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Imperialismo
Genocidio "legalizado"
Por: Roberto Jimenez
Fecha de publicación: 22/03/03
imprímelo mándaselo a
tus panas

“Los grandes crímenes han sido
siempre cometidos, por los más
ignorantes”

Voltaire

La Historia Universal, nos ha mostrado i dejando el testimonio de grandes imperios que, desde la realidad presente son pequeñas atrocidades, en espacio i tiempo. Los muchos desconocidos de la humanidad prehistórica, si los hubo, así como los conocidos de Alejandro, el Imperio Romano o el Imperio Español, en el cual según Carlos V “jamás se ponía el sol”, son pequeñas vanidades de los hombres de poder, cuyos ejércitos deficientemente armados, tenían que luchar terriblemente, cuerpo a cuerpo para atacar o defenderse, i sus jefes, al frente, exponiendo la vida. Ahora, son caricaturas del pasado, porque hasta la arrogancia de Hitler i su Tercer Reich que duraría mil años, es casi nada comparado a la ambición imperialista del gobierno de un país, que no su pueblo, sino su estúpidos e ignorantes gobernantes, con un solo dios o fetiche, el de la riqueza i el dinero, se creen dueños absolutos del planeta. Solamente son ciudadanos del mundo dignos de vivir en la abundancia i la felicidad, ellos; los demás habitantes de toda la Tierra, incluyendo la civilización europea o los numerosos pueblos asiáticos, africanos, i americanos, seres inferiores; no seres humanos, sino esclavos consumidores, pagando deudas ficticias creadas por ellos mismos –los emperadores del siglo XXI– i matando de hambre i de miseria a media humanidad. Los habitantes que murieron en Nueva York, en la destrucción de las torres gemelas del Trade Center, son una minoría, comparada con las muertes que ellos diariamente, ocasionan en todo el planeta.

Por esto, la mal llamada guerra (war), es un eufemismo, porque no lo es tal. Guerra fueron, por ejemplo las dos guerras mundiales del siglo XX. No podríamos llamar, por ejemplo, “combate” un encuentro de boxeo entre, un superpesado peleador, contra un debilucho minimosca, o el enfrentamiento de un león con un conejo. Eso se llama, sencillamente, un GENOCIDIO. Empero, para más afrenta a la Humanidad, un genocidio supuestamente “legal” según ellos mismos, puesto que, igual que otras muchas veces, las decisiones de la ONU no cuentan para sus intereses agresores i antihumanitarios. Son el país del mundo, así lo han denunciado muchas organizaciones, que más violan los derechos humanos, tanto en su país como en el exterior. Son, sus gobiernos, el imperio más aborrecible, cruel i violento de toda la historia universal. El genocidio está en marcha, pese a las miles de protestas en todos los pueblos del mundo, incluyendo al pueblo norteamericano, i principalmente al mismo Papa romano, demostrando que son un híbrido mui raro que, ahora llaman “democracia imperial”.

El genocidio, vocablo derivado del griego que significa fundamentalmente matar, pueblos, razas o clanes, lo empleó el penalista polaco Semkin, para calificar al llamado “crimen sin nombre” que tantas atrocidades i muertes ocasionó durante el auge del nazismo en Europa. I desde entonces se precisó, i ha sido calificado por el Derecho Penal Internacional, como delito internacional común, no político pero de extrema gravedad.”Es un delito, dicen los tratadistas como Manuel Ossorio, tendencioso y premeditado que se cumple con el propósito de destruir, total o parcialmente a un grupo humano determinado. Es un delito continuo que puede exteriorizarse en forma individual o masiva”. Esta atrocidad, inhumana, de salvajes como lo pudo ser Atila o Gengis Khan, se aprobó como delito de genocidio, el 12 de diciembre de 1948 (después de la Segunda Guerra Mundial), en la III Asamblea General de las Naciones Unidas, por unanimidad, i entrando en vigencia el 12 de enero de 1951. Llama la atención, que el genocidio de Hiroshima i Nagasaki no se sancionó, porque desde el principio, esa organización ha estado dominada por el imperialismo yanqui. El genocidio es lícito para robar petróleo.

