Este mes se cumple un año de la asonada golpista que causó la pérdida de la
vida de numerosos venezolanos; la detención y reclusión del Presidente de la
República; la írrita juramentación de un fantoche aupado por grupos fascistas;
los destrozos a una Embajada instigados por funcionarios de jerarquía; la
detención y vejación de funcionarios del régimen que se creía derrocado
irrespetando todos los derechos humanos de éstos y, posteriormente, la
reposición en su legítimo cargo del Presidente Chávez y la reinstauración de su
Gabinete.
La interpelación pública que se hizo en la Asamblea Nacional a los actores
de los hechos incluyendo las declaraciones del periodista extranjero Otto
Neustall, no deja lugar a dudas acerca de quienes fueron los causantes de estos
hechos del día 11 cuando una manifestación fue desviada de su ruta original y
conducidos sus participantes, como ovejas al matadero, al sitio donde los
golpistas tenían ubicados sus francotiradores, es decir que los utilizaron como
carne de cañón. Y conste que sólo se menciona a las víctimas del día 11 como si
los de los días 12 y 13 no fueran venezolanos o no tuvieran dolientes. Pues
bien, a raíz de los sucesos del 11 fueron detenidos y sometidos a juicio 3 ó 4
pendejos que disparaban desde Puente Llaguno, los cuales acaban de ser puestos
en libertad condicional, aunque el juicio sigue su cauce, en tanto que no hay un
solo preso de los que se veían en las imágenes transmitidas por la T.V,
disparando flagrantemente contra las multitudes que exigían la liberación y el
retorno del Presidente. Y de los cabecillas ni se diga: el gran capitoste desde
su residencia que tenía por cárcel se escapó y hoy disfruta de plena libertad en
Colombia, donde se encuentra exiliado, y los demás quedaron en libertad plena
porque actuaron “preñados de buenas intenciones” (también de buenas
intenciones está empedrado el camino del infierno). Después insistieron en
diciembre enero conspirando contra el país en un inútil paro patronal que causó
a la nación daños patrimoniales equivalentes a un tercio del Presupuesto
Nacional, y de los cabecillas uno se exilió y otro estuvo detenido unos pocos
días recibiendo las mejores atenciones y el resto los pasó en su residencia diz
porque padecía hipertensión y a los pocos días fue exonerado de culpa, al igual
que otros dirigentes de la Industria Petrolera.
Ahora, superado lo más difícil de la situación provocada por los últimos
intentos de los golpistas, éstos, a través de sus medios de comunicación
insisten descaradamente en su campaña para derrocar al Presidente “a como
dé lugar” y siguen convocando manifestaciones, muchas de ellas con fines
equívocos, apoyándose en la guerra contra Irak y buscando puntos de comparación
entre el Presidente de allá y el de acá con la secreta esperanza de que haya una
intervención extranjera que logre lo que ellos no han podido ni podrán. Es de
suponer que el Gobierno en esta oportunidad esté preparado para mantenerse en la
posición que le fue conferida expresamente por la mayoría de los venezolanos
(que sigue conservando y creciendo) y sepa defenderla con la firmeza que sea
necesaria hasta que se cumpla el fin de su mandato bien sea mediante el
Referendo Revocatorio o al término del período que establece la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela.
Un saludo bolivariano.
alejandrourbano@icnet.com.ve