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Primera Parte: Globalización y la Resistencia Internacional
El Imperio y la Libertad
Por: Williams Pitter (*)
Fecha de publicación: 28/03/03
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"Estamos enfrentando un momento histórico que tiene mucho de sombrío, pero también de esperanza. El poder proclamó en alta voz que tiene intenciones de gobernar el mundo por la fuerza. El Imperio expresó explícitamente que no va a tolerar ninguna competencia ni ahora ni en el futuro. Su doctrina no es nueva, pero nunca ha sido proclamada tan abiertamente y con tanta arrogancia"
Noam Chomsky

“Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia
a plagar de hambre y miseria a la América Latina en nombre de la libertad”
Simón Bolívar

“Después vi otra bestia que subía de la tierra,
y tenía cuernos como los de un cordero, pero hablaba como un dragón”
Apocalipsis 13:1

I. LAS DOS BESTIAS APOCALÍPTICAS Y LA RESISTENCIA INTERNACIONAL

Cuando se examina el mapa geopolítico mundial uno de inmediato advierte que, a pesar de su complejidad, éste puede ser reducido a algunos elementos básicos claves: que solo hay dos poderes que resisten a la supremacía de Estados Unidos. Uno de ellos es el mundo musulmán el cual, por poderosas razones religiosas y culturales, ha sido refractario a las ideas democráticas de Occidente. La “occidentalizacion” del medio oriente es crucial para asegurar los “intereses estratégicos” que el imperio tiene en esas regiones.

De acuerdo con Noam Chomsky, el Departamento de Estado ha descrito las enormes reservas petrolíferas del medio oriente como “una estupenda fuente de poder estratégico, y uno de los mayores premios materiales de la historia” (El Nuevo Orden Mundial, Ed. Critica, p. 244). Y por supuesto, ese premio es de ellos. Las grandes empresas petroleras norteamericanas, la CIA y los marines, han sido hasta el presente los recursos empleados para contener y subyugar los nacionalismos árabes o el fundamentalismo islámico (p. 245ss).

A partir del 11 de Septiembre del 2001, el imperio dio un viraje extraordinario en su política hacia el medio oriente, y ha tomado la obstinada decisión en contra de la ONU y desoyendo los clamores de los pueblos de intervenir con todo su poderío militar a una nación musulmana. Esta invasión la ha emprendido en nombre de la libertad y en contra del terrorismo, eufemismos farisaicos americanos con los cuales pretende disfrazarse como cordero, para ocultar su corazón de dragón. La civilización musulmana del medio oriente, si desea preservar su identidad cultural, se verá obligada a amoldar sus formas de gobiernos al estilo de las democracias occidentales. Naciones como Irak, Irán y Kuwait, por ejemplo, no tienen escapatoria alguna y la razón es muy es simple: los jerarcas de Washington están convencidos de que su petróleo se encuentra bajo la arena de ellos, y harán todo lo posible por obtenerlo. Las repercusiones de la invasión iraquí llegarán hasta la OPEP, organización que se encuentra en la mirada del águila americana.

El segundo poder opuesto al imperio, proviene de sus propias entrañas y del reavivamiento de las ideas socialistas y de justicia social para los pueblos del mundo. Es un movimiento internacional opuesto a la llamada globalización neoliberal y al expansionismo cultural y militar norteamericano. Este movimiento “esta generando una resistencia internacional, una fuerza colectiva de firmeza y aguante frente al pillaje de la agenda neoliberal del capitalismo” y se le denomina “movimiento antiglobalización o antimundialización, términos a los que habría de agregarle el apellido neoliberal” (Paúl L. Ravelo, Capitalismo y resistencia ciudadana internacional, www.rebelion.org). No solo es una lucha contra las pretensiones del poderío militar, económico y político de los Estados Unidos es “una lucha a su vez, por la defensa de la autodeterminación y la soberanía nacional, la paz y las relaciones internacionales, las libertades civiles y la tolerancia cultural, en fin, por la solidaridad y la justicia social” (Ibid).

