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Madre...
Recuerda a tu hijo naciendo, Madre. Amamantado con el elemental ritual universal, porque todos los hijos de todas las madres nacen y se alimentan igual. Y como todos los niños se aventuró a caminar y a sorprendente con una que otra frase que te pareció original. Sin embargo, Madre, tu hijo, ejemplo de hijos pobres, no fue a la escuela, pero ese día escogió su camino para hacer al hombre libre y auténtica a su inconclusa Patria. No quiso ser otra estrella anónima de una bandera de guerra, no quiso ser terreno agregado a un mapa inmenso. Tu hijo, Madre, encontró la sabiduría, optó por el peligro de “ser”. Enrolló sus harapos recién calcinados por el sol. Te miró, Madre, y se fue.
Sueña con tu hijo pobre amando a la Tierra desecada por la luz intensa. Madre, tu hijo sacrifica tus lágrimas por esa tierra. Observa tu mesa, Madre, sin agua y sin pan, pero con el espacio reservado y vacío de tu hijo, tu obra, tu invento, tu creación, único porque es tuyo.
Madre, tú que rezas en el idioma que aprendiste, tú que imploras en las palabras que fueron creadas para ti y tu dolor, sospechas que tu hijo se va sin una navaja en el bolsillo, sin un uniforme azul, verde o marrón, sin un árbol generoso que lo esconda en el desierto. La única naturaleza que lo ampara es tu amor incondicional e infinito. Madre, lo que tu hijo tiene no se puede entregar porque las certezas, los pueblos y los honores no tienen cuerpo. Madre, Caín quiere extirparte el nombre.
Madre, hoy bombardearon. Te dejaron huérfana de hijos. No fue una bala, Madre, no fue un fusil. Fue un enemigo sin rostro, fue un fantasma alado poderoso. Tu hijo es un oscuro rincón del planeta, que no hizo daño a nadie, pero pudo hacerlo. Su sola existencia era una amenaza. Madre, no puedo entregarte el cuerpo de tu hijo muerto. De tu tesoro exclusivo nada quedó. No te arrodilles, Madre, que ni su cadáver puedes besar. Aguarda desnuda al demonio que desde el cielo anunciará tu noble extinción. Somos un mundo de voces mudas. El rumor de una guerra breve que justifica el genocidio y el error de haber nacido sobre tanto petróleo: se llevan tu vida violada, Madre, en poco tiempo y te dejan en paz.
Madre, tu hijo es un caído de Irak.
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