En la Coordinadora DemoKKKrática se están matando entre sí. Mientras Salas
Römer se separa de ese desacreditado grupo, Enrique Mendoza y el resto del Opus
Gay maniobra para dejar sin poder a los partidos tradicionales. El mismo Mendoza
entiende que los efebos de Primero Justicia fracasaron en su intento por
organizarse fuera de la clase media del este de Caracas y no sabe cómo sustituir
a AD y Copei. Lo que sí tiene bien claro es que con sus ex compañeros copeyanos
no tiene vida, pues allí ahora el mayor control lo ejerce su archienemigo
Eduardo Fernández, quien internamente se pegó al gobernador mirandino, dejándolo
aislado y sin ningún dirigente de peso que lo acompañe en su aventura. Lo cierto
es que la Coordinadora está más muerta que moribunda y el único activo que le
queda es que participa en la mesa de negociación y acuerdos, donde tampoco da
pie con bola.
Otro que maniobra dentro de la Coordinadora DemoKKKrática es William
Dávila, que aspira a que el poder en ese grupúsculo lo ejerzan los gobernadores
y dirigentes regionales, desplazando a los jefes nacionales de los partidos. La
jugada de Dávila se basa en que los gobernadores y alcaldes son los que tienen
recurso, pues desvían los fondos públicos con fines politiqueros, siguiendo el
ejemplo de Enrique Mendoza. Dávila le jala parejo a los gobernadores adecos y ex
adecos, en especial al negro Call y al apureño Lippa, pero estos aún no le tiran
sino migajas.
Enrique Capriles Raronsky de González , el sátrapa de Baruta, prácticamente
eliminó los gastos municipales en salud, educación, otras áreas sociales y
seguridad. Entre otras cosas, le quita la vigilancia policial a los consulados y
embajadas que operan en ese municipio. Este efebo asegura que no tiene dinero
por culpa del gobierno central. Eso sí, sobran recursos para pagar costosísimos
equipos de sonido en cualquier acto opositor o para picharle a cualquiera que en
Primero Justicia le serruche a Julio Borges o Leopoldo López.
La Gentuza del Petróleo realizó, como es costumbre en la oposición, una
nueva agresión contra una embajada. Esta vez le tocó el turno a Noruega, contra
cuya sede enviaron a una turba de facinerosos. Todo ello para protestar porque
la compañía Statoil hace negocios con Venezuela y su industria petrolera ahora
depurada de sus gerentes ineptos, ladrones y derrochadores.
Por cierto que dan verdadera lástima los ex trabajadores de Pdvsa. Los
cuadros petroleros medios y bajos recién están despertando del sueño hipnótico
en que los tenías los capos de la Gentuza del Petróleo. Ahora entienden que
perdieron empleos jugosos y la posibilidad de hacer carrera por seguir las
directrices de unos aventureros políticos que, en muchos casos, además de
haberse cubierto las espaldas con el dinero robado, negociaron jubilaciones y
prestaciones a cambio de entregar claves y delatar la ubicación de los centros
de computación desde los que se saboteaban los sistemas de Pdvsa. La lamentable
situación de estos ex trabajadores es especialmente notoria en Falcón, donde
representan un grupo numeroso y fácil de identificar. Aunque algunos todavía
realizan agresiones y otros crímenes contra quienes trabajan en la industria, la
mayor parte de ellos anda desolada e inspirando compasión, pues ya se les
terminaron los ahorritos.
Realmente repugnante resulta el espectáculo de ver a dirigentes opositores
unánimemente trabajando a favor de Colombia y contra Venezuela. La criminalidad
de esos sujetos llega a respaldar que el ejército colombiano invada Venezuela
para perseguir en caliente a unos guerrilleros inventados, pues no existen
contingentes irregulares de este lado de la frontera. Esas posturas pueden
entenderse en el caso de los hermanos García Ordóñez que, en definitiva, son
colombianos y actúan en provecho del gobierno de su país. Pero es inadmisible en
el caso de los restantes capos de la oposición.
