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Las Dos Venezuelas
Por: Daniel Ramírez
Fecha de publicación: 22/03/03
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"Mi tierra, mi querida tierra. Esa Venezuela que tanto amamos, esa Venezuela luchadora, esa Venezuela digna, esa Venezuela donde los trabajadores y honestos somos mayoría. Pero es una Venezuela de contrastes... porque unos pocos se empeñan en destruir al pueblo, y están allí impunemente golpeando nuestra nación"
 
Comienzo mi texto con esa frase porque definitivamente mi país hace que nazcan en mi sentimientos encontrados. Estuve hablando con mi padre en estos días, y no pudo él estar más acertado, dada su experiencia como hombre honrado y luchador: Por un lado, debemos sentirnos orgullosos de ser venezolanos, por otro, la frustración nos invade, porque no es posible entender como hay compatriotas (se les llama así solo porque nacieron acá, porque actúan como cualquier cosa menos como venezolanos) que persiguen objetivos que no acompañan el deseo de la mayoría, que no es más que el de desarrollarnos como nación soberana y poder algún día sentirnos orgullosos de nuestro progreso. Definitivamente, nuestro país, y posiblemente nuestra latinoamérica, son tierra de contrastes. Esta particular situación, podemos fácilmente demostrarla con dos hechos: Por un lado, nuestro pueblo ha sido sometido a uno de los abusos más grandes que se haya visto en mucho tiempo. Y digo en mucho tiempo porque hemos sido robados, saqueados y burlados durante varias décadas, pero jamás de la forma como algunos pseudo líderes se empeñaron en acabar con nuestro país en esos nefastos dos meses de diciembre y enero. Y han habido agresiones peores... ¿pero cuando se había visto que una nación se empeñe en "autoacabarse"? Definitivamente decepcionante. Allí es cuando yo me pregunto lo siguiente: ¿Quién "demonios" nos ha estado dirigiendo durante estos años? ¿Como hemos permitido esto? ¿Es que nunca fuimos capaces de darnos cuenta de que esos señores nunca les interesó nuestro país? Digno de análisis ¿no? Y no es que se quiera defender al gobierno actual, porque todo sabemos que falta mucho camino por recorrer en este proceso de cambios, y todos sabemos que nuestras instituciones aún siguen con podredumbre almacenada. Pero es obvio que esos individuos, los que ahora no son capaces de asumir sus responsabilidades ante nuestra sociedad y andan huyendo de la justicia, solo están pendientes de mantener sus privilegios (claro, aún no los han perdido). Pero independientemente de las barbaridades de este reducido grupo, por otro lado estuvo un pueblo que nunca se desesperó, un pueblo que hizo colas, no tuvo navidad, no pudo compartir, no pudo descansar, se le violó su derecho al trabajo, se le violó su derecho a la educación, se le violó su derecho al libre tránsito..... pero se mantuvo allí, sereno, maduro, y no sumiso ni dormido, sino activa y pacíficamente en pie de lucha. ¿Que si soy venezolano? Por supuesto que lo soy, y lo digo con mi mano puesta en el corazón. ¡Que hermoso gesto de una ciudadanía que no desea conflictos, ni desea guerras, solo desea su bienestar!. ¡Viva Venezuela!
 
Pero siguen los contrastes. Por un lado, Venezuela sueña con ser libre. Por otro, no existe país, sino un montón de zamuros peleándose por los pedazos de muerto. Fíjense en este otro suceso: en estos días de guerra mundial hemos podido notar que han habido distintas reacciones de la sociedad. El rechazo ha sido lo más común, pero.... ¿como es posible explicarse que algunos señores "politiqueros" de oficio, "expertuchos" de oficio, y pseudo periodistas de oficio no puedan ocultar su alegría por la invasión a Irak? Bueno, primero, por el simple hecho de ser una guerra es condenable, y más cuando sabemos todos que la potencia del norte y sus aliados (y también sus nuevos aliados, porque el sancocho de gallina robada alcanza para todos) ha "pisoteado" el derecho internacional, y por encima del mandato de las Naciones Unidas ha iniciado una guerra donde morirá más gente inocente. Y volvemos a lo mismo: No se trata de defender a Saddam, no. No es eso. Se trata de condenar el hecho de que una nación entera sea aplastada por otra. Peor aún: todos sabemos que los imperialistas sabrán aprovechar este conflicto, y se asegurarán de colocar en la conducción de Irak ha alguién que sea lo más "bondadoso" posible a la hora de repartir la "torta" petrolera. Eso, por supuesto, hará perder valor a nuestra principal fuente de ingreso ¿Entonces, de donde carajo sacán la alegría estos líderes nacionales? Yo se de donde viene esa alegría.... añoran una invasión extranjera. Por eso se sienten alegres porque sueñan con que el "Junior" ponga los ojos en nuestra tierra. ¿Con que contamos entonces? Indudablemente no con estas imitaciones de gente. Y lo más irónico, es que estos "forjadores de libertad" no se dan cuenta que cuando las cosas se resuelven así, violentamente, como ellos imploran, lo que viene es "caída y mesa limpia". Sino, pregúntenle a los socialcristianos en Chile, o a los panameños, o hasta al mismo Saddam, que en un tiempo fue muchacho mimado de la CIA. Esa es la Venezuela que nos averguenza. Esa es la Venezuela que debe ser desplazada por la otra, la Venezuela de la mayoría.
 
En estos tiempos, hay muchas razones para sentirnos frustrados. Con una justicia venezolana tan cuestionada, donde la impunidad reina, y una potencia mundial pisoteando la legalidad internacional, no hay nada que nos haga sentirnos felices, y el futuro que se vislumbra solo nos hace poner "los pelos de punta". Pero no podemos perder la fé, porque, como reza el dicho, la esperanza es lo último que se pierde. Pienso que primero que nada, tenemos que luchar porque nuestra patria se enrumbe hacia un horizonte lleno de progreso y éxito. Y para esto es vital la participación de todos los ciudadanos y compatriotas, independientemente de su creencia o ideología política. Las sociedad entera debe organizarse para poder canalizar todos los esfuerzos, y todos juntos, barrios, urbanizaciones, pueblos, ciudades, debemos entrar activamente al desarrollo de Venezuela. Para cambiar nuestro futuro, esa es la única solución. Y, seguramente, no nos cansaremos de decir: ¡Viva Venezuela! ¡Viva Latinoamérica! ¡Viva el mundo entero!
 
Daniel Ramírez
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Daniel Ramírez


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