Por esto, ese señor George Bush, que tiene un padre que exhibe el record o marca de haber firmado más ejecuciones, por pena de muerte en los Estados Unidos, es realmente un “vaquero” petrolero, como toda su familia, compartiendo negocios con la familia de Bin Laden, figura creada por el imperio i su aterradora CIA, para utilizarlo un tiempo contra los rusos. I digo lo de vaquero, inculto i de sentimientos de autócrata tipo Calígula (pues si este emperador puso un caballo de ministro, el tiene algunos caballos como Power), porque como cita el escritor Galeano, en una ocasión este presidente que llegó allí por elecciones amañadas o empañadas, dijo que “debemos estar listos para atacar, en cualquier oscuro rincón del mundo”, ya en referencia a Irak. Verdaderamente, para muchos norteamericanos incultos, la geografía i la historia del mundo les es ajena. Recuerdo que muchas veces se repetía, cuando a un norteamericano le hablaban de Venezuela, no sabían donde estaba situada, si en América o en África, por lo que la identificaban como “la tierra de Carrasquelito o de Luis Aparicio”. Bush, ignora que Irak, es la tierra sede del Imperio Sumerio, civilización de 4.000 años antes de Cristo, que fue puente de unión entre el Orto de la Humanidad en Oriente (Hegel) i el mundo occidental, en su juventud viril (Grecia i Roma, cunas de la civilización occidental). Que esa fue la Mesopotamia, según el relato bíblico, que situó allí la obra de Dios creador, realizando el Edén i colocando en ese Paraíso, supuestamente, a la primera pareja humana: Adán i Eva. Allí, recuerda Galeano, estuvo la biblioteca de Nínive, la Torre de Babel, Babilonia con sus Jardines Colgantes, i Bagdad, la gran ciudad de los cuentos famosos de Las Mil y una noches, llena de tesoros artísticos; pero sobre todo de un pueblo, de hombres, mujeres, ancianos i niños, tan seres humanos como nosotros. Pero la “guerra inteligente” parece que hace selección. Morirán, dicen con desparpajo, entre 300.000 ó 350.000 principalmente soldados, i “algunos civiles”, como si los soldados fueran otra clase de seres, no personas. Sus “héroes” de la guerra (ya veremos ceremonias de premiación i distinciones) lanzan sus misiles desde portaviones i barcos de guerra lejanos (como chorros de insecticidas para las hormigas o las cucarachas) i todo el más novedoso arsenal de guerra (tanques, aviones maravillosos, bombas “inteligentes”, helicópteros superblindados, etc.) acabará de arrasar a un pueblo que no encuentra dónde refugiarse o huir. Si comparamos la locura de Hitler, con la de Bush, creo que el primero sale ganando. Tenía la locura de la raza aria i su furor contra el pueblo judío, pero apenas pretendía hacer crecer territorialmente a su patria i establecer un régimen que, no pretendía dominarlo todo. Lo había pensado i escrito en Mein Kampf, incluso lo relativo al caudillaje i la propaganda, de manera brillante según Allan Bullock; pero este otro loco, ni siquiera sabe escribir, sino ordenar. La política exterior norteamericana, por años, ha sido la de mantener o propiciar dictadores en los pueblos del mundo (i naturalmente en América) i oponerse a los presidentes libres i democráticos, cometiendo crímenes que la humanidad nunca olvidará, como la del gran presidente i médico Salvador Allende en Chile, para luego apoyar por años a Pinochet. Por eso ahora, el vaquero inculto, se atreve de exigir descaradamente que, un presidente de un país extranjero, de vaya al exilio o declara la guerra…perdón, ¡el genocidio! Por ello, destruir una ciudad como Bagdad, es lo mismo que destruir a Roma, Londres, Praga o París. A París, un general alemán que recibió la orden de incendiarla, se atrevió a no obedecer a Hitler. Si, realmente pudiese crearse un Tribunal de Guerra imparcial i libre, el primer reo de genocidio en el siglo XXI, debería ser este presidente vaquero e inculto; luego sus cómplices, como el español ASnar (con ese) i el representante de la Madre Patria, la Pérfida Albión; la que contagió al mundo con el Mal inglés. I una extrañeza, final ¿Dónde está el Rei Juan Carlos, que no modera al asno de Sancho Panza? Con razón dijo Shakespeare: “Hereje no es quien arde en la hoguera, sino quien la enciende”.


robertojjm@hotmail.com
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Roberto Jimenez


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