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La ingeniería genética podría ser la salvación para la oposición, a la que le faltará muchas cosas pero le sobran dos: plata y precandidatos presidenciales.
Mentes avanzadas de la Coordinadora Democrática han hecho contactos con los expertos en clonación para que, tomando genes de aquí y de allá, hagan un candidato que pueda contar con el apoyo de la gran cantidad de partidos, ONGs, personalidades y asomados que conforman la alianza o, mejor dicho, la mezcolanza esa
Su idea es que, mediante los avances tecnológicos de sus amados EEUU, les traigan de los laboratorios a un sujeto con la sonrisa aristocrática de Henrique Salas Römer, el color de pueblo de Manuel Cova, la capacidad organizadora de Enrique Mendoza, la dureza verbal de Carlos Ortega en diciembre, los ojos de Orlando, la pinta tecnócrata de Juan Fernández, los billetes de Cisneros, la energía de Andrés Velásquez, la sagacidad periodística de Alfredo Peña, el perfil ecológico de Elías Santana y el porte del general Enrique Medina Gómez.
Por supuesto que se corren riesgos porque la tecnología genética aún no está bien desarrollada, ni siquiera en EEUU, y podría fallar. ¿Se imaginan si el experimento sale mal y el candidato resulta nepótico como Salas, sindicalero como Cova, amigo de cerrar canales de TV como Mendoza, pataruco a la hora de las chiquitas como Ortega, “yo no fui” como Juan Fernández, racista como Orlando, tránfuga como Velásquez, insolente como Peña, vago de profesión como Santana y gorila como Medina Gómez?
Además, existe otro peligro: ¿y si el candidato clonado se muere demasiado pronto, como la oveja Dolly? Sería terrible, pues muerta la oveja, volvería a aparecer el lobo, es decir, Chávez.
A pesar de los peligros, la solución genética gana adeptos entre los militantes de la resquebrajada Coordinadora Democrática pues las restantes alternativas para elegir al candidato lucen peores. Una de ellas es que Súmate haga unas primarias. Pero ¿quién les cree? Otra alternativa es que todos se encierren en una sala junto con una paloma y el elegido sea aquel a quien el ave ensucie. Sin embargo, esta modalidad no es muy equitativa porque favorecería a los precandidatos con debilidades palomísticas. Y como esto son varios, desde Mendoza y Peña hasta varios de los chicos de Primero Justicia, la paloma seguramente ensuciaría a más de uno y no resolvería el problema.
En vista de este panorama tan complejo, algunos en la Coordinadora han pensado en sincerar las cosas y dejar que míster Bush, ya que es el dueño del mundo y de los reales que financian a la oposición, escoja al tipo. Perfecto.
torrepilar@hotmail.com
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