación interesados impresos o audiovisuales. La esencia de la conquista y mantenimiento del poder siempre ha estado sustentada en el miedo: el miedo a las armas, el miedo al infierno, el miedo a perder la libertad; y en dividir al mundo en amigos y enemigos. Y de la estrategia de la fuerza bruta, las armas, la tortura…, aunque no dejan de usarse, los politiqueros han recurrido a la estrategia de construir y manejar la realidad a través de los medios privados, lo cual equivale a controlar nuestras creencias y actitudes y, por ende, nuestra conducta. ¿Es esta la clase de política que usted desea? ¿Adónde está su libertad? ¿Qué piensa hacer al respecto? ¿No cree que vale la pena participar en la Re-evolución? Por favor, no crea mis conclusiones porque le parecen verdaderas. Le ruego que desarrolle su propia autonomía de pensamiento. Que se sumerja en la aventura de profundizar en lo que aquí digo. Constatará que es más emocionante y apasionante que la realidad virtual. Inicie su aventura leyendo, por ejemplo, un libro muy completo sobre lo que aquí he tratado como: La realidad emergente, de Walter Truett. Libro Guía. Hay una posibilidad de que conquiste su libertad: “Aprenda a pensar por sí mismo”. “Elabore sus propias ideas contrastándolas con su experiencia”. “Tome nota sobre cómo y en base a qué interpreta los hechos“. No deje que nadie lo salve. Sálvese usted mismo”. “Deje de actuar por miedo y no se deje manipular por aquello tratan de infundirle los medios interesados y los politiqueros”. “Abandone la ilusión de que usted piensa como le da la gana”. “Cultive su propia fuerza de voluntad”. “Reflexione y no re-accione para buscar su libertad”. “Reclamemos y luchemos por medios de comunicación alternativos”. Estoy seguro de que usted irá descubriendo muchas estrategias más que las que aquí propongo. Su libertad queda en sus manos.
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