Soy descendiente de la sequía del año 1.912, cuando en la Península de
Paraguaná los vientos alisios insistieron en no dejar posar las nubes por años y
años, y la cabeza de la gente quedó estirada en el suspenso de hilos invisibles
hacia el cielo. Contaba mi abuela Panchita que rehervían por días los huesos de
los chivos que morían de sed, la cacha de café que terminaba como un puñado de
arena en el colador y el dinero… no valía nada.
Soy nieta de la sequía, de una muchacha corazón de albahaca, que contó muchos
muertos por la ausencia del agua, que quedaron dormidos para siempre, sepultados
bajo los Médanos de Coro en el peregrinaje hacia la Sierra de San Luis, buscando
una poquita de agua, y que cuando usted pasa por el istmo, ve un carteloncito
pequeño que los recuerda: ÁNIMAS DE GUASARE. Desde entonces mi pueblo,
siembra y sueña en seco, por si llueve. Desde entonces, en la memoria de mis
genes la lección subsiste, reverencio y amo al agua con la misma pasión que a la
vida. Le hablo, le agradezco y sé que me oye…
Dicen los queros- chamanes incas- que Pacha Mama (La Tierra) está viva. Pocos
escuchan sus latidos y su llanto. ¡Tanta gente arrasa su cuerpo a trozos en una
desquiciada carrera consumista, inmoral y demente! ¡Tanta publicidad ordena
devorarla y al hacerlo, nos devoramos a nosotros mismos!
Les tengo malas noticias: PACHA MAMA SE HA REBELADO, PACHA MAMA NO AGUANTA
MÁS, PACHA MAMA VOMITA… y aún siendo finitamente eterna no quiere llover
agua en la ronda del tiempo en que la esperaban. Se rebela en inundaciones, en
copos de nieves donde jamás ha nevado, en un iceberg arrasando todo a su paso,
en cancerosos rayos solares, en el aire irrespirable, en los volcanes
impredecibles, en terremotos pruebas nucleares, en muerte. PACHA MAMA ESTÁ
AFÓNICA DE TANTO PEDIR AUXILIO.
A PACHA MAMA la enfermó el capitalismo como nadie. El sistema más
depredador e insensible que se ha dado sobre su cuerpo. El sistema del crimen
mundializado disfrazado de globalización. Su máximo exponente: los EE.UU. se
niega prepotente a asistir o a firmar cualquier acuerdo, que resulten de las
cumbres que sobre el deterioro ambiental y la destrucción planetaria, se
realizan en el mundo. Llega al cinismo de “comprar” las cuotas de emisiones de
gases que han sido designadas a los países -en procura de controlar el
recalentamiento planetario- cuando éstos no las hayan utilizado. No se le evita
dolor a la Tierra, no se le da descanso.
Cuando el Hermano Presidente dice que no es posible imitar los patrones de
consumo del Norte, la soberbia neoliberal venezolana se molesta, se irrita. ¡Ah,
curandero que alerta! Que no alcanza planeta alguno para saciar tanta ambición y
avaricia, tanto derroche e irresponsabilidad. Les da odio que les muestre el
espejo doloroso del futuro y preferirían un “engáñame, por favor”. Y se burlan
de lo holístico, porque en su ignorancia suponen que PACHA MAMA es agente
de Wall Street, de la CIA, o de la Directiva del Fondo Monetario
Internacional…
Estamos en una sequía que lleva varios años, no queda casi agua. Para el área
metropolitana viene un racionamiento implacable del canto de la Tierra, de su
tintineo. Camatagua es el testigo silencioso de la rebelión de PACHA MAMA
y veo en los ojos de la Presidenta de Hidrocapital, el deseo ferviente por
la conciencia del colectivo. De nada sirven todas las tuberías del mundo, toda
la tecnología, si no hay amor, consideración y respeto por la Tierra y sus
vitales recursos.
Lo de la danza de la lluvia -como ruego final con el que cerró su
intervención- sería un gesto de ternura y de conciencia que muchísimos han
olvidado y que por fortuna, aún recuerdan los indígenas que quedaron después de
tanta masacre.
¡CUIDEMOS EL AGUA -NO SÓLO PORQUE ES VIDA- SINO PORQUE TODO
REVOLUCIONARIO(A) ESTÁ GUIADO(A) POR EL SENTIMIENTO DEL AMOR, Y ESTE SENTIMIENTO
ABARCA TODO LO QUE EXISTE!