La así llamada resistencia ciudadana internacional cuenta entre sus filas a una hueste importante de científicos e intelectuales de renombre, y un amplio espectro de organizaciones sindicales, ecologistas, agricultores, movimientos comunitaristas, asociaciones pacifistas, organizaciones no gubernamentales, asociaciones pacifistas, estudiantes universitarios, etc. Podemos mencionar organizaciones como el Foro Social de Europa y el Foro Social de Porto Alegre en Brasil, que se han constituidos en escenarios para la discusión de los grandes problemas y paradigmas del mundo, y una referencia obligada para intelectuales y grupos que enfrentan el desafío de la creciente globalización neoliberal norteamericana.

En este rápido examen no podemos pasar por alto que en el rompecabezas de la geopolítica internacional existe una pieza fundamental; una minúscula nación con una perenne vocación hegemónica de dominio universal, que por cierto una vez fue opuesto al surgimiento de la democracia norteamericana y que luego, de permanecer agazapado por varios siglos, formó con ésta una santa alianza para derribar al comunismo. Este poder ya fue desenmascarado por Lutero y humillado por Napoleón, y hoy día pretende convertirse en una referencia moral y una guía para el mundo. Me estoy refiriendo por supuesto al Vaticano, o al papado como se le conoce históricamente. Mas adelante mostraré pruebas históricas de su final alianza con Estados Unidos, y como ello dará origen a un calvario de los pueblos del mundo.

Para finalizar esta parte tal vez seria necesario añadir algunas palabras de advertencia a fin de no ser tomados por sorpresa por la astuta diplomacia vaticana. En primer lugar, El Vaticano debe ser entendido como un poder político-religioso, que con ramificaciones y creyentes en el mundo entero lo convierte en un caballo de Troya para cualquier movimiento que se levante en cualquier parte del planeta en contra de Roma papal. Si a ello se le añade los dotes carismáticos del Papa y sus reiterados ataques al “capitalismo salvaje”, tenemos entonces un (indeseable) vínculo de simpatía con el movimiento aniglobalizador. En segundo lugar, a diferencia del imperialismo norteamericano y de su bendita globalización neoliberal, Roma papal no cuenta con un movimiento opositor de resistencia internacional al estilo de la antiglobalización. De hecho, tres de sus enemigos históricos casi ya no cuentan. Con el colapso de la ex-URSS (en el cual El Vaticano tuvo mucho que ver) solo quedan en el escenario mundial la Iglesia Ortodoxa y el Protestantismo, debilitados por sus propios errores y por un ecumenismo, movimiento de unificación, que está diluyendo sistemáticamente sus respectivas identidades religiosas.

Advierto a los intelectuales del mundo, y en particular a los que han cerrado filas a favor de la resistencia internacional contra la globalización neoliberal, a tener en cuenta a este poder político-religioso a la hora de quererlo contar como un “amigo” o “mediador”. Seria un error fatal creer que el papado ha cambiado y que la inquisición es cosa del pasado, por mencionar unos de sus crímenes mas sonados. Los mismos errores y arrogancias de ayer se mantienen hoy día cuando afirma que la libertad de conciencia debe estar sujeta o restringida a los dictados del Magisterio romano (Juan Pablo II, El esplendor de la verdad, Ed. Trípode, 1993, pp. 57-59). Su creciente poder e influencia en Estados Unidos especialmente debe ponernos en guardia. Creo que ya ha llegado la hora de que se levante un nuevo Lutero.

