Las cosas han estado saliendo bien, el pueblo venezolano ha derrotado la
intentona golpista del fracasado paro, pero hoy seguimos pagando las
consecuencias de los saboteos: colas en las gasolineras, desabastecimiento,
especulación, entre otras, sin embargo el proceso bolivariano se ha enmarcado
definitivamente en el camino correcto, “la profundización de la
Revolución”, discurso y práctica que se venia fraguando desde los
movimientos populares y autónomos, las condiciones objetivas fueron propicias
para demostrar que esta es la salida revolucionaria a la crisis que atravesamos
como sociedad. El Comandante Hugo Chávez ha correspondido con los debates y
propuestas populares y ha declarado este año para la profundización del proceso
y de esta forma ha subrayado la necesidad de crear poder desde los pobres, lo
que llamaríamos poder popular, que solo así lograríamos resolver muchos de los
problemas de la actual crisis.
Vuelven a juntarse así las condiciones subjetivas y objetivas brindando la
oportunidad para de una vez por todas Profundizar la Revolución Bolivariana y
así crear verdaderos espacios para el ejercicio del mandato popular, al igual
que para generar alternativas económicas anticapitalistas, entendiendo que de
este cuadro se desprenden múltiples tareas, de organización, de formación, de
comunicación, de articulación, unidad revolucionaria y así unas cuantas mas, que
nos garantizarían la defensa y la profundización de la revolución, siempre y
cuando sean dirigidas hacia el fortalecimiento de la democracia participativa y
protagónica donde quepamos todos y todas y no hacia beneficios individuales y
autoritarios que solo conducen al fortalecimiento de cúpulas antidemocráticas
que solo trabajan en su beneficio.
Desde esa situación, el Movimiento Revolucionario Solidaridad redobla
sus esfuerzos hacia la necesidad inmediata de nuevos actores sociales, crecidos
y formados desde los valores colectivos de emancipación, rebelión y autonomía,
que logren practicar y ejecutar el ejercicio del mandato popular mediante la
puesta en marcha de los programas y leyes que estimulan la acumulación y
construcción de poder popular. Los Consejos Locales de Planificación, el Decreto
de Tierras Urbanas, son esenciales instrumentos para el acercamiento entre el
mandato popular PODER POPULAR y el estado y sus instituciones. La importancia de
esta articulación, siempre y cuando sea efectiva, radica en la creación de un
nuevo modelo de gestión pública, una nueva institucionalidad adaptada a las
dinámicas que hoy marca el pueblo en su proyecto emancipatorio “La Revolución
Bolivariana” y a su vez fortalecer el poder de la revolución bolivariana para
enfrentar los ataques sistemáticos de los poderes económicos trasnacionales. Es
simple, se trata de cumplir con una tarea revolucionaria para estos tiempos “el
poder popular” y el “poder constituido”(estado, instituciones, FA) articulados,
entendidos bajo unos mismos códigos, por ejemplo: La necesaria unión
cívico-militar, nuevas formas de entendimiento entre los militares y el pueblo
revolucionario que responda a los intereses del proceso revolucionario, como lo
han demostrado los últimos meses, que sin ningún decreto unitario y en la
práctica se encontraron militares y pueblo revolucionario para librar una
batalla por la patria. Hoy creemos que las Fuerzas Armadas del país tienen un
compromiso al lado del pueblo, que sus tiempos de desunión con los sectores
oprimidos han ido caducando y siendo sustituido por una posición patriota,
contra las intenciones colonialistas de los poderes transnacionales y a favor de
la democracia participativa y bolivariana.
Por otro lado, la oposición derrotada no abandona sus planes conspirativos,
pero ahora con una derrota en su cuenta, diría el presidente “con un ponche
acumulado”, a demás con una situación interna marcada por la división entre
sectores de poder oligárquico, ahora independientemente de quien triunfe en la
batalla interna de la oposición, diría el comandante Chávez “la Revolución
Bolivariana va al ataque”, ahora nos toca a nosotros llevar la ofensiva, y el
ingrediente fundamental de la ofensiva es y así tiene que seguir siendo la
construcción del Poder Popular, el avance de las fuerzas revolucionarias contra
la oligarquía, la corrupción y la burocracia, en la búsqueda permanente de la
práctica concreta de la democracia participativa y protagónica, hacia la
construcción de un nuevo proyecto civilizatorio anticapitalista, solidario,
libertario y justo
Tenemos por delante un futuro de lucha por la construcción de una nueva
sociedad, por una nueva patria, donde es necesario la unidad de todas y todos
los revolucionarios enmarcados en los valores colectivos de emancipación y
rebelión reflejados en una nueva cultura política, que destruya los valores de
la vieja cultura política que atentan contra los sueños y esperanzas de un
pueblo que ha decidido caminar colectivamente hacia un modelo civilizatorio
donde quepamos todos y todas.