Antes que nada, precisemos algunos conceptos:
1. La llamada guerra contra Irak no es tal. No fue votada por el Consejo de
Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), no fue discutida y
aprobada en el Congreso de Estados Unidos, no fue ni siquiera declarada. Es sólo
una vulgar agresión, un acto de piratería internacional y como tal debe ser
sancionado.
2. La Operación libertad para los iraquíes es resistida por éstos
armas en mano. La neolingua orwelliana, que sostiene también que los
bombardeos son "humanitarios", no alcanza a disfrazar una operación colonialista
y racista propia del siglo XIX donde las tropas invasoras alzan su bandera en
los territorios conquistados. EU bombardea así toda la parafernalia ideológica
que justifica al neoliberalismo ("democracia, paz, reducción del Estado"), todas
las teorías sociológicas justificativas (el poder aparece brutal y al desnudo)
y, de paso, todas las teorías de Toni Negri-Michael Hardt y de John Holloway, ya
que es visible que no hay imperio sino imperialismo, que el Estado subsiste, y
cómo, y que al poder hay que oponerle, para tener un mínimo de eficacia y
obstaculizarlo, un contrapoder. La desinformación y la neolingua son una
expresión clara de debilidad y una agresión contra todos, a los que se quiere
someter partiendo de la premisa de que somos idiotas.
3. Esta no es una "guerra de la camarilla Bush". La teoría de la guerra
preventiva la sostuvo ya Ronald Reagan. La agresión a Irak, una vez producida,
fue apoyada sin voto en contra por el Senado y por mayoría aplastante de la
Cámara de Diputados, así como por el otro brazo del capital estadunidense, el
llamado Partido "Demócrata". Por otra parte, además de la Doctrina del Destino
Manifiesto y de la Doctrina Monroe, la historia de Estados Unidos está llena de
agresiones en América Latina, en el siglo XIX y en el XX y, en este último, las
intervenciones unilaterales que la ONU cubrió total o parcialmente fueron las
siguientes: China 1945-46, Corea 1950-53, China 1950-53, Guatemala 1954,
Indonesia 1958, Cuba 1959-60, Guatemala 1960, Congo 1964, Perú 1965, Laos
1964-73, Vietnam 1961-73, Camboya 1969-70, Guatemala 1967-69, Granada 1983,
Libia 1986, El Salvador en la década de los 80, Nicaragua en esos mismos años,
Panamá 1989, Irak 1991-99, Sudán 1998, Afganistán 1998, Yugoslavia 1999, además
de Somalia y Líbano. La camarilla Bush es apenas el equipo más apto, por su
ignorancia, su cinismo, su brutalidad, para llevar a cabo una política que es la
del sistema, desde siempre, y que se apoya en la visión religiosa
fundamentalista de su misión en el mundo que tienen buena parte de los
estadunidenses, en su racismo, chauvinismo e ignorancia y en la falta de
formación democrática de un país gobernado desde siempre por una oligarquía.
Clinton, por ejemplo, mantuvo el criminal bloqueo a Irak que costó un millón 800
mil vidas y vetó la constitución del Tribunal Penal Internacional, amenazando
con impedir por la fuerza que algún criminal de guerra estadunidense fuese
juzgado.
4. El Consejo de Seguridad de Estados Unidos elaboró a finales de los 90 unas
"Proyecciones al año 2015" -mucho antes de las Torres Gemelas, antes de la
presidencia Bush- donde decía que ante la declinación de la hegemonía
estadunidense y el crecimiento de amenazas como China o las de países
"envidiosos" como Francia, Estados Unidos debía utilizar su fuerza
preventivamente y asegurarse el control de los recursos fundamentales: gas,
petróleo, agua y biodiversidad. La guerra no es, por lo tanto, respuesta al
terrorismo (no se probó el menor lazo entre Saddam Hussein y Al Qaeda, salvo que
ambos fueron agentes de Estados Unidos en el pasado y feroces anticomunistas).
Tampoco es respuesta a una posible amenaza militar futura de Irak contra Estados
Unidos (es ridículo pensar que una hormiga sueñe en atacar a un elefante,
además, fuera de su alcance). Es una política trazada desde años y planificada
durante lustros y no tiene sólo a Irak como blanco sino que está dirigida
principalmente contra la competencia europea y china.
5. No es exclusivamente una guerra por el petróleo. Apoderarse del
hidrocarburo iraquí le daría a Estados Unidos unos 15 mil millones de dólares
anuales. Pero la guerra le está costando más de 100 mil millones. En realidad,
el control del petróleo es para romper la OPEP, someter a Arabia Saudita e Irán
y, sobre todo, quitarles a europeos, chinos y japoneses la posibilidad de contar
con energéticos. Además el control del petróleo permitiría bajar el precio del
combustible y reanimar a la decaída economía estadunidense a mediano plazo (para
los países exportadores de petróleo, como México, el golpe sería durísimo, lo
que permitiría comprar las compañías estatales por nada). El control del agua es
igualmente vital. Ya Israel planea desviar el Tigris y el Eufrates hacia su
territorio porque el agua que roba a los palestinos no le alcanza. Si Siria,
Irak e Irán
se desertifican, cambia el clima, se modifica el Indico, para los
piratas son problemas ajenos y menores.
6. No es una guerra contra Saddam Hussein. Este es si duda un criminal, pero
liquidó al Partido Comunista, a los kassemistas, al Baaz de izquierda, sirvió a
la política antisoviética de Estados Unidos y, sobre todo, hizo la guerra contra
la revolución islámica chiíta, que amenazaba a las monarquías petroleras, con
armas estadunidenses, incluídas las armas químicas y bacteriológicas, que
utilizó mientras Rumsfeld, ministro de Defensa de Bush, estaba en Bagdad sin
decir nada. La compañía de Dick Cheney, vicepresidente, rearmó al ejército de
Saddam Hussein después de la guerra del Golfo.