II. ¿CÓMO ENFRENTAR AL IMPERIO?

Es increíble, en medio del siglo de las luces de la ciencia y la tecnología "estamos enfrentando un momento histórico que tiene mucho de sombrío”. Estas palabras que cito aquí son parte del pensamiento que encabezan este ensayo y provienen del genio de Noam Chomsky, premio Nóbel y jinete de la antiglobalización, pronunciadas a principios de este año en el Foro Social de Porto Alegre. En ese escenario dijo en voz alta el título de la conferencia: "¿Cómo enfrentar al Imperio?". Y el mismo contestó: "No pienso responder a esta pregunta porque ustedes conocen la respuesta incluso mejor que yo: creando un mundo distinto, sin miedo a la opresión." (Chomsky-Roy: Como enfrentar al imperio. La pagina de Noam Chomsky, 1 de Febrero 2003 en www.rebelion.org).

Arundathi Roy, discípula de Chomsky, y también presente en el Foro Social de Porto Alegre, abordó la misma problemática: “¿Cómo resistirlo? se peguntó después de hacer un repaso sobre la actualidad de su país...La respuesta: buenas noticias. "No nos va tan mal. En Bolivia, Cochabamba. En Perú, Arequipa. En Venezuela, el presidente Chávez se mantiene a pesar del esfuerzo del Norte, se mantiene. Y la mirada mundial se dirige ahora hacia la Argentina, que está tratando de renacer entre las cenizas, luego de la devastación. ¿Y cómo le ha ido a Enron, Arthur Andersen y todas esas compañías que este año fueron solo escándalos y malversación? ¿Y quién era el presidente de Brasil el año pasado y quien ahora? Aun así muchos de nosotros pasamos por momentos de desesperación o desaliento. Las bombas nos caen al lado, las patentes se están registrando, los recursos naturales se están devastando. No parece fácil esta batalla, pero hemos ganado algo muy importante. Hemos logrado desenmascarar al Imperio. Y al sacarse la máscara, lo vemos como lo que es, brutal y homicida. Incluso los secretos de los Estados Unidos ya son historia. Todos saben ahora que son mentiras. Y hasta ridículas. Nos dicen, por ejemplo, que quieren llevar la democracia a Irak. Y ya pocos le creen. Nos dicen que estaríamos mejor sin Saddan. Y muchos más creen que estaríamos mejor sin Bush. ¿Tenemos por eso que bombardear la Casa Blanca?" (Ibíd).

Y una vez que ha descalificado las pretensiones y acciones del imperio, con la misma ingenuidad de su maestro Chomsky, nos dice como resistir al imperio: "Podemos construir una opinión pública que logre ensordecer a Bush y Blair, que los llame como lo que son: asesinos de niños, envenenadores de agua, homicidas. Podemos reinventar la desobediencia civil de mil maneras. Podemos sitiar al Imperio, quitarle el oxígeno, burlarnos de él con nuestro arte, nuestra literatura, nuestra obstinación, nuestra alegría y nuestro brillo. Negándonos a comprar lo que nos venden: sus ideas, su versión de la historia, su noción de inevitabilidad. Somos muchos y ellos son pocos. Nos necesitan más de lo que los necesitamos a ellos. Otro mundo no es solo posible, sino que ya llegó. Ya se puede escuchar cómo está respirando." (Ibíd).

Las ideas de Arundathi Roy, son una simple extensión del pensamiento de Chomsky, revelan mas bien una ilusión, una visión romántica que pretende “sitiar al imperio” por medio de una doble estrategia: bajo nuevas formas de desobediencia civil y con “nuestro arte, nuestra literatura, nuestra obstinación, nuestra alegría y nuestro brillo”. Suena hermoso, pero se estrella y se estrellará con la cruda realidad de un imperio que usará todos los medios disponibles a su alcance para contrarrestar toda clase de disidencia. También se equivoca madame Roy al pensar que nosotros “somos muchos y ellos son pocos”. Tenemos con honestidad reconocer su dominación cultural a todo nivel, es un simple y contundente hecho de antropología social. El atractivo cultural del estilo de vida norteamericano ha fascinado y penetrado casi todos los rincones del planeta y de la conciencia de los hombres; que se necesitaría de una colosal cruzada a fin de advertir, por un lado, acerca de los peligros inherentes de un mundo globalizado, y por otro, reorientar las mentalidades hacia nuevos escenarios de relaciones económicas y de intercambio comercial mas humano y centrado en el crecimiento del hombre, mas bien que en el crecimiento económico de las corporaciones e industrias. Se necesitan otros referentes socio-económicos y éticos. Solo de esta manera la invocación de una desobediencia civil de proporciones planetarias tendría mas sentido y alguna esperanza de éxito.

