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Con decisión, organización y contundencia, los trabajadores, junto al resto del pueblo venezolano, respondimos exitosamente y derrotamos el paro-sabotaje promovido por Fedecámaras y la cúpula de la CTV. Cumpliendo con la consigna: empresa parada, empresa tomada y puesta a producir, los trabajadores del sector petrolero, de las industrias básicas, de la educación, de la salud y de muchos sectores más, logramos impedir que esta nueva acción golpista arrebatara las conquistas políticas, económicas, sociales y democráticas alcanzadas durante este proceso revolucionario.
Para alcanzar este triunfo, los trabajadores organizados sindicalmente jugamos un papel de vanguardia, acaudillando a otros sectores de la sociedad y nos postulamos como alternativa de dirección frente a la grave crisis del país. Los trabajadores empezamos a desarrollar los primeros ejercicios en control de las empresas, lo que constituye la más importante experiencia de frente al futuro que se nos avecina, cual es que los trabajadores gobernemos este país.
Fruto de este triunfo le arrebatamos a la oligarquía y al imperialismo el control absoluto que tenían de la principal empresa del Estado: PDVSA. Los dirigentes golpistas huyen acobardados, tratando de evadir la justicia. Los propietarios de los medios de comunicación se lamentan ante el temor que el control social sobre la radio, la televisión y la prensa se imponga frente al terrorismo mediático. Y ha quedado en evidencia el nefasto papel cumplido por la cúpula traidora de la CTV comandada por Carlos Ortega y Manuel Cova, como socios menores de los golpistas nacionales e internacionales.
Con justificada razón, los trabajadores hoy repudiamos a estos traidores y nos disponen a impulsar el proceso de construcción de una nueva estructura sindical de carác-ter nacional, que pueda conducir acertadamente al conjunto de los trabajadores venezolanos, hacia las nuevas batallas que se avecinan.
I.- ¿Qué tipo de Central necesitan los trabajadores venezolanos?
Quienes luchamos incansablemente contra la cúpula burocrática de la CTV, hoy nos sentimos com-placidos de este importante logro y nos disponemos a contribuir con todas nuestras fuerzas, para que la nueva organización que surja a partir del próximo 29 de marzo, sea la expresión de un nuevo sindica-lismo, en el marco del proceso revolucionario en curso.
Por eso planteamos que la nueva central debe proyectarse como alternativa de dirección para el conjunto de la sociedad en la perspectiva de un nuevo sistema social, regido por un gobierno de los trabajadores y pobres de la ciudad y el campo. Este es el reto que está planteado.
Por lo anterior, pensamos que no se trata de construir una Central que se restrinja exclusivamente a la actividad cotidiana de defensa de los derechos convencionales de los trabajadores, o para lograr la representación en un organismo como la OIT o para competir con los restos del cadáver putrefacto de la CTV. No; de lo que se trata es que los trabajadores podamos construir una sólida herramienta, que permita aglutinar al conjunto de los trabaja-dores empleados o desocupados, a los miles de hombres y mujeres vinculados a la economía informal, a los campesinos y pequeños propietarios de parcelas, a las comunidades indígenas, a las mujeres, a las organizaciones estudiantiles, y en fin, al conjunto de la población oprimida y explotada del país.
Esa es la gran la estrategia que debe iluminar a la nueva central. La lucha por organizar y movilizar al conjunto de la sociedad, planteán-dole un programa que le permita superar el actual sistema capitalista de explotación y miseria.
II.- Los Principios que debe tener la nueva central
Proponemos que la nueva central esté iluminada por los siguientes principios:
* Clasista. Los intereses de los trabajadores son antagónicos a los de los empresarios y los dirigentes burocráticos. Somos una clase social que bajo el capitalismo hemos sido explotada durante la historia, de allí que la nueva central debe defender incondicionalmente los derechos de los trabajadores y las minorías oprimidas.
* Democrática. La historia del movimiento sindical venezolano ha estado manchada por el rol de los dirigentes burocráticos, quienes han actuado permanentemente de espaldas a los afiliados. Es preciso que la naciente Central, adopte una metodología opuesta donde preva-lezcan las decisiones de los afiliados y no la de sus dirigentes.
* Plena independencia y autonomía frente al estado capitalista. Lo anterior significa que la nueva Central no debe tener ninguna dependencia política, organizativa, ni financiera del estado capitalista, de los partidos de los empresarios, del gobierno ni de ninguna de sus instituciones. Ningún representante del Gobierno, funcionario de alto rango del Ministerio del Trabajo, ni de ningún ministerio podrá ser parte de la estructura de la nueva organización. El funcionamiento sindical y los procesos de vigilancia, fiscalización y control electoral, deben ser ejercidos por organismos surgidos de las propias organizaciones integrantes de la nueva central.