Esta semana hubo varios shows mediáticos realmente cómicos. Uno de ellos fue
la “persecución” policial contra Ibéyise Pacheco. Vimos muchas fotos e imágenes
de esta periodista rodeada por Alfredito Ramos, un babeante Pablo Medina –más de
diez años después de que lo sacaron de esa multitudinaria cama, todavía no
superó el incidente y habla maravillas de los talentos horizontales de Ibéyise-
y otras carcasas políticas. Lo único que nadie vio fue las patrullas de la Disip
que “perseguían” a la Pacheco. Es que nadie vio ni siquiera un funcionario en
esa tarea. Quién sabe que se habrían fumado u olido para alucinar con Disip
¿Será que enviaron un motorizado a Pinto Salinas para tener con qué empolvarse
la nariz?
Un show grave, que revela la bajeza moral de los opositores, se dio con la
“desaparición” de Marisabel de Chávez. Timoteo Zambrano formó un escándalo
gigantesco en el exterior, acusando prácticamente a Chávez de haber secuestrado
a la Primera Dama. Hasta pidió y obtuvo la actuación de la Cruz Roja, que se
prestó a esa farsa no se sabe si por mera estupidez o por estar implicado en la
jugada Mario Villarroel Lander, de profesión: yerno del desaparecido Morris
Sierralta. Pero la vileza máxima en este sainete la puso, nuevamente, Miguel
Henrique Otero. Este despreciable sujeto tuvo todo el jueves y hasta la
madrugada del viernes abriendo la página web de El Nazional con el
“secuestro” de la primera dama, pero en la edición de hoy, no hay siquiera una
línea sobre el bochorno que puso Zambrano.
Por cierto, para entender la ralea de sujetos como Timoteo Zambrano hay que
buscar su prontuario político. Timoteo se inició en AD jalándole de la forma más
abyecta a Carlos Sthory, cuando éste era el jefe adeco en Caracas. Durante años
hasta de chofer y recepcionista le sirvió. Más tarde, con Sthory ya liquidado
políticamente, apuntó con su guaya hacia Ixora Rojas, de cuyos ovarios se
columpiaba hasta dar vergüenza ajena. Cuando veía llegar a Luis Alfaro Ucero,
Timoteo temblaba y hacía gestos de sumisión; parecía una hiena frente a la
hembra dominante de la manada. Y que perdonen las hienas. Cualquier adeco o ex
adeco puede verificar la absoluta veracidad del prontuario de Zambrano.
Qué papelón el de Roberto Lückert, obispo de Coro, pronosticando hambrunas
y desdichas para Venezuela. Bueno, realmente no eran vaticinios, sino la
expresión de deseos de este desdichado prelado. Como se recordará, a Lükert lo
sacaron de Maracaibo y lo enviaron a vegetar en su actual obispado, luego de
varios desagradables escándalos, tanto por su conducta personal como por las
peleas que entabló y perdió con otros dirigentes de la curia. Ya en Coro,
Lückert jefaturó la campaña para que el país votará no a la constitución en
diciembre de 1999. Resulta que la diócesis de Coro fue uno de los lugares donde
más votos obtuvo el Sí, lo que indica cuánto respetan los católicos a este
obispo y cómo siguen sus consejos.
Cada rato vemos a Alfredo Peña y sus esbirros quejándose de que la Policía
Metropolitana está desarmada. Ahora tendrán que explicarnos cómo hicieron esos
inermes funcionarios para liquidar a uno de los atracadores del Banco Canarias
en la avenida Solano y herir gravemente a otro, si es verdad que el maluco de
Chávez le quitó el armamento a ese cuerpo policial, que cada día vemos en la
calle portando no sólo su revólver reglamentario, sino subametralladoras H &
K y otras armas largas.