Para contrarrestar el evangelio del libre mercado y la dominación cultural americana, Chomsky propone un regreso a las ideas socialistas. Esta propuesta se funda en dos tesis fundamentales: la primera tesis imputa el fracaso de la antigua URSS y de sus países satélites a la perversa puesta en práctica de un proyecto personalista y dictatorial, mas bien que en las ideas socialistas que deberían haber sustentado un proyecto alterno al capitalismo. La segunda tesis apunta a señalar la creciente decepción del modelo capitalista y de sus correspondientes nefastas políticas económicas y comerciales. Estas ideas fueron expresadas en una entrevista hacia 1995 y publicadas bajo el titulo Capitalismo y anarquía (ver La Pagina de Chomsky, 26 de Marzo 2002, www.rebelion.org). Un extracto de lo que dijo entonces es como sigue: “Más que nunca, las ideas socialistas libertarias son relevantes, y la población esta mas abierta a ellas. A pesar de la enorme propaganda masiva de las corporaciones, por fuera de los círculos educados, la gente todavía mantiene bastante sus actitudes tradicionales. En EUA, por ejemplo, mas del 80% de la población considera el sistema económico como "inherentemente injusto" y el político como un fraude, el cual sirve a "intereses especiales," no a "el pueblo." La abrumadora mayoría cree que el pueblo trabajador tiene una voz muy pequeña en los asuntos públicos (lo mismo es cierto en Inglaterra), que el gobierno tiene la responsabilidad de asistir a la gente necesitada, que el gasto en educación y salud debería quedar inmune a los recortes de presupuestos e impuestos, que las actuales propuestas de los Republicanos en el Congreso benefician al rico y dañan a la población en general, y así mas. Los intelectuales podrán contar una historia diferente, pero no es para nada difícil encontrar el por qué”.

En la misma dirección, Joseph Stiglitz, otros de los campeones de la antiglobalización y premio Nóbel de economía, señala que si la economía sigue el rumbo actual seguirá generando pobreza y malestar (El malestar de la globalización. Ed. Taurus, p. 309). Aun mas, podríamos citar a un convencido economista del ala liberal como John Kenith Galbraith, para seguir sosteniendo nuestro rechazo al imperio: “Globalización es un término que los estadounidenses han inventado para disimular su política de avance económico en otros países y para volver respetables los movimientos especulativos de capital” (Citado por P. López López, Derechos humanos y globalización, 11 de diciembre 2002, en www.rebelion.org).

El movimiento de resistencia internacional, si desea enfrentar con éxito la marea globalizadora del imperio, debe realizar con urgencia dos tareas que aun tiene pendientes. La primera de ellas es “fortalecer la coexistencia unificada para que este movimiento mundial se convierta en una poderosa, plural y unida, fuerza alternativa al capitalismo” (Paúl L. Ravelo, obra citada). La segunda es tal vez mas importante que la primera: los intelectuales y teóricos de la antiglobalización deben empeñarse en formular un nuevo modelo socio-económico alterno al capitalismo y purgado de los vicios y fanatismos ideológicos del socialismo. Estas tareas no pueden diferirse por mas tiempo. Paralelo a estas descomunales tareas, debe avanzarse hacia la reconstrucción del proyecto de la modernidad “que intente dotar a la historia de sentidos diferentes o con valores contrarios a los de la hoy grosera mercantilización de las relaciones humanas” (Ibíd). En otras palabras, es menester la elaboración y puesta en practica de una nueva ética internacional (o “la internacional de la razon-ética” como la llamó José Saramango), un nuevo modelo o reglas de convivencias ciudadanas, que oriente y regule de acuerdo con la dignidad de la persona humana los hallazgos e invenciones de la genética y la biotecnología, que estas ramas del conocimiento (como las otras) no estén en manos de corporaciones o capitales privados inescrupulosos, que las relaciones comerciales y acuerdos financieros estén centrados en el crecimiento de la persona humana y no sólo en la rentabilidad del capital (como hasta ahora) y que tales acuerdos respeten además las soberanías de los pueblos y los convenios internacionales destinados a dar estabilidad y gobernabilidad a las naciones-estados del mundo.