* Solidaria. Los trabajadores que demandan sus derechos deben contar con la solidaridad incondicional de sus hermanos de clase. Por la constitución de organismos de coordinación y solidaridad con los trabajadores en conflicto, para obtener el triunfo frente a la intransigencia patronal.
* Internacionalista. Los trabajadores no tenemos patria. Somos hermanos de los trabajadores de todos los países del mundo. Nuestros intereses y nuestras luchas son comunes. Nos identifica la lucha contra el yugo capitalista y la expoliación imperialista. Por tales razones debemos brindar el apoyo a los trabajadores y pueblos del mundo que luchan contra el imperialismo;
* Por la movilización permanente de los trabajadores. La nueva central debe plantearse el método de la movilización de los trabajadores y de los distintos sectores populares como la única garantía en la defensa de los derechos de la clase trabajadora y del pueblo, frente a los patronos y las burocracias sindicales.
* Que luche por un gobierno de los trabajadores, los campesinos y los sectores populares. La liberación de los trabajadores es obra de los propios trabajadores. No podemos depositar ninguna confianza en ningún gobierno burgués o de conciliación de clases.
Nuestra redención llegará el día que los trabajadores alcancemos el poder e instauremos nuestro propio gobierno de los trabajadores y los sectores pobres de la ciudad y el campo.
III.- Por un programa de lucha para superar la actual crisis política, económica y social
1.Proclamación inmediata de un Decreto Presidencial de expropiación de todas las empresas que no respeten los dere-chos de los trabajadores:
· Los empresarios pretenden que seamos los trabajadores quienes paguemos el costo del paro-sabotaje. En cientos de empresas se vienen desarrollando despidos, se desconocen los salarios y prestaciones de los trabajadores o lo que es peor, se desconocen los fallos y autos de las Inspectorías del Trabajo. Reclamamos del Gobierno Nacional, la proclamación de un Decreto que autorice la expropiación de los empresarios que desconozcan los derechos de los trabajadores. ¡Que la crisis la paguen los empresarios golpistas: cárcel, nacionalización o expropiación de todas aquellas empresas que desconozcan los derechos de los trabajadores.
· Mientras obtenemos esta nueva legislación, los trabajadores tenemos como tarea prioritaria imponer por la vía de la lucha y la movilización directa las decisiones de las Inspectorías del Trabajo. Hay que seguir el ejemplo del logro alcanzado en La Giralda en Cagua, donde una movilización de activistas sindicales solidarios impusieron el reenganche de un trabajador que la empresa se negaba a re-integrar a sus labores.
· Del mismo modo exigimos la modificación del Decreto de Inamovilidad Laboral con duración hasta julio, para darle carácter de permanente.
· Para compensar la carestía, se necesita un aumento general de salarios para los trabajadores del sector público y privado, de obligatorio cumplimiento para todos los empresarios y el gobierno.
2. Nacionalizar las industrias de alimentos en manos de los Grupos Económicos, con producción controlada por sus obreros y trabajadores.
· Sólo, la concentración de todas las empresas alimenticias bajo un plan rector de producción emanado del estado y vigilado por los trabajadores, los sindicatos y las organizaciones sociales, garantizará el ahorro necesario para abaratar los precios y que la producción se oriente fundamentalmente a cubrir las necesidades reales de las grandes mayorías. Esta medida debe acompañarse con la confiscación de bienes y cárcel para los acaparadores, otorgándosele a las organizaciones cívicas y sociales libertad plena y legal en la fiscalización de los almacenes.
· Entrega inmediata de tierras ociosas y otorgamiento urgente de créditos baratos y maquinarias a los campesinos para recuperar la producción agropecuaria, bajo un plan nacional agresivo que de prioridad a los alimentos de primera necesidad. Que sean los comités de tierras que avanzando en la conformación de un gran movimiento nacional decidan las tierras a tomar. Junto a esto, debe producirse el cierre gradual de la importación de alimentos en la medida que se recupere la producción nacional y amparando a la producción interna de los pequeños y medianos productores del campo que ya existen y que se desarrollen.
· Sustitución del IVA y el IDB por impuestos especiales y confiscación de bienes a los grandes capitales industriales y financieros nacionales y extranjeros, que compensen los daños ocasionados por su participación en el paro patronal, como también, la aplicación gradual de impuestos, que vayan en aumento mientras mayor sean las ganancias desmesuradas de los grandes consorcios capitalistas. El IVA y el IDB son medidas que afectan fundamentalmente a los trabajadores, a los sectores populares y a los pequeños productores y comerciantes.