7. No se trata de defender el multilateralismo tal como funciona en la ONU.
Esta está dirigida por la oligarquía con derecho a veto y es antidemocrática,
como lo era su antecesora, la Sociedad de las Naciones. Además, el chantaje de
Estados Unidos -que vota a pesar de que ni paga las cuotas- siempre fue
insoportable (sobre todo en el apoyo a Israel). Washington, por otra parte,
rechazó a Boutros Ghali, cercano a Francia, e impuso a Kofi Annan, que parecía
muy sumiso. Lo que se trata es de defender el derecho internacional, el
principio de la solución pacífica y negociada de las disputas, el derecho de
autodeterminación de los países. Se trata también de establecer una clara
diferencia entre los gobiernos y los pueblos, pues la de la responsabilidad
colectiva de éstos por los actos de aquéllos es una doctrina nazi. Y se trata de
crear otro multilateralismo, democrático, sobre la base de un país, un voto, y
de la obligatoriedad de los gobiernos a convocar referendos ante las cuestiones
graves antes de votar en la ONU.
8. Ni hay "coalición" por la "libertad de Irak" (el león, Estados Unidos, va
tras su presa seguido por el chacal inglés, que quiere algunas migajas de su ex
colonia, y por dos mil australianos: Washington está más solo que nunca), ni hay
un frente democrático que se opone a Estados Unidos (Rusia sigue con sus
masacres en Chechenia, China oprime el Tibet y aplica la pena de muerte, como
Estados Unidos): hay sólo un conflicto interimperialista porque Washington
amenaza a todos en sus intereses y en su existencia misma.
9. No hay una guerra de religión, aunque la religión desempeñe un papel
creciente en muchas movilizaciones: hay una guerra antimperialista, de los
pueblos contra los belicistas, y hay una guerra de clases, de los oprimidos
contra el puñado de grandes empresas que respaldan a Bush y lucran con su
aventura.
10. No hay un choque de civilizaciones, como pretende Huntington, sino la
acción de quien está destruyendo la civilización en lo político, en lo
ambiental, en lo económico y se enfrenta con quienes siguen defendiendo el
principio del multiculturalismo y del derecho de los pueblos a decidir su propio
destino. Otra cosa es si esa lucha es llevada, por la acción de Estados Unidos,
al camino aberrante del fundamentalismo que se opone al fundamentalismo del
establishment estadunidense.
Después de la desintoxicación (forzosa, ya que la batalla se da también en
este terreno) vamos a las previsiones:
1. Si la Europa de Los 15 no pudo estar unida ni contrarrestar a
Estados Unidos, menos aún la hará la de los 25, pues muchos paisitos venderán su
voto por un plato de lentejas yanqui. Se impone así una Europa a dos
velocidades, con un núcleo duro franco-alemán, que tratará de aliarse con Rusia
y de recuperar un apoyo británico. Si Europa gasta en armamentos menos de 40 por
ciento de lo que gasta Estados Unidos, como plantean los franceses, se impone
ahora un rearme independiente. La OTAN y el atlantismo son cosas del pasado,
aunque el temor de sectores de la burguesía francesa a las retorsiones
estadunidenses haga que éstos sigan hablando de ese pasado.
2. Se va así a un conflicto intereuropeo fomentado por Estados Unidos, que no
por casualidad lanzó su guerra el día antes a la reunión cumbre europea del 20.
Pero en este conflicto entran en acción los pueblos, que han condenado ya a
Aznar, Blair y Berlusconi, ya que el antimperialismo se une al nacionalismo (de
derecha y de izquierda) en oposición al nacionalismo de Washington.
3. Los blancos próximos -Siria, Irán, Corea del Norte y China- están
extrayendo las conclusiones obvias y se preparan, mientras esperan una larga
resistencia iraquí que haga pagar a Washington un alto costo político y en vidas
de sus soldados. Parte de esa preparación consiste en una política de alianzas y
en el caso chino en la mejora técnica de su ejército con técnica rusa. De hecho
se va hacia alianzas y sinergías y Moscú se enfrenta, a pesar de los planes de
Putin, a Estados Unidos.
4. La movilización mundial masiva y permanente por la paz está uniendo
clases, sectores, actores, en cada país y en escala mundial y radicalizando a
todos, particularmente en Estados Unidos. El bombardeo de Bush destruyó la
justificación ideológica del sistema que aparece como simple y clara opresión y
rapiña económica y nacional. El Papa del Opus Dei aparece así unido a los
revolucionarios, por ejemplo, y el Opus Dei perderá bases en el pueblo cristiano
movilizado contra la guerra.
5. Se entra en un periodo de guerra y de conflictos económicos. Reaparecen
los fatídicos años 30, los del rearme y de las alianzas que prepararon la guerra
mundial. Reaparece el nazismo. El fin de la Sociedad de las Naciones actual (la
ONU) es el fin de la política de mediaciones y en general de la política, que se
convierte en aplicación de la política brutal del imperialismo. La teoría de la
guerra preventiva (impedir que alguien pueda llegar a convertirse en un
competidor político, económico o militar de Estados Unidos) amenaza a todos los
países, cuya soberanía e independencia y cuyos gobiernos están bajo libertad
vigilada. Pero la Casa Blanca no tiene los medios económicos para sustentar su
superioridad militar. Además, la sociedad democrática, que cree en los valores
fundacionales de Estados Unidos, crece y combate cada vez más contra el
cruzado del mal. Hay ahí fuertes razones para la esperanza.
* Profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.
Profesor de Política Contemporánea en la Facultad de Ciencias Políticas y
Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.