Semejante proyecto, según creo, es la nueva utopía del humanismo secular (antiglobalizador), un humanismo que ha entendido que el desastre causado por el capitalismo, propulsado y promocionado por el imperio, le ha brindado la oportunidad histórica de enfrentarlo y de ofrecer al mundo una nueva esperanza. Un humanismo que ha aprendido la dura lección, ya anticipada por la Biblia, “que el amor al dinero es la raíz de todos los males” (1 Timoteo 6:10).

Con todo y el sombrío panorama, Chomsky también nos hablaba que esta coyuntura particular era un momento histórico para la esperanza. Y es en este contexto, como debe entenderse el actual proceso de cambios que se está gestando actualmente en Venezuela. La llamada revolución bolivariana, pacifica y democrática, tuvo el mérito de echar del poder a una clase política corrupta e ineficiente, trastocó completamente la estructura y el ordenamiento jurídico venezolano, y dotó al estado de uno nuevo basado en una constitución (mas un conjunto de leyes orgánicas) que recoge las aspiraciones de redención y justicia social para todos los venezolanos. Por ello, Venezuela se ha constituido en una referencia internacional y en un gran laboratorio social en donde se están ensayando un novedoso proyecto de país afín a los ideales antiglobalizadores. (Véase por ejemplo, M. Harnecker, Venezuela: Una revolución sui generis. 24 de Enero del 2003, en www.rebelion.org). No exagero al decir, que las intenciones de éxito y de una esperanza para la resistencia internacional está indisolublemente ligada al destino de la revolución bolivariana venezolana.

En fin, lo mas que ha logrado la disidencia internacional, con organizaciones tales como la del Foro Social de Porto Alegre y bajo el apostolado de profetas antiglobalizadores como Chomsky, es desenmascarar el carácter perverso del imperio y ofrecer una esperanza por un mundo distinto. Nada mas que eso. Todavía no emerge un modelo alternativo sólido y coherente. Chomsky, ni la hueste de intelectuales que le secundan, aparte de llamar la atención hacia un regreso a las ideas socialistas, no han formulado una propuesta racional plausible para enfrentar con éxito la creciente globalización del imperio. No podemos atarnos a una ilusión y hacer de ella una esperanza, porque seremos chasqueados. Necesitamos mejores razones para fundar una esperanza, si es que hay alguna. Como un intelectual adventista manifiesto mi simpatía por Chomsky y por todos los hombres y mujeres y organizaciones que batallan contra las políticas expansionistas del imperio; pero tengo razones (que daré mas adelante) para afirmar que no hay forma o esfuerzo humano para detener la cruzada de Estados Unidos. En breve mostraré, como estos aspectos socioeconómicos, usados para postrar a las naciones, entrarán en conjunción explosiva con el uso perverso de aquel elemento que una vez constituyó el pilar esencial de su constitución y el cual ha causado la admiración de los pueblos del mundo: la libertad individual. Para tener una visión mas clara de este asunto es pertinente que penetremos mas profundamente en las entrañas mismas del monstruo a fin de conocer su poder y debilidad esencial. Las próximas secciones apuntan hacia eso.