3. Suspensión inmediata del pago de la deuda externa:
Con la suspensión, esos recursos se pueden invertir en el pago de la deuda social: aumento general de sueldos y salarios cuyo mínimo parta del costo de la cesta básica como lo contempla la constitución, pago al paro forzoso de to-dos los trabajadores desocupados, plan de emergencia social para la construcción de hospitales, escuelas y viviendas. Apertura de un gran debate nacional que concluya en un referéndum popular, para ver que se hace con la misma.
4. Transferencia de todos los depósitos bancarios del Estado al Banco Industrial de Venezuela y Nacionalización de los Bancos:
Estas medidas bancarias le permitirán al estado controlar y vigilar las operaciones financieras mas importantes. Para esto, debe existir la participación de los trabajadores y sus sindicatos como los garantes de la custodia necesaria. Así se puede lograr: sincerar la recaudación fiscal, bajar las altas tasas de interés, que los dólares otorgados no sirvan para desangrar a las reservas internacionales, otorgar créditos baratos a los campesinos y a los pequeños productores y comerciantes.
5. Cárcel para los golpistas y empresarios saboteadores que crean el caos económico.
Los golpistas siguen disfrutando de la impunidad que les brinda la justicia burguesa, mientras que los luchadores populares que defendieron el proceso revolucionario se encuentran recluidos en las cárceles. Los trabajadores debemos movilizarnos de manera permanente hasta lograr el castigo ejemplar a los golpistas y obtener la libertad de nuestros presos políticos, a quienes en gran parte debemos las conquistas que hoy disfrutamos. Ante la inoperancia de la justicia burguesa, es preciso estimular la creación de los Tribunales Populares, que empiecen a juzgar y dictar sentencia con arreglo al respeto de las libertades democráticas y los derechos humanos, contra todos aquellos que atentan contra el país, su población y su patrimonio.
Control social sobre los medios de comunicación con representación de sus trabajadores, comunidades y entidades académicas, científicas y culturales. Retiro de las concesiones a los medios comprometidos con el golpismo, que sean asumidos por el estado bajo control de los trabajadores y de los sectores populares. Expansión y fortalecimiento de la comunicación alternativa con televisoras, radios y periódicos bajo control social.
6. Por la Soberanía Nacional:
Los venezolanos debemos decidir nuestro destino político. No a la intervención extranjera de instrumentos del imperialismo norteamericano como la OEA o de la hipócrita mediación del “Grupo de Amigos” donde participan EEUU y España que apoyaron al dictador Carmona y hoy son punta de lanza en la intervención militar a Irak.
7. No a la agresión contra algún pueblo del mundo:
No a la guerra yanqui a Irak. El verdadero objetivo del gobierno norteamericano es cambiar el régimen de Irak por uno abiertamente pro-yanqui y así controlar el Medio Oriente para derrotar a los palestinos, y por otro lado, reafirmarse como gendarme mundial e institucionalizar, con la ONU o sin ella, la intervención militar en los países que sean un peligro para la hegemonía norteamericana. Ni una gota de petróleo para los imperialistas agresores.
VOZ DE LOS TRABAJADORES
Integrante de Opción de Izquierda Revolucionaria (O.I.R.)y del Movimiento 13 de Abril.
Cagua, 13 de marzo de 2003
PROPUESTA DE PROYECTO DE RESOLUCION PRESENTADA POR VOZ DE LOS TRABAJADORES
Fuera los burócratas sindicales proimperialistas de Venezuela
Los dirigentes y trabajadores de la Fuerza Bolivariana de los Trabajadores (FBT), reunidos el 15 de marzo y considerando:
1. Que un grupo de burócratas sindicales de supuestos países “amigos”, se encuentran en nuestro país, respaldando las acciones golpistas de la burguesía opositora y el imperialismo.
2. Que los mencionados burócratas sindicales, actúan como correa de transmisión de intereses de gobiernos enemigos, como Estados Unidos y España y del Secretario General de la OEA, César Gaviria.
3. Que hasta donde tenemos entendido, ningún evento democrático de los trabajadores afiliados a esas centrales se ha pronunciado en tal sentido, razón que desaprueba los pronunciamientos golpistas de estos burócratas sindicales.
Resuelve:
1. Repudiar la intromisión progolpista de los burócratas sindicales y reclamar del gobierno la ruptura de diálogos con la oligarquía opositora auspiciada por gobiernos enemigos.
2. Reclamar de los trabajadores del mundo verdaderamente amigos del pueblo venezolano a rechazar la intromisión del imperialismo y de los burócratas sindicales y llamamos a que se opongan a que sus gobiernos apoyen a los golpistas o brinden asilo político a los asesinos Pedro Carmona, Carlos Ortega o Juan Fernández, entre otros.
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