III. EN NOMBRE DE LA LIBERTAD (y GLOBALIZACIÓN)

“Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar de hambre y miseria a la América Latina en nombre de la libertad”, cuando escuché por primera vez este pensamiento del Libertador hacia 1981, quedé estupefacto. “¿Que clase de visionario era este hombre?”, me dije a mismo. Aun cuando su visión de los estragos que causaría el imperio estuvo limitada dentro de las fronteras de nuestra expoliada América, previó el principio por medio del cual los Estados Unidos justificaría su intervención: en nombre de la libertad, un astuto eufemismo, que hoy día es mas vigente que nunca, y que encubre el perverso principio de intervención a los pueblos del mundo.

En efecto, mas allá de los desastres económicos y de los sufrimientos que sobre los pueblos aquellos generan, los efectos mas perniciosos del evangelio del libre mercado se encuentra en el terreno delicado de las libertades individuales y en consecuencia, en la soberanía de las naciones. Para establecer este punto bastará citar algunas autoridades internacionales que han abordado el tema con inteligencia y preocupación. Uno de ellos, es nuestro anciano y venerable profeta Noam Chomsky, quien en una conferencia en New México trazó a grandes rasgos los esfuerzos realizados orientados a controlar nuestras vidas, sus raíces y las actuales manifestaciones de tales esfuerzos: “Pero volvamos al punto de partida: La cuestión de la libertad y los derechos [humanos], y consecuentemente la soberanía que de ellos se deriva. ¿Es inherente a las personas de carne y hueso, o solo a aquellas ricas y privilegiadas? ¿O incluso a construcciones abstractas como las empresas, o el capital o a los estados? En el siglo XX la idea que tales entidades tienen derechos especiales sobre las personas fue defendida contundentemente. Los ejemplos mas sobresalientes son el bolchevismo y el fascismo y la idea de la empresa privada que constituye una forma de tiranía privatizada”. Mas adelante, Chomsky vuelve apuntar sus criticas a la globalización propiciada por Estados Unidos: “Dos de estos sistemas colapsaron. El tercero está vivo y avanzando bajo el manto de TINA [There Is No Alternative] al emergente sistema de mercantilismo empresarial de estado disfrazado de eufemismo como globalización o libre comercio” (Texto de la Conferencia Nos quieren controlar, 26 de Febrero de 2000, publicado en la Pagina de Chomsky en www.rebelion.org y en www.cgt.es/biblioteca). Estas ideas son compartidas por Stiglitz: “La globalización, tal y como ha sido difundida...parece sustituir las antiguas dictaduras de las elites nacionales por las nuevas dictaduras de las finanzas internacionales” (Obra citada, p. 308).

La cruzada por el sometimiento de los pueblos y sus correspondientes heridas mortales a las libertades individuales y a la soberanía de la naciones, bajo el esquema y las falsas promesas del evangelio del libre mercado y/o de la intervención militar, ha tomado ímpetu renovado a raíz del derrumbamiento de las Torres Gemelas de Nueva York. Pedro López López. Vicepresidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de España nos dice: “Y no puede considerarse, desgraciadamente, que el estado de los derechos humanos en el mundo sea prometedor en este momento. El retroceso, desde el 11 de septiembre de 2001, está siendo evidente para cualquiera que esté mínimamente informado. La lucha contra el terrorismo está sirviendo de pretexto para culminar un proceso de derribo de los derechos humanos que ya estaba en marcha. Nos quieren convencer de que el mayor problema que tiene el mundo es el terrorismo, cuando todos sabemos que es la pobreza y la mala distribución de los recursos. Pero el terrorismo es la gran coartada para acelerar el proceso que, insisto, estaba ya en marcha antes del 11 de septiembre”. (Obra ya citada)

Los derechos humanos y las libertades individuales son subestimadas en nombre del mercado. Una distorsión perversa y nefasta de valores ha ocurrido. Esto es mencionado por Saíd Villavicencio: “Dentro del conjunto de libertades que se conocen, hoy en día, están, por ejemplo, la libertad de conciencia ("facultad de profesar cualquier religión sin ser inquietado por la autoridad pública"), de cultos ("derecho de practicar públicamente los actos de la religión que cada uno profesa"), de imprenta ("facultad de imprimir cuanto se quiera, sin previa censura, con sujeción a las leyes"), de pensamiento ("derecho de manifestar, defender y propagar las opiniones propias"), entre otras. Empero, dentro del conjunto de las libertades, el sitial de privilegio que caracteriza la fisonomía de esta época de globalización económica, política y cultural, es la libertad económica” (En nombre la libertad, 23 de diciembre del 2002, en www.rebelion.org). Luego, Villavicencio denuncia a los falsos apóstoles del libre mercado: “Los pregoneros de la libertad absoluta —entiéndase, por sobre todas las cosas, la libertad económica que, en buen romance, es la libertad de explotar y expoliar a los más débiles y atrasados: personas, empresas, países y regiones— son "los grandes predicadores exorcistas que exigen el arrepentimiento como el obligado peaje para ingresar en el Welfare State Universal... (ahí están) los Reagan, Tatcher, Bush, Walesa, Yeltsin... el Papa Wojtyla", expresa, de manera acertada, Mario Benedetti en La industria del arrepentimiento, al referirse a los otrora militantes de la utopía del cambio social”.

Con esto hemos arribado al punto central de este ensayo: las libertades individuales. La libertad de conciencia, redescubierta y propulsada por Martín Lutero y el resto de los reformadores del siglo XVI, se constituyó en el germen a partir del cual nacieron la ciencia y la democracia en Occidente. Estas tres joyas son un producto de la civilización occidental, que le ha permitido un mayor nivel de vida y desarrollo en comparación con otras civilizaciones. Un conjunto de libertades individuales, basadas inicialmente en la Biblia, fueron incorporadas a la constitución norteamericana por hombres de fe evangélica o que se movían dentro del consenso de la ética protestante, fueron secularizadas por un grupo filósofos de los siglos XVII y XVIII quienes por medio de sus escritos e influencia propiciaron la revolución francesa.

Así que, mas que un evangelio de libre mercado, como buenas nuevas para el progreso, Occidente tiene a la democracia y la ciencia, y por encima de ellas, la libertad de conciencia y de pensamiento, todas las cuales, el imperio se ha empeñado neciamente en hollar. El ahora imperio, está hollando la herencia que los padres peregrinos, quienes al llegar a las playas de América se arrodillaron ante Dios y juraron construir una nación sin rey y sin Papa. Y este es el verdadero secreto del poder del imperio: la libertad individual, y este es el poder por medio del cual Estados Unidos cae o se mantiene en pie. En la segunda parte de este ensayo mostraré los pies de barro del coloso del norte, y como éste se aproxima a un colapso inexorable. Es paradójico, el imperio sufrirá un derrumbe interno exactamente por la misma razón y argumento por el que hoy invade al mundo: en nombre de la libertad.

Como un adelanto mencionaré las dificultades que vendrán sobre el mundo como resultado del Nuevo Mundial o la formación de un estado universal regentado por las dos grandes bestias apocalípticas: Estados Unidos y el Vaticano. Abordaré, la inminente crisis constitucional norteamericana y las repercusiones sobre la economía mundial y sobre la libertad de conciencia. Y aun así, en medio de tan sombrío panorama invitaré a todos los intelectuales de la antiglobalización a confiar en Jesucristo, el Señor de la historia. Si atendemos a sus palabras: “Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás será añadido”, tendremos la oportunidad de iniciar una revolución mundial que conmueva hasta los mismos fundamentos del imperio. Basta considerar una lección importante de la historia: La Reforma del siglo XVI derribó al imperio papal sin armas materiales, y creó las fuentes para una renovación espiritual y una transformación socio-económica y cultural para Europa del norte, fuentes de donde ha bebido toda la cultura occidental. Por ello, no soy un ingenuo al declarar que El es nuestra única esperanza.

(*) Profesor de la Universidad del Zulia, Venezuela
e-mail: gospel@luz.ve

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Williams Pitter (*)


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